"Cuando llegué a River estaba hundido... Y salió campeón"

SAN LORENZO: Al Cholo Simeone lo presentan el martes, pero entró en funciones: recorrió al dedillo la Ciudad Deportiva, empezó a trazar su era y fue positivo en la intimidad.
El "lugar donde nació el viento", según la definición de uno de los que cuida las llaves, como el Bambino Veira, lo recibió moderado por este otoño primaveral. A las 15.15, munido de un jean con camisa blanca a rayas azules, zapatillas a tono, anteojos de sol que nunca abandonaron sus dedos, bien casual, Diego Pablo Simeone comenzó el reconocimiento del terreno, la investigación sobre el hábitat que, si los resultados acompañan el esfuerzo, lo albergará durante, al menos, 14 meses y medio. El flamante entrenador de San Lorenzo hizo una recorrida por la Ciudad Deportiva del Bajo Flores y, como para dejar en claro que no se trató de un paseo turístico, reparó en detalles ultra minuciosos. Desde la cantidad de conos y arcos en miniatura para entrenar hasta la altura del césped que piden los jugadores para el Nuevo Gasómetro. Sí, recién el martes tendrá el contacto fundacional con el plantel, luego se dará la primera conferencia de prensa. Pero el Cholo ya se encuentra en funciones...

En realidad, en la mismísima reunión que derivó en su contratación empezó a colocar los palotes de su gestión. En primer término, aceptando que, esta vez, el presupuesto perderá peso. Y, en consecuencia, hurgará más y mejor en las Inferiores. "No hay problema", dijo, "pero para eso abajo necesito oficio", agregó. Entonces, no sería extraño que Gastón Aguirre y Sebastián Méndez sean puntales en el armado. Además, para que no le desgajen toda la estructura, pidió expresamente por tres nombres: Hilario Navarro, Chaco Torres y Gonzalo Bergessio. Ah, les dio soga a los dirigentes para tomar decisiones con los jugadores en conflicto, aunque sugirió que precisará reemplazos de calidad similar. Y no se achicó ante los sismos que sacudieron a Boedo. El apoyo de su amigo Marcelo Tinelli, a su vez director de marketing del club y cabeza del grupo inversor, fue importante. Lo llamó en el medio del fragor de las negociaciones en Puerto Madero (previamente, habían hablado por la mañana) y le dijo que estaba muy feliz de que fuera el entrenador del Cuervo. Pavada de espaldarazo. La esperanza también se basa en su convicción. "Cuando llegué a River también estaba hundido. Y salió campeón", dijo en la intimidad, ya fuera del meeting. "Creo que este plantel todavía es mejor que aquél", analizó el Cholo.

Volviendo al primer chapuzón en el Bajo Flores, lo acompañaron el profe Oscar Ortega, Gabriel Sodano, subintendente del club, y Héctor Pepinó, gerente administrativo del fútbol. Pasó por el vestuario, ojeó la oficina del DT, elogió el gimnasio nuevo, pronto a inaugurarse, y hasta hizo apagar la regadera en la cancha auxiliar para pisarla. En la concentración, reparó en la foto de una formación del Ciclón en la que estaba su amigo Leo Rodríguez (quien participó de su arribo) y hasta consultó sobre cómo se distribuían los jugadores en las mesas del salón comedor. Sí, estuvo en todo... También se permitió el asombro. Cuando se asomó al campo de juego desde la popular local, soltó un espontáneo "ah, de acá hasta parece más grande". Y la imagen le reveló dos recuerdos. "¿El Coco Basile fue el que achicó las dimensiones, no?", fue uno. "Acá, la única vez que jugué, perdí. Fue 2-1, con Racing. El segundo gol de San Lorenzo lo hizo Paolo Montero. Y el chileno Villanueva erró un penal", fue el otro. A las 17, partió. El partido con San Martín lo verá por televisión. "No me corresponde ir", dijo. "A partir del martes me toca a mí", tomó distancia prudencial. Aunque, en realidad, su era, sí, ya comenzó...

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