Cuando los parientes son una pesadilla

Por: Silvia Naishtat

Si existiese un ranking de despachos, el suyo figuraría en el top ten. Vista al Puente de la Mujer en Puerto Madero y rodeado por los edificios que su constructora levanta a todo vapor: las torres del Yacht, Mulieris y ArtMaría en el Dique I. Angelo Calcaterra, Macri por parte de madre, sobrino de Franco y primo de Mauricio, viste saco de lino, reloj Bulgari y juega con anteojos estilo John Lennon de Armani. Es arquitecto de la Universidad de Belgrano, pero aún guarda el título dentro de un tubo. Tal vez, porque tenía trabajo en la firma fundada por su padre en 1959.

Su debut fue en un barrio modesto en Lugano, aunque la firma Calcaterra es experta en restauraciones como las que llevó a cabo en el Palacio San Martín, el Congreso y ahora en la Basílica de Luján. En pleno naufragio del país y cuando su tío Franco le encomendó la venta de sus negocios, pensó que era momento para arriesgar y ofertó por la constructora IECSA. Muchos piensan que fue una operación ficticia. Pero cerca de Calcaterra aseguran que se hizo cargo de una deuda millonaria y elaboró un plan de pagos por 7 años. En el interín, vendió el 50% de Iecsa a los hermanos Ghella, de la constructora italiana que lleva el apellido. Ese mestizaje, que se plasmó en una nueva firma, ODS, le vino de perillas para obras fuera de la Argentina con presupuestos suculentos. En Dominicana participa de una carretera por US$ 500 millones. En Colombia va en otra que atraviesa la montaña por US$ 1.000 millones y en Brasil, en la ruta del sur.

La receta para una firma con 3.000 empleados consiste en conseguir una obra tras otra, deslizan cerca suyo. En la ciudad, gobernada por el primo Mauricio, se sienten en un callejón sin salida y se abstienen. Aunque Ghella está a cargo del arroyo Maldonado. La oportunidad les llega por las obras de la Nación: ganaron el soterramiento del Sarmiento para el que están armando el financiamiento y varias rutas, como la autopista Rosario-Córdoba y la 14.

Sus competidores lo señalan como el elegido de la Casa Rosada y hasta tejen sospechas sobre los "verdaderos" dueños de ODS. En Puerto Madero dicen que buscan dañarlos porque están jugando en las grandes ligas.

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