Cualquier cosa antes que ir al FMI

Por Jorge Oviedo

Parece claro que los planes de reactivación que ofrece el Gobierno no van a agregar al mercado de capitales más capacidad prestable que la existente cuando parte de los fondos previsionales eran colocados por medio de la gestión privada de las AFJP. Esto ocurre mientras el mercado inmobiliario continúa dando señales de retracción.

El decreciente número de escrituras que se realizaron en octubre permite sospechar que se trata de actos en que se finalizan operaciones sobre inmuebles nuevos. Cuando se entregan a los propietarios, se escrituran. Pero se trata de operaciones que comenzaron hace como mínimo 24 y como máximo 36 meses. El mercado de usados se muestra menos activo y las escribanías dicen que la escrituración de lotes para iniciar nuevas obras son más raras todavía. La desaceleración ya empezó a transformarse en caída y muestra que la economía argentina había perdido impulso mucho antes de que la crisis financiera en los Estados Unidos alcanzara su punto más alto con la caída de Lehman Brothers.

Ninguno de los planes para aumentar el consumo interno y la venta de bienes durables ataca el principal problema de la economía doméstica, que es la inflación, ni tampoco la restricción externa, es decir, la novedosa dificultad para conseguir divisas exportando mercaderías.

El Gobierno no ha mostrado mucho interés en mejorar la competitividad del campo. Los dirigentes del sector, al menos los de la Federación Agraria, están con los ánimos más encendidos que durante el conflicto por la resolución 125. Si entonces eran ellos los que trataban de moderar el incendiario humor de las bases, ahora están igual de enojados que cualquiera de sus afiliados. Dicen que la situación de la ganadería y la lechería son desesperantes. Y se indignan por los planes de Guillermo Moreno para los terneros guachos de los tambos. "Quiere subsidiar a los frigoríficos, o sea, seguir embromando a los productores y favoreciendo la concentración de los grandes", se indignan.

Los productores sojeros siguen acopiando miles de toneladas a la espera de una mejora del precio, una baja de las retenciones o un aumento del dólar. Parece una pulseada con el Gobierno, aunque en muchos casos es nada más que un intento por sobrevivir.

El Gobierno necesita bajar el gasto en dólares en un año electoral o conseguir una entrada de divisas. "Hicieron el blanqueo; optaron por que ingreses cualquier capital de origen más que dudoso para blanquearse antes que devaluar antes de las elecciones o ir al FMI", dijo un empresario. Es malo y, además, puede salir mal.

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