Cuando la crisis se vuelve marginalidad

La OIT evaluó las condiciones laborales que refleja la crisis. Reclamó coordinación de políticas sociales antes que financieras. Si se agrava, este año se sumarían 200 millones de trabajadores más condenados a la pobreza extrema.
El desempleo en el mundo podría aumentar en 2009 en unos 18 a 30 millones de personas respecto de las cifras de 2007. “El mensaje de la OIT es realista, no alarmista”, declaró Juan Somavía, director general de la Organización Internacional del Trabajo ayer desde Ginebra, al dar a conocer las cifras que resumen el panorama mundial del mercado laboral. Pero en un escenario pesimista, considerando la posibilidad que la actual situación económica mundial siguiera deteriorándose –hipótesis nada descabellada–, la OIT proyecta un aumento de 50 millones en el número de personas desempleadas para el bienio que concluye en el ejercicio actual. La organización enfatiza que, en caso de producirse este último escenario, cerca de 200 millones de trabajadores, especialmente de las economías en desarrollo, podrían pasar a integrar las filas de la pobreza extrema.

La buena noticia, si es que se la pudiera llamar así, es que América latina dejó de estar entre las zonas más afectadas del mundo, como en tiempos no tan lejanos. Hoy, las tasas más elevadas de desempleo corresponden al Norte de Africa, con el 10,3 por ciento, y Oriente Medio, con el 9,4 por ciento. Le siguen Europa Central y Sudoriental (no pertenecientes a la Unión Europea), con el 8,8 por ciento, nivel similar al que registra la Comunidad de Estados Independientes. Más atrás, en el poco meritorio ranking del desempleo, se ubican el Africa Subsahariana (7,9), América latina (7,3), Economías Desarrolladas y Unión Europea (6,4), Asia Sudo-riental y Pacífico (5,7), Asia Meridional (5,4) y Asia Oriental (3,8).

El informe indica que las tres regiones asiáticas representaron el 57 por ciento de la creación de empleo en el mundo en 2008. El dato más significativo es que la región de Economías Desarrolladas y Unión Europea, que reúne a todas las potencias internacionales, reflejó en el último año una destrucción neta de 900 mil puestos de trabajo. Es un espejo de las características de la actual crisis global: su epicentro está en los países económicamente más poderosos, que la crearon y que no logran, pese a sus intenciones, zafar endosándole el costo al resto del mundo.

“Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial”, advirtió Somavía. La reducción de la pobreza, que fue el escenario más auspicioso de los últimos años, “está en retroceso, y las clases medias a nivel global se están debilitando. Las consecuencias políticas y de seguridad son de proporciones gigantescas”, opinó el director general de la OIT, chileno de origen.

Somavía hizo un llamamiento para que en la próxima reunión de los representantes del G-20, el 2 de abril en Londres, además de tratar cuestiones de carácter financiero, se alcance de manera urgente un acuerdo sobre las medidas prioritarias que deben adaptarse para promover inversiones productivas, los objetivos de trabajo decente y protección social, y la coordinación de políticas sociales y de empleo para conseguirlos.

El nuevo informe de la OIT sobre tendencias mundiales del empleo actualiza las proyecciones preliminares publicadas el pasado mes de octubre. La comparación entre ambas refiere el agravamiento de la situación. Hace tres meses, se señalaba que la crisis financiera mundial podría hacer que el desempleo aumentara entre 15 y 20 millones de personas de 2007 a 2009. Las nuevas previsiones, 90 días después, elevaron esa previsión a entre 18 y 30 millones de desempleados adicionales. Los distintos escenarios se plantean de acuerdo a las siguientes hipótesis:

- Sobre la base de las predicciones del FMI de noviembre pasado, la tasa de desempleo aumentaría cuatro décimas en 2009 respecto de 2007(6,1 contra 5,7 por ciento), lo que representa 18 millones de desempleados más.

- Si la situación económica se deteriorara respecto de ese diagnóstico de noviembre, lo cual es altamente probable conforme a los datos más recientes, la tasa de desempleo mundial podría aumentar hasta 6,5 por ciento, elevando entonces en 30 millones el número de los “sin empleo” en los dos años considerados.

- Una hipótesis actual sobre la evolución más pesimista proyecta el desempleo al 7,1%, equivalente a 50 millones de desocupados más que en 2007.

En estas condiciones, la OIT advierte que la cantidad de trabajadores pobres –sin ingresos suficientes para mantenerse a sí mismos y a sus familias– podría aumentar hasta alcanzar a 1400 millones, el 45 por ciento de los trabajadores del mundo. En ese escenario más pesimista, la proporción de personas con empleos vulnerables –sin acceso a redes de seguridad– se elevaría considerablemente este año, hasta el 53 por ciento de la población mundial con empleo.

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