Cuasimonedas 2009: el fantasma más temido

Con un déficit financiero superior a los $ 10.000 millones y la falta de financiamiento externo, las provincias se enfrentan a uno de los peores recuerdos de 2001: las cuasimonedas. Por qué los analistas aseguran que hay riesgos de un retorno inesperado.
Es una realidad que suma cada vez más presión sobre el gobierno nacional. Mientras que el fantasma de los Patacones, Lecop y Lecor sobrevuela a las provincias imposibilitadas de pagar sueldos públicos por la elevada presión fiscal, los analistas coinciden en que el déficit financiero en 2009 superará los $ 10.000 millones, duplicando así el de 2008. Y aunque las cuasimonedas aún no circulan como en 2001, las versiones de su reaparición ya se hicieron sentir en provincias como Córdoba, Río Negro y Buenos Aires. "Ya lo están pensando, pero aún no se van a emitir. El 2010 va a ser peor fiscalmente, y si no se llega a tener un financiamiento voluntario del mundo, no existirán otras opciones", sentencia Orlando Ferreres, economista y titular del estudio Orlando Ferreres & Asociados.

Ya son 15 las provincias que tienen las cuentas en rojo. Si bien la falta de financiamiento todavía no impulsó la emisión de monedas alternativas, Daniel Scioli (Buenos Aires), Juan Schiaretti (Córdoba) y Celso Jaque (Mendoza) son algunos de los gobernadores que tuvieron que salir a desmentir el pedido de estos bonos a la Nación. "La situación fiscal de las provincias viene en franco deterioro desde 2005. Aún cuando la economía crecía a tasas chinas, eso no se derramaba sobre las cuentas públicas. A eso hay que agregarle la caída en el nivel de los ingresos que se está viendo desde 2008", asegura el economista Rogelio Frigerio, director de la consultora Economía & Regiones.

Más y más bonos

Y este preocupante déficit primario, ¿cómo se presentaba ocho años atrás? En un contexto en el que la creciente demanda de dinero no podía ser satisfecha por el BCRA, las cuasimonedas hicieron su aparición a mediados de agosto de 2001. El político e historiador Juan Bautista Alberdi sería el anverso del bono con mayor circulación. Mediante el decreto 1004/01, Buenos Aires, Córdoba, Neuquén, La Rioja, Chubut, Misiones, San Juan, Jujuy, Entre Ríos, Formosa y Corrientes se registraron ante el gobierno nacional para recibir los "bonos federales", más conocidos como Lecop (Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales). Con vencimiento el 20 de septiembre de 2006, el primer monto para asistir a las provincias en su saneamiento financiero fue de $ 1.000 millones.

"La emisión de cuasimonedas fue una herramienta útil para salir del agobio financiero en que se encontraban las jurisdicciones provinciales en 2001, a partir de la caída de los recursos tributarios propios, de las transferencias nacionales y de las restricciones para acceder al crédito interno y externo", asegura Frigerio. A su vez, los Patacones fueron una serie de bonos de emergencia emitidos en 2001 durante el gobierno de Carlos Ruckauf en la provincia de Buenos Aires. El pago parcial de salarios con dichos bonos tuvo, al principio, un masivo rechazo de los estatales bonaerenses, decisión que fue acompañada por un recorte salarial. Luego, los Patacones tuvieron amplia aceptación en la provincia y también en un gran porcentaje de comercios de la ciudad de Buenos Aires, a partir de su convalidación como instrumento para pagar impuestos.

Con la cara de María Eva Duarte de Perón, La Rioja emitió bonos serie A y B, denominados Evita. Los Lecor -que dejarían de circular en 2003- se emitían en la provincia de Córdoba. En Chaco, los bonos Quebracho pagaban el 40% de los sueldos estatales, y en Tucumán, ya iban por la serie 4 del Tucu. Los Bocanfor (Formosa) y Federales (Entre Ríos) también se encontraban en circulación. En ese entonces, el Gobierno además emitió una pequeña cantidad de tickets Patagonia 365 para ofrecer cambio, que no se conseguía con los Lecop. Con la recuperación de la economía, el Gobierno empezó a retirar los bonos en circulación: para junio de 2003, el Banco Central ya había rescatado 39%. A cambio, las provincias todavía pagan a la Nación deuda que vence en 2011 y 2013.

2001 vs. 2009

Dos escenarios de crisis económica con ocho años de diferencia. Sin embargo, el mercado monetario reinante es, para Frigerio, significativamente distinto del vigente en 2001. "El corralito de (Domingo) Cavallo sumado a las restricciones para conseguir efectivo a través del banco o de los cajeros generó problemas en las tran- sacciones", recuerda. A su vez, el "uno a uno" impedía la emisión de pesos para cubrir déficit. Y en referencia a la actualidad, el consultor expresa: "Las retenciones y el impuesto al cheque, que han explicado en su momento más del 100% del superávit fiscal del gobierno nacional, no se han compartido con las provincias". Hoy día, el público no demanda los pesos del Banco Central como en aquel 2001, por lo cual el poder adquisitivo de las cuasimonedas se erosionaría, generando más inflación para su tenedor.

No obstante, la creciente dificultad de las provincias para pagar salarios de los empleados públicos en tiempo y forma es una circunstancia que, según el economista de Economía & Regiones, "está pareciéndose más a la situación de la crisis de 2001". Mientras tanto, la aparición de estos bonos se presenta como un riesgo latente. "Las cuasimonedas son sumamente peligrosas desde el punto de vista político, pues recuerdan el 2001. El gobierno nacional va a tratar de evitarlas por todos los medios. Se sabe que cuando viene eso, estamos próximos a un colapso", concluye Ferreres.

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