Cuando la sombra de la corrupción se asoma

La corrupción en un gobierno o para quienes ejercen el poder, tiene muchas formas de presentarse. En la gestión de Fabiana Ríos los indicios de un Estado corrupto comienzan a aflorar. "Cuando el Gobierno negocia de forma directa los bienes públicos, la sociedad tiene derecho a sospechar que el Gobierno es corrupto", dijo sin medias tintas el ex vicegobernador y hombre íntegro del ARI fueguino, Carlos Bassanetti.
La definición que utilizó el ex fiscal general de la Provincia para hablar sobre el convenio "chino", puso sobre relieve las sospechas que muchos creen ver en este entuerto que mantiene en suspenso un tufillo a negociado.

Fabiana Ríos debería tomar nota. Quien critica abiertamente el negociado no es la oposición vernácula ni el gobierno kirchnerista. Tampoco son los privados que pueden ver afectados sus intereses, ni mucho menos los medios de comunicación.

Es en todo caso el hombre más intelectual y uno de los pocos de la gestión del ARI que tiene la facultad moral y el conocimiento para hacerlo.

El ex fiscal Bassanetti fue quien le proporcionó al ARI en las pasadas elecciones generales el suficiente plafón de honestidad como para ganar las elecciones, y fue por Basanetti y no por Fabiana Ríos el voto de Ushuaia que terminó entronando al ARI en el Gobierno.

Cuando Bassanetti pegó el portazo y se fue de la gestión de Ríos, lo hizo convencido de que el Gobierno era candidato firme al fracaso, más allá de la traición que sentía en la intimidad Bassanetti a los principios que comenzaban a claudicarse.

Pero también la salida tuvo que ver con el "cuento chino", porque fue justamente poco antes de la renuncia cuando el Gobierno del ARI inició esta aventura con final abierto.

Ahora son dos cartas abiertas que Bassanetti se atreve a entregarle al Parlamento, como una súplica para que los legisladores den por tierra con esta historia mal contada.

Fabiana Ríos instruyó al secretario de Gobierno para que descalifique al ex fiscal. "Bassanetti tuvo una oportunidad histórica que le dio la población y la tiró a la basura", dijo Daniel Ravaglia, agregando que "ahora desde una biblioteca en su casa se cree en posición de analizar un convenio que no le es ajeno", dijo el secretario, intentando asociar a Bassanetti con el "cuento chino".

Las declaraciones de Ravaglia cayeron mal en el seno de la sociedad. Ravaglia es un hombre que desconoce el pasado fueguino y su expresión es más propia de un paracaidista que de un funcionario medianamente informado. Ravaglia es el hombre que más urticaria genera a la hora de expresarse sobre la oposición política, pero es el hombre utilizado por Fabiana Ríos para decir las cosas que ella piensa y que no se anima a manifestar.

Después de todo, Ravaglia volverá a su Rosario natal pensando que hizo bien el papel de verdugo que ejecuta los dictados de la mandataria, cuando en realidad está haciendo un triste papel, más triste aún que el de un verdugo.

De todos modos la gobernadora intentó sacarse de encima el lastre que le causó cada expresión de Bassanetti.

"Evidentemente es la expresión de Bassanetti hacia la Legislatura y los que tienen que tomar en cuenta lo que dice esa carta es la Legislatura", dijo Ríos, agregando que su ex compañero de fórmula " tuvo una activa participación en el convenio con los inversores chinos; en la parte que le compete al Gobierno él actuó, ahora le está mandando esa carta a los legisladores así que ellos son los que tienen que opinar".

Enojada con los medios de comunicación por las preguntas sobre las cartas, expresó que la misiva "fue enviada a los bloques legislativos y los bloques decidieron hacerlo público, no se la mandó a los medios" (¿?).

Lo cierto es que la realidad de los hechos le está dando la razón al doctor Alejandro de la Riva. El Gobierno sigue transitando el camino de las contradicciones; por un lado busca desesperadamente "cobrar impuestos" a los privados para solventar la ineficiencia del Estado y por otro lado "le condona" el pago del impuesto al sello a los chinos. Unos 30 millones de pesos es el ahorro que el Gobierno le quiere regalar a los "inversores". El regalo es mucha más plata que la que acaba de pedirle al gobierno nacional para aliviar la crisis que se cierne cada vez con más ímpetu.

Es en la condonación del pago del Impuesto al Sello donde justamente caen las sospechas. ¿Cómo es posible que un Estado quebrado, desfinanciado y deficitario decida unilateralmente regalar 30 millones de pesos?

Siempre que se le preguntó a Fabiana Ríos sobre algún opositor político ella solía responder que "es de dudosa moral".

Hoy Fabiana Ríos sabe que "esa duda sobre la moral" le cabe a ella también. Y con justa razón.

Por más que se enoje y cuestione a diestra y siniestra, o mande a sus funcionarios más resistidos a vituperar a todo el que piense distinto a lo que intenten imponer los mandamientos del partido gobernante.

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