Cuando se abre el mercado, el mundo demanda poco trigo argentino

Según afirmaron quienes comercializan granos, las exportaciones no se abrieron en un buen momento. Los productores que no necesitan liquidez lo embolsan esperando tiempos mejores
La información se difundió los primeros días de la semana pasada: “El ONCA autorizó exportaciones de trigo por más de 675 mil toneladas”. Y no quedaba todo ahí. A su vez, la calificaba como “cifra récord” y también –como para no perder la costumbre- fustigaba “la actitud de consultores y dirigentes agropecuarios que maliciosamente” sostenían que el registro de exportaciones estaba cerrado.

En una primera instancia se podría pensar que con la apertura del registro de exportaciones se acabó un reclamo de larga data de la producción, a la vez de permitir recomponer ingresos de los productores.

Pero muchas veces la realidad se empecina en no ser lo que parece. PUNTAL VILLA MARIA consultó a representantes de empresas acopiadoras, quienes afirmaron, por un lado, que la apertura llega muy tarde: cuando el mercado ofrecía los mejores precios no se podía exportar; ahora los precios distan de aquellos que existían en otro contexto internacional y el norte todavía no había cosechado. Por otro, las ventas corresponderían a trigo que ya tenían en depósito los exportadores; no serían muchos los productores que cosecharon los que decidieron vender.

“La apertura para esta cantidad de toneladas no ha afectado en nada a la operatoria, precio incluido, porque en realidad esa mercadería ya estaba en manos de los exportadores. Se calcula que tienen más de un millón doscientos mil toneladas compradas y en sus depósitos; entonces cuando habilitan 600 ó 700 mil como ahora, automáticamente lo registran porque ya lo tienen comprado”, comenzó diciendo Pablo Schiavi, responsable de acopio de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

Y agregó: “El productor no ve ningún beneficio en esto. Ellos ya lo habían comprado de antemano con quitas, porque no sabían cómo ni cuando lo iban a estar registrando”.

Por su parte, Cristian Ariosti, operador de Cooperativa Sudecor, indicó desde su oficina en Rosario que los productores que por estos días están vendiendo son aquellos que deben afrontar compromisos y necesitan liquidez; caso contrario, lo embolsan.

Y los que resolvieron vender han comenzado recién ahora, porque “defienden el producto hasta los $ 400 o valores cercanos. No hemos visto ventas cuando hace 15 ó 20 días atrás el precio rondaba los $350 ó $370. Y quien ha vendido el trigo es porque tiene compromisos; muchos que han cosechado optaron por guardarlos en bolsas en los campos. No puedo dar porcentajes, pero es mucha la gente que lo ha hecho”.

Se entiende, porque más allá de la “cifra récord” el mercado internacional en estos momentos no seduce demasiado.

“Está muy pesado el mercado para vender el trigo argentino, lo que deprime los precios. Está complicado porque otros países están cosechando en la misma fecha; Brasil recién va a demandar nuestro trigo por marzo o abril, no antes; y en este momento los demandantes a nivel mundial tienen ofertas del Mar Negro, el trigo ruso por ejemplo, mucho más barato por la cercanía que el nuestro. Hay que tener en cuenta también el abaratamiento de los fletes”.

El operador sostuvo además que “el mercado no es ágil, no está demandando trigo argentino. Y todo el mundo está ofreciendo trigo. En el caso de nuestros competidores más cercanos en este momento, los rusos o los australianos, con bajos fletes por la cercanía pueden proveer con mejores precios, por eso en este momento circunstancial se pone un poco más complicado, más allá de la falta de transparencia que tuvo en los últimos tres años este mercado. También se hace difícil analizar el mercado triguero argentino porque no sabemos hasta cuando vamos a tener abierta la exportación”.

En ese sentido, la duda que afecta a los comercializadores se traslada a los próximos meses, hacia marzo o abril, cuando comience a demandar el principal comprador, Brasil.

El gigante del sur, teniendo en cuenta los escollos que el gobierno nacional puso en su momento para poder exportar, está tomando sus recaudos.

“A Brasil lo hemos atendido bastante mal. Hoy ese país tuvo una buena producción de trigo; creo que apunta al autoabastecimiento. Si bien será para el futuro, no para el año que viene, tampoco es muy lejano”.

Precios

De más está decir que los precios de las commodities lejos están de mostrar los valores que exhibían antes de la profundización de la crisis internacional. Pero más allá de esa situación, que ciertamente no puede ser modificada desde Argentina, hay razones internas que influyeron para no aprovecharlos cuando estaban por las nubes.

“En el mejor momento internacional para vender nosotros estábamos con las exportaciones cerradas. Ahora la cosecha del hemisferio norte se juntó antes que acá, en julio y agosto. Y fue muy buena. Entonces encuentra a todo el mundo con mercadería, con buenos stocks y el precio internacional cae. En este momento las exportaciones están abiertas pero el precio está bastante por debajo del que tuvo en el momento en que podríamos haber exportado la cosecha pasada. En ese momento estaba para que pagaran en el mercado local entre $600 y $650, dijo Schiavi”.

Retenciones

Días atrás, junto con el anuncio de las medidas para intentar torcer el rumbo de la caída en el nivel de actividad que evidencia la economía doméstica, el gobierno nacional también informó sobre una baja en las retenciones para las exportaciones de trigo y maíz.

Las entidades que agrupan a los productores se apresuraron a decir que la baja era insuficiente. Interesa también conocer la visión de quienes están en la comercialización de cereales.

“Como cuando subían las retenciones el precio internacional también crecía, en la misma semana se licuaba. Yo recuerdo en enero de 2007 que las subieron del 23 al 27,5 y todos los días los precios se elevaban un 2 por ciento. Ahora estamos al revés, la retención baja pero el mercado la licua. El trigo cerró nueve dólares abajo en Chicago y los compradores están reticentes ante un anuncio así. Hasta que no se haga efectivo no se terminará trasladando al precio. Hay que pensar que no hay desesperación en los compradores. El mercado internacional de trigo está tan deprimido y sobre ofertado que le cuesta ubicar la mercadería lo que hace que el negocio de exportación esté muy tranquilo”, indicó Ariosti.

Para Schiavi la medida “en cierta forma es positiva, en realidad estaban cobrando antes de la reducción un derecho de exportación del 28 por ciento por una venta que no existía, porque no se podía concretar. Estaban cobrando un impuesto a trabajar. Y ahora el panorama hasta empalmar la cosecha gruesa va a estar bravo, porque los agarra a los productores con una cosecha de trigo bastante mala en rendimiento, pecios bajos e insumos que se habían pagado caros. Hasta entonces el bolsillo va a estar complicado”.

Por su parte, para el operador rosarino el escenario no se va a modificar demasiado porque “se trata de unos pesos más, pero tampoco va a cambiar para el maíz disponible. Quizás el maíz nuevo en un momento a esto lo empiece a sentir pero no creo que este cinco por ciento defina la intención de siembra de maíz de segunda a nadie, me da la sensación. De los dos cereales en el que puede repercutir un poquito más, porque estamos sobre la cosecha y con la exportación abierta, es para el trigo”.

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