Cuando calienta el sol

“El PJ necesita incorporar otra cosa”

Edgardo Binstock se apura para terminar una reunión pendiente. Mientras se despide de Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, habla por su celular y dice que no, que pese a su nuevo cargo de subsecretario de Políticas Territoriales en la provincia de Buenos Aires todavía no tiene oficina.

De todos modos, festeja. Su regreso a la política del conurbano es el regreso del Movimiento Evita a la gestión bonaerense. Ex dirigente de Montoneros, Binstock empezó a estudiar Sociología a fines de los ’60 y terminó la carrera con sus hijos en el siglo XXI. Es vieja su militancia entre los familiares de desaparecidos y la expresión de eso fue su paso como secretario de Derechos Humanos bajo la gobernación de Felipe Solá. Ahora ocupa un lugar estratégico bajo el mando de Alberto Pérez, el jefe de Gabinete del gobernador Daniel Scioli.

–¿Sabía que lo iban a llamar?

–Desde diciembre veníamos conversando esta situación, por eso me fui para las Fiestas unos días con mi familia a San Bernardo, pensando que en cualquier momento iba a asumir.

–¿De qué dependía?

–De un tema más técnico, la decisión política estaba tomada. Se superponía con fin de año y fueron semanas cortas.

–Scioli estuvo en la jura, y eso se leyó como un gesto político.

–Todo un gesto político. No sólo estuvo él, también estuvieron el vicegobernador y presidente del PJ de la provincia, Alberto Balestrini, y varios ministros amigos, como Cristina Alvarez Rodríguez y Mario Oporto. Pero, además, pude plantear lo que yo veo de mi incorporación al equipo.

–¿Cómo lo ve? Porque Scioli hace un año les cerró las puertas a los movimientos sociales y la quema del Ministerio de Desarrollo Humano tuvo que ver con eso.

–Me parece que pasó un primer año en donde uno se afirma, también en política. Es una provincia grande, compleja. Y creo que ahora para con nosotros tiene una apertura. Lo que planteé es lo que nosotros vamos a aportar, que es una combinación de gestión y militancia.

–Usted nombró a Balestrini. Después del alejamiento de Libres del Sur del kirchnerismo por la “pejotización” del Gobierno, el Evita se mantuvo cerca y con otra posición. ¿Su nombramiento es una especie de recompensa?

–Si bien el Movimiento Evita es una corriente peronista...

–Pero es transversal a la vez.

–Y pretende articular con un frente nacional, entendemos que el peronismo es el núcleo de la conciencia del pueblo argentino, pero necesita incorporar otra cosa: al PI, al socialismo y a otras fuerzas que no militan. Nosotros hemos acompañado en la última elección de la provincia al PJ, pero es cierto que no tenemos un perfil pejotista. Participamos, pero tenemos una formación más movimientista y vemos al partido como una herramienta. En ese sentido, la diferencia con los compañeros de Libres del Sur es la valoración de si Kirchner está bien o no. Y para nosotros está bien.

–Cuando Solá convocó al Evita, se dijo que era porque le aportaba el brazo territorial que Solá no tenía. Y que era importante en la pelea con Duhalde. ¿A usted lo llamaron por eso?

–En principio venimos más a consolidar una política de gestión y de construcción política, no tan coyuntural. Creo que el grueso del peronismo en la provincia va a acompañar la gestión nacional y provincial. Y el grueso de los intendentes también. Me parece que podemos aportar. De Narváez, especulando con seguridad o inseguridad, es poco serio.

–¿Y Solá?

–No sé qué va a hacer, en rigor de verdad. Nosotros lo acompañamos en toda su gestión, y hoy realmente no me queda claro si va a actuar el año que viene.

–¿Pero cómo se posiciona el Evita ante Solá? Pérsico no sólo tenía una relación política sino personal.

–Nosotros definimos con claridad que no nos movemos. Acompañamos el proyecto nacional de Néstor, que va en la misma dirección de Scioli. Quedó demostrado el año pasado con la 125. Muchas veces entre los dirigentes hay situaciones personales; sabemos y no somos ingenuos que tales políticas están en manos de los hombres, pero hay una frase que sirve de guía: “Primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres”. No somos ortodoxos justamente, pero es un buen método para resolver los análisis cuando uno realmente quiere transformar la sociedad.

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