Río Cuarto reclama cupo para producir etanol de maíz

La empresa Bio 4 espera que Energía de la Nación no sólo contemple el etanol de caña que se produce en Tucumán cuando fije las condiciones para proveer al mercado interno.
Bioetanol Río Cuarto es una empresa fundada por un grupo de emprendedores que resolvieron darle más valor agregado a la producción del campo, apostando al mercado de la bioenergía como una posibilidad viable y sostenible en el tiempo, además de una respuesta a los recurrentes problemas energético. Las instalaciones están preparadas para fabricar etanol de maíz, para lo cual cuentan con unas 20 mil hectáreas anuales. La gran incógnita es si la Nación, cuando establezca los cupos para el mercado interno que se abrirá en enero próximo, incluirá esta variedad junto a la de caña de azúcar.

Desde la compañía Manuel Ron plantea que el maíz "debe estar contemplado, pero la ley no lo hace; sólo considera la caña. Esperamos que cuando salga la reglamentación esto cambie". Bio 4 estima una inversión de 27 millones dólares prorrateables en 25 años para producir unos 56 mil litros de etanol y 45 mil toneladas de granos de destilería (DGGS, subproducto de destilería que se emplea como alimento para ganado).

"Esperamos quedar entre los proyectos elegibles para el cupo interno", insiste Ron en referencia a la decisión que debería tomar en pocas semanas más la Secretaría de Energía de la Nación. La ley establece que desde el 1 de enero próximo será obligatorio el corte con cinco por ciento de etanol o biodiesel de los combustibles fósiles, pero la fecha podría atrasarse para el primer caso y adelantarse para el segundo.

La clave es que, por el momento, no hay registrados productores de bios para abastecer el mercado doméstico. La norma deja expresamente afuera a los exportadores y establece que deben ser empresas con algún integrante del agro. La situación cambió y ahora el gobierno dejaría en el olvido ese punto, abriendo el juego a los exportadores.

Es que la caída de las ventas al exterior por la crisis, más una serie de problemas arancelarios que están frenando operaciones hacia Estados Unidos, determinaron una fuerte acumulación de stock en las plantas. Como se trata de un producto perecedero las empresas insisten en poder vender en Argentina.

En el caso del etanol -tal como señala Ron- la ley sólo contempla el fabricado con caña de azúcar y la mayoría de las plantas no están todavía en condiciones de proveer al mercado porque deben terminar de construir las deshidratadoras. Para los ingenios la mezcla obligatoria es una noticia promisoria ya que les permitirá utilizar los excedentes de azúcar y diversificar la producción.

Las estimaciones indican que, sobre un mercado total de 14.000 millones de litros de gasoil, la demanda potencial de biodiesel sería de 700 millones de litros, que podría ser satisfecha por entre 15 y 20 plantas medianas.

Expectativas

Ron explica que las perspectivas para la planta de Río Cuarto, si ingresan al cupo doméstico, son "interesantes". Para cumplir con la meta de producción prevista (56 mil litros) requerirán alrededor del seis por ciento del maíz de la zona (unas 20 mil hectáreas). "Tomamos la decisión de avanzar hacia una integración vertical para mejorar la rentabilidad", enfatiza.

Con una tonelada de maíz se producen 400 litros de etanol, 300 kilos de DDGS y 300 litros de gas carbónico. Es decir que todo el resultado del proceso puede comercializarse y generar nuevos negocios.

Ron indica que la falta de financiamiento es otro de los escollos que enfrentan, por lo que el ingreso al mercado doméstico oxigenaría las finanzas del grupo y permitiría más posibilidades de créditos.

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