"Cuando Boca no pelea nada, la Bombonera está vacía"

El Ogro se pone la camiseta y asegura que River llenó la cancha hasta yendo último. Dice que él no demostró ni el 60%, que no votó ni lo hará, que con Gallardo y Ortega son más candidatos que nunca y que sueña con dar la vuelta con su hija en brazos.
Qué tiene que pasar para que los próximos seis meses no se transformen también en los peores de tu vida?

-Y, lo que nos está haciendo falta es comprar un buen arquero, uno importante...

¿Un arquero? Como siempre, Cristian Fabbiani sorprende. Ni la alegría por haber hecho su segundo gol en River, los elogios ni su ¿futura? paternidad lo calman. Atento a todo, el Ogro advierte que detrás suyo está pasando Daniel Vega y, por eso, improvisa una respuesta sólo para arrancarle una carcajada al hoy propietario del arco de River. "Te asustaste, eh", le dice y luego de guiñarle un ojo, ahí sí, se pone serio. Como pocas veces. Y acepta el mano a mano con Olé sin interrupciones. "¿Me decías?"

-Te preguntaba por este semestre y el que viene.

-Y, eso de que fueron los peores seis meses de mi vida me salió así por estar en un club tan grande como River y no poder hacer nada de lo que hice en los otros clubes en los que estuve.

-¿Y se pueden revertir?

-Seguro. El que viene tiene que ser el mejor semestre de mi vida. Me voy a matar. No me quiero ir por nada del mundo. Se va a decidir si River me compra y yo voy a hacer todo lo posible para quedarme y estar mucho tiempo con esta camiseta.

-¿Y qué harías con tal de que River al final compre tu pase? ¿Te casarías?

-¡Cualquier cosa! Sé que algo tengo que hacer porque no rendí lo que debía. Hice tanto llegar que no me quisiera ir así.

-¿Cuántos goles tenés que meter para convencer a los dirigentes?

-No sé si goles... Si repito lo que hice en Newell's o en Lanús, va a alcanzar. Y además, claro, servirá que al equipo le vaya bien.

-¿Qué es bien?

-Ganar un título. En River tenés que rendir día a día y yo no lo hice. Todavía no demostré ni siquiera un 60% de lo que sé hacer. Lo bueno es que dar vuelta la situación depende de mí.

-¿Qué te dicen los hinchas de River en la calle?

-Me apoyan, me piden que me quede tranquilo y que jugue como yo sé.

-¿Te bajonea esta situación o...?

-(Interrumpe) No, después del gol del otro día me siento con muchas más ganas, más fuerte, para hacer una gran pretemporada en Canadá. Aunque si me preguntás, después de la que hice en Tandil, no me explico por qué estoy para la asistencia y no llego a la definición.

-¿Te pusiste a pensar que con Gallardo, Ortega, Falcao y Buonanotte podrías perder la titularidad?

-Va a haber lugar para todos. Más en River.

-No contestaste. ¿Te bancarías ser suplente?

-No me lo banqué ahora ni nunca me lo voy a bancar. Siempre quiero jugar. Pero cuando te sacan, por algo es. Nadie te va a mandar al banco si estás jugando bien. Lo tengo claro.

-¿Tan claro como la necesidad de River de ganar un campeonato después de tantas frustraciones?

-Hay que apuntar a ganar todo. Tenemos con qué.

-¿Con Gallardo y Ortega son más candidatos?

-Sí, más que nunca. Sabemos lo que pueden ayudar al equipo Marcelo y Ariel.

-¿Si River sale campeón te vas caminando a Luján?

-No llego, ja, ja.

-¿Sos creyente?

-No, desde que falleció mi papá, no. Es algo que discutí muchas veces con Diego Valeri, que es muy creyente. No entiendo por qué un tipo trabajador, que no molestaba a nadie, se murió, y hay otros que violan y van por la vida felices y contentos. Por eso, yo le pido las cosas a mi viejo y no a Dios. Lo hago desde chico, tenía 8 años cuando murió.

-Un mazazo.

-Ni hablar. Yo no disfruté tanto de la niñez, me fui dando cuenta con el tiempo. Decí que tenía a mi mamá, que sacó adelante a la familia, sola, con dos nenes. Estoy orgulloso de ella. Y agradecido a mi madrina, la primera que estuvo ahí.

-¿Y vos cómo te definirías en tu rol de padre?

-Trato de que a Uma no le falte nada. Es mi vida.

-¿Ya aprendió los cantitos de River?

-Todavía no, aunque ya tiene el carnet de socia.

-¿Y no hay riesgo de que se te haga de Boca?

-Imposible. De chiquita le estoy inculcando el amor por los colores. Sería un sueño dar la vuelta olímpica con Uma en mis brazos. Ella va a estar más grandecita el próximo semestre. Ojalá que se nos dé.

-¿Pero tu mamá no la quiere hacer de la contra?

-Mi mamá es de Boca a morir. Me acuerdo que de chico había muchas cargadas: si ganaba River, me tocaba a mí. Y si ganaba Boca, le tocaba a ella. Era terrible. Pero a pesar de eso la amo y no la cambio por nada, eh.

-Al menos hoy ella tampoco te puede gastar. Fue un alivio para ustedes que Boca tampoco festejara.

-Ná, no me interesa Boca.

-¿En serio? El otro día dijiste que cuando leías Olé pasabas las páginas con la información de Boca.

-Y es así. Boca no me interesa. Es la realidad. No me fijo en lo que hacen.

-¿Pero quién creés que llegó mejor al final del semestre: ellos o ustedes?

-Ninguno. Los dos apuntábamos a ser campeones.

-En eso no encontrás diferencias, ¿en las hinchadas tampoco?

-Ahí sí. Los hinchas de River apoyaron mucho hasta cuando el equipo salió último. Fue el que más gente llevó y lleva a la cancha.

-¿Y los de Boca?

-Y, fijate que cuando Boca no pelea nada, la Bombonera está vacía prácticamente... Es muy notorio.

Desafiante, peleador, provocador y genial. El Ogro siempre es el mismo adentro de la cancha. Y afuera, también sabe cómo hacer que sus palabras reboten sin parar. Y lo disfruta. Aunque avisa que lo hace sólo para divertirse y que en el día a día, la historia es diferente. "Lejos de las cámaras y de la pelota soy otro. De viernes a lunes estoy con mi hija y mis amigos, en casa o en el local que hay abajo tomando unos mates".

-Lo que seguro dejaste es de hacer son los repartos del almacén de Cacho.

-No, para nada. Los sigo haciendo. Cacho es el papá de Maxi, mi mejor amigo. Por eso voy con ellos, no quiero perder lo que siempre fui. La plata no hace a la persona. Nunca voy a cambiar.

-¿Y tampoco vas a votar?

-Tampoco. Nunca voté ni lo voy a hacer.

-Hasta que alguien lea Olé y te vaya a buscar...

-Ni aunque me vengan a buscar con la Policía, ja, ja.

-¿Por qué? ¿No te interesa la política?

-No. Siempre es lo mismo. Los políticos me dan vergüenza. En campaña salen a la calle y después sólo quieren el premio mayor. Así está la Argentina.

-¿Qué otra cosa te saca?

-Cuando se miente. Hay algunos que tienen mala leche. Sé quienes son. Por eso traté de cambiar el perfil. Quiero que hablen por si juego bien o mal, no por si salgo de noche o me quedo en casa. Hay tipos que ya no saben con qué ensuciar a la gente.

Se dijo que Gorosito te recomendó no mostrarte.

-No, nada que ver. El tema empezó en el partido contra San Lorenzo. Cuando entré íbamos perdiendo 4 a 1 y los medios se me tiraron encima. Y eso siguió ante Huracán: entré perdiendo 2-0 y lo mismo. Me dolió que igual hablaran tanto de mí.

-Pero no pasar inadvertido justamente es uno de tus sellos característicos...

-Sí, pero no siempre. Mirá lo loco que es el periodismo que en un sitio de Internet publicaron que me querían echar del departamento por ruidoso. ¡Y no es cierto! Cuando lo vi, se los comenté a los chicos de seguridad del edificio y ellos se reían con nosotros.

-También se dijo que a Newell's no vas a poder volver nunca más...

-Yo nunca digo nunca. Pero de Newell's me sorprendió lo de la gente. No captó que me fui del club para estar más cerca de mi hija. En Rosario dejé todo, jugué lesionado... Todo lo que hice ahí, por ejemplo, todavía no lo pude hacer acá, en River.

-¿Y a Rumania volverías?

-No, jamás. El técnico que tenía se portó muy mal. Jugué 29 partidos de 34 y en la final me dejó afuera del banco porque yo le había comentado que me llamaron el presidente y el técnico del Steaua Bucarest, la contra, para comprarme. Y el tipo se creyó que yo iba a ir para atrás. Se hizo una novela que no existía. Se confundió feo. Porque por más que me den 20 millones de dólares, yo siempre juego para ganar.

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