Cuando el deporte da una mano

Figuras como Manu Ginóbili, Felipe Contepomi o Javier Zanetti, y protagonistas menos populares, dedican horas y esfuerzos a sostener y fomentar emprendimientos solidarios
El deporte puede canalizar propósitos más edificantes y generosos que los personales. El placer inefable de provocar una sonrisa cruza las fronteras del relieve de los nombres propios. En épocas en las que los índices de violencia social han crecido y se han volcado con su furia a los espectáculos deportivos, sobre todo al fútbol, fueron los propios deportistas quienes reaccionaron y tomaron su protagonismo como punto de partida de proyectos benéficos. En la Argentina, cada vez son más las figuras que se involucran en emprendimientos en los que el deporte surge como una herramienta de ayuda y cambio para lograr la inclusión social. Abrir el corazón y tender una mano solidaria es la cuestión.

"Poder contribuir desde mi lugar es algo que me gratifica. Es muy lindo ver el desarrollo de los chicos, y cómo van progresando", describe ante LA NACION el rugbier Felipe Contepomi, padrino desde hace cuatro años de la Asociación en Defensa del Infante Neurológico (Aedin), en donde se atiende a más de 200 menores con parálisis cerebral. El capitán de los Pumas donó el año pasado los botines con los que jugó el Mundial. El calzado fue subastado y la recaudación [18.300 pesos] fue destinada a Aedin. Felipe, además, colabora en Irlanda, su sitio de residencia, con Sight Savers, una institución de alcance mundial que lucha contra la ceguera.

Al igual que Contepomi, el listado de figuras que vuelca su desinterasada colaboración se extiende, más allá de los millones de pesos que puedan generar en sus actividades o con la explotación marketinera de su imagen. Los casos se acunan entre opuestos, y fluctúan desde Manu Ginóbili, que a través de su fundación tiende puentes educativos y sanitarios para facilitarles a chicos y jóvenes una posible inserción laboral, hasta el futbolista cordobés José "Poroncho" Alvarez, más conocido por levantar un comedor comunitario en su propio domicilio de Quintas de Argüello que por sus destrezas con la pelota. Alvarez debutó en Belgrano y tuvo un prolongado paso por equipos del ascenso.

Existen muchos más personajes, aunque la idea adquiere sentido cuando se expresa en nombre propio. Vale la pena enumerar apenas algunos de ellos. David Nalbandian, con la fundación que lleva su nombre y que les enseña deporte a chicos con capacidades especiales; Ayelén Stepnik y su proyecto Más Hockey, en el que participan otras Leonas y apunta a la inclusión de la disciplina en el ámbito de la escuela pública; Cecilia Baccigalupo, que desde hace 12 años conduce su fundación en la que los niños con capacidades diferentes se integran a distintos deportes; Vicente "Chino" Fernández, impulsor de Golf Charity Cup, un circuito anual a beneficio de diversas instituciones, y hay muchas figuras más. Entre ellas, Javier Zanetti, que desde hace seis años, mediante su Fundación PUPI, mantiene la voluntad romántica de ayudar a niños carecientes con el propósito de lograr una sociedad más justa. El programa de actividades de la fundación tiene previsto para hoy el clásico partido benéfico anual (ver aparte).

Son todos actores conocidos y populares, aunque hay infinidad de iniciativas con idéntico fin pero con figuras quizás algo desconocidas, como el fútbolista cordobés Alvarez. Entre las ayudas subterráneas y silenciosas, también impulsadas por el desinterés, se rescata el proyecto de Virreyes Rugby Club, una escuelita de rugby ubicada en San Fernando orientada a promover la integración social y la construcción de lazos comunitarios a través de la práctica del deporte y de la educación. El rugby alberga historias solidarias de otra índole, como la que escribe y emprende la Fundación Rugby Amistad. Nacida en una idea de Ignacio Rizzi, ex jugador del SIC que quedó cuadripléjico por un accidente durante un partido en Francia, el objeto de la entidad es ayudar económicamente a quienes hayan sufrido cuadriplejias, paraplejias o lesiones graves con secuelas de incapacidades totales y/o permanentes durante la práctica del rugby.

Los casos de experiencias particulares como disparadores de iniciativas humanitarias tienen otro protagonista en Jorge "Karateca" Medina. Este ex boxeador, que vivió el paso de las grandes luces públicas al abandono personal, la droga y el delito, encontró la mejor manera de reencaminar su vida con un proyecto que hasta hoy da frutos: una escuela de boxeo en la que instruye a chicos de la calle, en Béccar.

Por el Norte del gran Buenos Aires despunta una historia, antes desconocida, y ahora divulgada: de lunes a viernes, Carlos "Chino" Luna, el goleador de Tigre, tiene asistencia perfecta a la hora de servirles la merienda a los chicos de un comedor comunitario de la zona. Por esa misma zona despliega su actividad solidaria la ex tenista Claudia Casabianca, ganadora del US Open junior de 1977. Hace 15 años, Claudia presentó un proyecto ante la municipalidad de San Martín para impartir clases gratuitas de tenis para chicos con capacidades diferentes; desde entonces lleva adelante ese servicio, que después se extendió a Vicente López. Además, Casabianca es la presidente de Apercadi, una asociación sin fines de lucro en la que vuelca la misma enseñanza y que hoy está necesitada de patrocinantes.

En Córdoba, el Hospital de Niños es beneficiario de una ayuda que mantiene desde hace más de una década Héctor "Pichi" Campana, un emblema basquetbolístico de Atenas y de la ciudad, hoy vicegobernador provincial. El padecimiento que atravesó su familia por entonces por un grave problema cardíaco de su hija Natasha, luego felizmente superado gracias a la asistencia que recibió en ese centro, engendró en Campana y en su esposa, Belén, un impulso solidario que se corporizó en la Fundación Corazoncito, que ha aportado al servicio cardiológico del hospital equipos de última generación, material descartable y hasta capacitación al personal. Y en Rosario, en el Hospicio de Huérfanos se recuerda la mano que en su momento tendió el técnico Edgardo Bauza, que donó todos sus ingresos por un mensaje publicitario.

El arco de gestos, como se dijo, va desde las figuras de primera plana hasta las anónimas. Incluye a hombres como Carlos Bianchi, benefactor de la Fundación Misionera María de la Esperanza, que apadrinó junto con el recordado Jorge Guinzburg. El mes pasado, el Virrey organizó una cena a beneficio de la entidad. También el polo colabora: el mes pasado se hizo el V Partido de las Estrellas, con figuras como Adolfo Cambiaso, Facundo Pieres y otros, que recaudó 210.000 pesos para el hogar Nuestra Señora del Pilar, de Capitán Sarmiento.

Como se ve, los deportistas se involucran cada vez más en un terreno fértil para las sonrisas y la gratitud. La reciente propuesta de Impact Art 2008, amparada por Unicef, contó con la participación de decenas de deportistas -Lionel Messi, Nalbandian, Martín Palermo, Agustín Pichot, Carlos Bianchi, Gabriel Batistuta, Gabriela Sabatini y otros-, quienes pintaron sus propias obras de arte, luego subastadas con fines benéficos. Esta convocatoria fue una demostración más de que el espíritu de ayuda está en el gen del deporte.

ese servicio, que cuatro años después se extendió a la municipalidad de Vicente López. Entre cada circunscripción, la ex atleta instruye en su deporte a unos setenta chicos. Además, Casabianca es la presidente de Apercadi, una asociación sin fines de lucro en la que desde hace una década vuelca la misma enseñanza y que hoy está necesitada de patrocinantes.

En Córdoba, el Hospital de Niños es beneficiario de una ayuda que mantiene vigente desde hace más de una década Héctor "Pichi" Campana, un emblema basquetbolístico de Atenas y de la ciudad, hoy vicegobernador provincial. El padecimiento que atravesó su familia por entonces por un grave problema cardíaco de su hija Natasha, luego felizmente superado gracias a la asistencia que recibió en ese centro, engendró en Campana y en su esposa, Belén, un impulso solidario que se corporizó en la Fundación Corazoncito, que ha aportado al servicio cardiológico del hospital equipos de última generación, material descartable y hasta capacitación al personal. Y en Rosario, en el Hospicio de Huérfanos se recuerda la mano que en su momento tendió el técnico Edgardo Bauza, que donó todos sus ingresos por un mensaje publicitario.

El arco de gestos, como se apuntó, va desde las personalidades de primera plana hasta las más anónimas. Incluye a hombres como Carlos Bianchi, benefactor de la Fundación Misionera María de la Esperanza, que apadrinó junto con el recordado Jorge Guinzburg. El mes pasado, el Virrey organizó una cena a beneficio de la entidad.

Como se observará, los aportes se multiplican y los deportistas se involucran cada vez más en un terreno fértil para las sonrisas y la gratitud. La reciente propuesta de Impact Art 2008, amparada por Unicef, contó con la participación de decenas de deportistas -Lionel Messi, Nalbandian, Martín Palermo, Agustín Pichot, Carlos Bianchi, Gabriel Batistuta, Gabriela Sabatini y otros-, quienes pintaron sus propias obras de arte, luego subastadas con fines benéficos. Esta convocatoria fue una demostración más de que el espíritu de ayuda está en el gen del deporte.

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