El cuarto terrón de azúcar

Por: D. Schurman.

Kirchner ve a Cobos, Reutemann y Macri como los candidatos del establishment. Por ahora no endulza una alternativa que no sea él mismo.

A los ojos de Néstor Kirchner, el establishment ya decidió que la presidencial de 2011 deberá dirimirse entre Julio César Cobos, Carlos Reutemann y, eventualmente, Mauricio Macri.

No parece una lectura forzada ni conspirativa la que hace el ex mandatario. Gran parte de la clase política divisa un escenario donde el vicepresidente de la Nación y el senador electo de Santa Fe representarán las opciones de los dos partidos tradicionales de la Argentina.

Se trata de dirigentes poco afectos a la estridencia y a los que –según dejó trascender el kirchnerismo– periodistas del diario La Nación y consultores rotularon durante una reciente comida en Tomo 1, el restaurante internacional del Hotel Panamericano, como los "candidatos silenciosos".

La mención del diario centenario no es casual en el universo oficialista. Kirchner todavía recuerda cuando Claudio Escribano le acercó los "postulados básicos" del periódico, los que el entonces flamante presidente tradujo como una pretendida imposición del establishment.

–Clarín y La Nación pusieron la bandeja con tres terrones de azúcar, que son Cobos, Reutemann y Macri, para que los moscardones, que son los gobernadores, elijan entre ellos tres. Eso es lo que pretende el establishment. Pero yo creo que hay que buscar una alternativa, poner un cuarto terrón en la bandeja –dijo esta semana Alberto Fernández ante un grupo de legisladores fieles.

¿Quién será ese cuarto terrón? ¿Daniel Scioli? ¿Algún otro gobernador?

¿El propio ex jefe de Gabinete? Nadie lo sabe.

Aunque alejado del Gobierno, Fernández coincide con Kirchner al hablar de los candidatos del establishment, pero discrepa con la alternativa para enfrentar esas opciones. El ex mandatario piensa en él mismo para 2011, y el ex funcionario considera que el ciclo del matrimonio

presidencial se está cerrando.

CLETO SE PUSO COLORADO. Cobos encuentra en el cargo de vicepresidente un reaseguro para la publicidad de sus actividades, que indefectiblemente terminan resultando actos de campaña.

En el Congreso ya se habla de una Concertación Plural al revés. Si el mendocino fue el puntal de la pata radical en el armado del peronismo kirchnerista, ahora se imaginan al candidato de la UCR con respaldo de algún sector del PJ.

¿Francisco de Narváez será el aliado de Cobos? Ambos admiten buena sintonía. Y el contexto alimenta las especulaciones, ya que el empresario recela a Mauricio Macri. Es vox pópuli que la relación entre los socios de Unión PRO si bien no está cortada y existen reuniones es de baja intensidad.

De Narváez ve en Cobos un candidato a presidente que lo puede convertir en gobernador. En cambio, teme quedarse sin paraguas nacional si es que Macri decide apostar a su reelección en la Ciudad.

Atento a los resultados de la última elección, el vicepresidente considera que el Colorado podría aportar un importante caudal de votos de la siempre estratégica provincia de Buenos Aires.

De acuerdo con un reciente sondeo de imagen, donde fueron consultadas 2.500 personas de todo el país, Cobos y De Narváez están al tope de las preferencias y registran una evolución del 27 y del 16,7%, respectivamente.

¿Cómo toma Elisa Carrió y su Coalición Cívica semejante acercamiento?

Con aprehensión. La misma que le causa una especie que habla de un pacto entre la UCR y el PJ –donde tallaría el inoxidable Enrique "Coti" Nosiglia– para garantizar la gobernabilidad de Cristina Kirchner.

Sigilosamente, ahora Cobos busca un radicalismo que le dé sustentabilidad a su candidatura. Por eso promueve que el jefe de bloque de Diputados, Oscar Aguad, reemplace a Gerardo Morales en la titularidad del partido. Al mendocino le quedó la espina de cuando Morales lo expulsó "de por vida" por haberse aliado con los K. De todas formas, la Convención Nacional de la UCR dijo que esa sanción será levantada apenas deje la vicepresidencia.

EL TERREMOTO DEL PJ. El caso de Reutemann es distinto. No quiere quemar cartuchos tan temprano en un partido de aves de rapiña. El terremoto que atraviesa el PJ, como él mismo describió, lo encuentra volviendo al lugar de cautela de siempre.

Pero hay un Lole privado. El que le hace llegar mensajes a Eduardo Duhalde para que no lo apadrine. Amén de la mala relación, el santafesino está convencido de que le resta votos.

El cacique bonaerense –esta última semana de paseo en Uruguay– le responde construyendo poder. La quinta Don Tomás es testigo de una idea concurrente: abroquelar el peronismo provincial. ¿El objetivo? Incidir en el alumbramiento del candidato a presidente.

Para consolidar esa suerte de task force, le recomiendan a Scioli, como gobernador del distrito, que se despegue de Kirchner. Por ahora amaga con esa posibilidad mediante reacciones espasmódicas. Evidentemente no le resulta sencillo romper lazos con la Casa Rosada ante el actual escenario de ahogo financiero.

De todos modos, su aparición en la Exposición Rural, junto a José Pampuro, fue un trago difícil de digerir para el ex mandatario. Esa foto reveló que la relación entre el presidente provisional del Senado y Kirchner atraviesa su peor momento.

Después de ese episodio, Scioli sufrió un doble apriete: el del gobierno nacional, por presentarse como interlocutor oficial ante la Mesa de Enlace, y el del duhaldismo, por no haber mantenido su impronta en la reunión con Cristina.

Es cierto, el gobernador se mostró timorato. Pero Kirchner también tiene pánico de perder los jirones de poder que aún ostenta ante un potencial presidenciable. De hecho, saboteó un encuentro que los gobernadores José Alperovich (Tucumán) y José Luis Gioja (San Juan) debieron tener con Scioli, quien los había convocado en su carácter de titular del PJ.

Los mandatarios no le dicen a todo que sí. Y de eso pueden dar fe Jorge Capitanich (Chaco) y Juan Manuel Urtubey (Salta), quienes rechazaron la Jefatura de Gabinete, que terminó en manos del todo terreno Aníbal Fernández.

Las muestras del declive K emergieron en plena campaña. En una comida familiar, Ofelia hizo un pormenorizado relato de cómo en La Plata promovían el corte de boleta en desmedro de Kirchner. La mamá de Cristina contó que debajo de la puerta de su casa le hicieron llegar un sobre armado con las listas de los candidatos provinciales del intendente Pablo Buera y los nacionales de De Narváez.

La arenga contra los barones del conurbano, a los que el santacruceño tildó de "traidores", es tan cierta como el intento de amortizar el enojo señalando que, tras los comicios, por Olivos volvieron a desfilar numerosos jefes comunales.

Como se ve, nada es definitivo en un partido donde, por decirlo en lenguaje coloquial, aún se están acomodando los melones.

Lo mismo sucede en la CGT, a la sazón, una sucursal del peronismo. Si los ubicuos "gordos" aceptaron quedarse en el camión de Hugo Moyano es porque aún no tienen en claro a qué otro vehículo subir. ¿Será al de Reutemann? ¿Tal vez al de Macri? ¿Por qué no al de Cobos? Lo decidirán, obviamente, cuando el PJ defina quién correrá por la presidencial.

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