¿Cuáles son las ‘verdaderas cuestiones’ de Elisa Carrió?

Acabo de leer un comunicado del ARI de Río Negro, aclarando que la Coalición Cívica “ha expresado que defiende el sistema PUBLICO y de ello no hay, ni puede haber dudas” en relación al sistema previsional que debería regir en el país. Magdalena Odarda y mucha gente del ARI, no me caben dudas, detestan el sistema de las AFJP, pero por algo tienen que salir a aclarar los dichos de su líder Elisa Carrió.

Por Claudio García

Desde hace años, como muchos venimos diciendo, cuesta entender no sólo los pronósticos tremendistas, apocalípticos y ferozmente opositores de Lilita, sino emparentar sus sentencias y dichos con contenidos ideológicos vinculados al progresismo o la centroizquierda. Allí está la causa creo que muchos de los seguidores del ARI tengan que enfrascarse en la dialéctica de tratar de justificar por izquierda expresiones de su principal referente que son claramente de derecha. Así como uno nota la satisfacción y la conformidad de los dirigentes de la Coalición Cívica provenientes de la derecha con los discursos de Carrió, son visibles los esfuerzos incómodos de los dirigentes que en su momento formaron o se sumaron al ARI desde la centroizquierda por querer ‘calzar’ las consignas de su líder a un discurso que se corresponda con el programa original de esa fuerza. Cada uno es esclavo de sus palabras y desde hace tiempo que los contenidos discursivos de Lilita ya no sólo tienen patas místicas sino que además se emparentan claramente con los voceros del establishment, ese conjunto de políticos e intelectuales que operan en favor del poder económico y social establecido. Y esto no lo dicen solamente Eduardo Macaluse o Graciela Ocaña, que podrían estar motivados por el resquemor propio de quienes fueron compañeros de ruta y luego separaron sus caminos. Lo dicen los propios representantes de la derecha liberal más dura de nuestro país que ya consideran a Carrió ‘tropa propia’. Hay expresiones de Lilita que incluso hacen parecer a los columnistas de La Nación cándidos defensores del capital y tibios enemigos del gobierno. Ya ni siquiera es el “sí, pero…” que suele caracterizar las posturas del radicalismo y gran parte de la oposición ‘progresista’ ante las propuestas del gobierno. Es el liso y llano NO. Es el espíritu de aquella consigna de Perón desde su exilio en Madrid: “Al enemigo ni justicia”. A regañadientes hace unos años Carrió todavía reconocía algunos logros indudables del ‘kirchnerismo’, como los cambios en la Corte, el superávit fiscal, el compromiso con los derechos humanos y contra el terrorismo de Estado… pero ahora ni eso, nada de nada, todo es NO. Ya no hay “sí, pero..”, ya no hay grises, es el NO a las retenciones, NO a terminar con el sistema de las AFJP, temas claves para cualquier partido que verdaderamente quiera terminar con la lógica del neoliberalismo que campeó en el país con la dictadura y el Menemismo. Es el ‘todo vale’ con tal de limar las bases de apoyo del actual gobierno. Si hay que estar con la Mesa de Enlace, bueno, estamos. Si hay que estar al lado del capital financiero defendiendo las AFJP, bueno, estamos. Si hay que estar al lado de la iglesia contra las políticas progresistas en materia de salud y educación, bueno, estamos. Si hay que estar al lado de las campañas organizadas desde La Nación y Clarín contra el gobierno, bueno, estamos. Si hay que estar junto a los cacerolazos por la ‘mano dura’ contra la inseguridad, bueno, estamos. Si hay que estar junto al PRO en el Congreso, bueno, estamos (¿o alguien cree que el PRO se corrió a la centroizquierda?). Muchos dirán que esto es injusto. Yo sé que Magdalena Odarda o Fabiana Ríos, como otros tantos dirigentes del ARI, no son Carrió. De hecho aquí en Río Negro no actúan en relación al gobierno provincial como su líder lo hace frente al gobierno nacional y tienen preocupaciones e iniciativas que se corresponden con demandas de la sociedad y con un programa progresista, pero a nivel nacional ya es otra cosa. Las principales preocupaciones y consignas de Carrió de los últimos tiempos en los diarios, como de quienes actúan como ‘voceros’ de Lilita y de la Coalición Cívica en los medios capitalinos, como Patricia Bullrich, Adrián Pérez o Adoldo Prat Gay, pasan por otros andariveles. El ARI del Río Negro puede decir que quiere un sistema previsional público, pero no que el gobierno nacional utilice los fondos de la reestatización como ‘caja’. Esa preocupación es legítima. Pero qué tiene que ver esa postura con la de no apoyar nada del proyecto oficial y ni siquiera un proyecto alternativo. El mismo proyecto oficial propone mecanismos de control y en el Congreso, como ha pasado con otros proyectos últimamente (retenciones, estatización de Aerolíneas, etc.), ha habido disposición en realizar cambios. Uno entiende la lógica de Carrió, como el gobierno nacional es “un gobierno de facto”, como dijo hace pocos días atrás, un gobierno cuasi-fascista o directamente fascista como dijo también hace unos meses, obviamente, como corresponde a todo demócrata, no hay que negociar nada. Como Carrió también se cree predestinada por dios o los astros a ser presidenta en el 2011, para qué apoyar ahora los proyectos del gobierno por más progresistas que sean, más vale esperar a sentarse en el sillón de Rivadavia para impulsar lo mismo. ¿Lo mismo? ¿Qué tiene que ver el comunicado del ARI Río Negro con al reciente frase de Carrió: “…la discusión en el Congreso Nacional sobre cuál es el mejor sistema jubilatorio equivale a discutir cuál es el mejor tren para ir a Varsovia"? El ARI de Río Negro dice en su comunicado al defender a Carrió: “Quienes pretenden tergiversar sus palabras o ensuciar con agravios una conducta fiel a principios como la honestidad, la transparencia y el compromiso militante con la democracia que mantuvo inalterable como eje de su conducta durante toda su vida, lo que pretenden no es otra cosa que desviar el debate fuera de la verdadera cuestión que quieren esconder, con la clara finalidad de no dar la cara a los miles y miles de jubilados y pensionados que quedarán a la deriva a partir de ahora”. Yo no tengo ningún interés en ensuciar la honestidad o la trayectoria de Carrió, pero sí quiero precisamente no desviar la atención de las “verdaderas cuestiones” que hacen a la realidad del país, a las acechanzas que tiene la democracia y un modelo de país que con aciertos y errores –para ser claros tampoco quiero hacer el panegírico del gobierno nacional, pero sí diferenciar lo esencial de lo secundario- ha hecho muchísimo por reparar los daños heredados de la dictadura y el Menemismo. ¿A quién se le hace el juego al rechazar la vuelta al sistema público del sistema privatizado? ¿Las AFJP acaso defendían ‘el ahorro de tantos años de trabajo de nuestros abuelos’? ¿Es un tema menor estar preocupado por el futuro de los fondos que van a ser reestatizados y aceptar a la vez que siga un sistema que obliga al Estado a poner la friolera de unos 4 mil millones de pesos anuales para que los pobres jubilados del sistema privatizado lleguen a la mínima? Hablando de ‘cuestiones verdaderas’. ¿Qué identifica a la centro izquierda o el progresismo en oposición a la derecha? Como decía Norberto Bobbio, el tema de la igualdad. Puede haber muchas definiciones sobre qué es ser de izquierda o de derecha, pero el italiano dijo con razón que el eje pasa por la igualdad. En temas centrales de la sociedad, donde se juega una visión horizontal e igualitaria de la sociedad, en contraposición a otra vertical y no igualitaria, el progresismo, la centroizquierda, el campo nacional y popular, o como quiera llamársele, sabe claramente en qué vereda pararse. Elías Díaz, conocido politólogo y catedrático español, dio algunas claves de lo que es ser de izquierda (para los españoles la izquierda es lo que acá se llama centroizquierda, como el PSOE). Mencionó en este marco: “una mayor predisposición para políticas económicas redistributivas y de nivelación proporcional”, “un mayor aprecio en la organización social hacia lo público”, “preocupación por la efectiva realización de los derechos humanos”, “mayor sensibilidad y amistad internacional hacia los pueblos de las áreas pobres, dependientes y deprimidas”, entre otras. En lo esencial, el gobierno nacional, tanto con Néstor como con Cristina, ha llevado adelante políticas que atienden estos parámetros, de allí el odio de los sectores más recalcitrantes y conservadores del establishment y de medios de comunicación como el diario La Nación. En los debates vinculados al conflicto con el campo como ahora con la AFJP, les guste o no, el ARI y la Coalición Cívica se para en la otra vereda, y algo de este palo le vale también a la dirigencia nacional del radicalismo, aunque por suerte en el tema de las AFJP habría un apoyo crítico al proyecto oficial. Lo que se quiera decir como justificativo no oculta el claro desplazamiento del programa original de esa fuerza o de esas fuerzas (¿El ARI y la Coaliación Cívica son dos cosas distintas?) hacia la derecha. Si la política se basa en gran parte en la capacidad de prever lo que va a pasar. ¿Es muy arriesgado decir que cuando se instale en el Congreso el proyecto oficial por la nueva Ley de Radiodifusión –otro tema clave- Carrió le va a decir NO, y se va a parar en la vereda de Clarín y La Nación? Espero equivocarme, pero creo que no. (APP)

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