En Río Cuarto, la mitad de los maestros cambiaría de profesión

Una encuesta entre docentes de colegios primarios y secundarios riocuartenses reveló que son cada vez más los que a fin de cada año lectivo llegan exhaustos y con claros signos de agotamiento mental
La vocación, a veces, no lo es todo. De eso pueden dar fe los maestros y profesores de Río Cuarto. La mitad de ellos cambiaría de hábito, si tuviera la chance de hacerlo. Así lo indicaron en una encuesta realizada recientemente que muestra cómo, a fin de cada año lectivo, cada vez son más los docentes que llegan con un alto desgaste laboral.

El trabajo fue realizado por los investigadores en educación y salud mental Eduardo Medina Bisiach y Elena Farah, quienes consultaron a 80 docentes del nivel primario y medio, de colegios públicos y privados de la ciudad.

Ellos quisieron conocer cuántos de estos trabajadores son víctimas del burn out, también conocido como Desgaste Emocional Docente o Síndrome del maestro quemado.

Esta última definición deriva de la traducción del término inglés que puede traducirse como “quemado”, “consumido” o “fundido”.

Los resultados de la encuesta que fue sistematizada por la licenciada Jimena Cervetto indican que si bien el desgaste emocional docente es admitido por un 10 por ciento de los consultados, el impacto podría llegar al doble de ese porcentaje si se toman en cuenta algunas respuestas que dan cuenta de las dificultades laborales en las aulas, situaciones que no siempre pueden ser manejadas.

n Así, la mitad de los consultados reconoció abiertamente que si les dieran la posibilidad de cambiar de profesión, dejarían la docencia. Incluso, el 20 por ciento le aconsejaría a sus hijos no seguir la carrera docente.

n Una amplia mayoría -el 97 por ciento- dijo haber recurrido alguna vez a las pastillas tranquilizantes.

n Un alto porcentaje se siente valorado por sus alumnos, aunque no por las familias. El 22 por ciento dice sentirse reconocido por sus pares, pero no por sus superiores.

Para los responsables de la encuesta la falla central en el sistema educativo actual es la falta de políticas claras sobre los recursos humanos, edilicios e instrumentales.

“Creo que el abandono de la capacitación y la actualización docente es clave. En los últimos años se dictaron muchas leyes para cubrir baches pero todavía estamos lidiando para que se apliquen. La institución escuela recibe todo el tiempo la marginalidad y la desigualdad crecientes. Todas estas situaciones sin dudas terminan afectando al docente”, concluyó Elena Farah.

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