Cuando calienta el sol

Cuando calienta el sol
“Cobos tiene la última palabra”

Sumergido en la revolución que generó el paso del Rally Dakar por su Mendoza natal, el senador radical Ernesto Sanz le cuenta a Página/12 que el verano lo pasa en su casa, una finca a 15 kilómetros de la ciudad de San Rafael, “un paraíso terrenal” al lado de la montaña.

“De ahí no me muevo, necesito parar el motor”, relata. Jefe de la bancada de la UCR, Sanz habla del “poskirchnerismo”, critica al cobismo mendocino por impedir la reunificación del partido y señala al vicepresidente como quien tiene la responsabilidad de “conciliar las declaraciones de buena voluntad con hechos de buena voluntad”, para que se concrete la vuelta de los ex radicales K al partido.

–¿Qué espera para el 2009?

–Espero que el país pueda retomar el buen sendero, tanto en lo económico –donde en 2008 nos salimos a la banquina totalmente– como en lo político. Espero que podamos volver a la racionalidad, al diálogo, porque hay un declaracionismo exasperante, la política se ha transformado en una competencia de declaraciones que a veces rayan el agravio.

–¿Cree que el radicalismo va a unificarse en este año?

–Muchos de nosotros hacemos esfuerzos importantes para eso, incluso con algunos riesgos de que no seamos comprendidos. Pero los resultados no han sido muy auspiciosos. Este año se terminó con muchas declaraciones de buena voluntad y pocos hechos, especialmente en Mendoza. Pero me di cuenta de que hay muchas conductas que lo obstaculizan. Algunos amigos de Cobos piensan que les va a ser mucho más valioso seguir con el Consenso Federal (ConFe) que reunificar el radicalismo. Con eso le hacen un flaco favor al propio Cobos. Pero él tiene la última palabra, él tiene que conciliar las declaraciones de buena voluntad con hechos de buena voluntad. A esta altura no basta con decir “queremos reunificar al radicalismo”, hay que mostrar hechos concretos.

–¿Qué piensa de la aparición de Carlos Reutemann como posible candidato a presidente?

–Es una muestra más de la versatilidad y ductilidad que tiene el peronismo para reciclarse a sí mismo. Pero una verdadera alternativa de gobierno, seria, progresista y republicana, tiene que nacer fuera del peronismo. Si no, no es alternativa, es más de lo mismo.

–¿Entonces lo considera una continuidad del kirchnerismo?

–No con el mismo estilo. Reutemann no es Kirchner. Lo conozco y tengo un buen concepto de él. Asumimos juntos en el 2003, es un tipo sensato, moderado, de sentido común, pero es una apuesta más que el peronismo hace para afrontar el poskirchnerismo.

–¿Usted también pronostica una derrota del oficialismo y la llegada del poskirchnerismo?

–Nadie tiene la bola de cristal, pero es como que el kirchnerismo agotó muchos resortes que lo unían con la sociedad y esto produjo una ruptura. Ellos han desaprovechado muchas cosas a favor que construyeron allá por el 2004 y 2005. Yo la acompañé a Cristina en el juicio a los miembros de la Corte menemista, acompañamos a Lavagna en el arreglo de la deuda, las leyes de educación que impulsaba Daniel Filmus, pero en algún momento ellos abandonaron eso por propia decisión. El kirchnerismo es un fenomenal modelo de acumulación de poder político y económico. La sociedad se dio cuenta y de eso ya no se vuelve. No los veo ahora convirtiéndose en dialoguistas y concertadores.

–¿Qué le parecieron las declaraciones de Elisa Carrió, que “no descartó” una alianza con el macrismo?

–Primero tenemos que poner todo nuestro esfuerzo en consolidar el espacio entre la Coalición Cívica, el socialismo y el radicalismo y luego ver. No cierro definitivamente las puertas, pero prefiero considerar las declaraciones de Carrió como un elogio personal hacia algunos dirigentes de PRO, que yo también elogio, como Pinedo, Michetti, Bertol, Esteban Bullrich.

–Entonces, la posibilidad de armar un frente electoral con el macrismo...

–Por ahora es lejana. Aunque puede ser que en algún momento, si las cosas se complican, muchos de los que creen que nunca van a estar juntos tengan que estarlo para salvar el país.

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