¿Cuál será el papel de la Argentina en el mundo?

Por Orlando Ferreres

Nos preguntamos, ¿cuál será el papel de la Argentina en el mundo? ¿Para qué estamos? ¿Qué espera el mundo de nosotros? ¿Cuál es nuestro proyecto de país? Estas preguntas se responden fijando una estrategia para la Argentina, es decir, respondiendo a dos simples cuestiones: ¿a dónde ir? ¿cómo llegar? Es necesario unificar muchas voluntades, muchos sectores, para establecer un proyecto en común, que no sea modificado completamente al primer cambio de gobierno, que siempre quiere iniciar una etapa fundacional desde su primer día, diciendo que todos los demás han fracasado y que esta vez ellos harán lo correcto y lo necesario para el progreso de los argentinos.

En estos momentos, el país parece interesado en fijar algunas políticas de Estado, quizá como respuesta al cansancio de la anarquía de reglas que estamos viviendo. Se puede hacer una lista importante de objetivos generales en los que nos podemos poner de acuerdo, como por ejemplo, crecer al 7 % anual. El problema surge cuando nos planteamos cómo hacerlo, con qué instrumentos. Es importante también que en esto de los instrumentos se llegue a un consenso mayoritario, pues sin esta condición no habría políticas de Estado. Pero, por otro lado, la pobreza que avanza no puede seguir esperando que los políticos se pongan de acuerdo algún día, pues la misma llega hoy estructuralmente al 34%, cuando al inicio de la democracia, en 1983, era solo del 7%. Esta es una gran deuda de la democracia, organizarse con eficiencia para evitar la pobreza y para esto necesitamos una estrategia segura de largo plazo.

A título ilustrativo, sugerimos algunas políticas de Estado que, de aplicarse, podrían liberar a la Argentina del atraso relativo que ya es indisimulable. Por supuesto que podríamos destacar políticas de Estado distintas o incluso opuestas, pero estas han dado buenos resultados:

1. Educación primaria y secundaria. Deben ser obligatorias y con exámenes efectuados por organismos internacionales, para llegar a un nivel igual al de los 10 primeros países del mundo. Se debe igualar la calidad entre las provincias, medida siempre por un organismo internacional, pues en este momento es muy despareja.

2. Sistema de Salud. Se debe optimizar pues el gasto es importante comparado internacionalmente y hay muchos recursos desviados del objetivo. La salud pública debe priorizarse.

3. El gasto público consolidado, Nación, provincias, municipios, fondos fiduciarios y cualquier otro gasto efectuado por el Estado, no puede pasar del nivel sustentable a largo plazo, que tentativamente se podría establecer en un valor que en el pasado fue sostenible de alrededor de US$ 70.000 millones (ajustable luego PIB + inflación del dólar), o 24 % del PIB o 250.000 millones constantes de 2009. Más gasto público de ese nivel, lleva inevitablemente a una crisis fiscal la que, si puede financiarse, solo permite postergar el problema pero no superarlo, dado la inflexibilidad del gasto público a la baja. Los impuestos deberán cubrir el gasto sustentable y un monto adicional para "desendeudamiento" ya que el patrimonio neto del Estado es negativo ( tiene más deudas que activos)

4. Sistema Electoral. Debe representar al electorado, es decir, debe ser voto por circunscripción y no una lista en función del jefe político, para controlar la democracia. La mayoría de los políticos no va a aceptar esta idea, pues pierden el control del poder. La idea es una persona, un voto, 180.000 votos un representante, pero si este representante se vende o cambia de ubicación, quedan todos esos votos sin representación, y el representante sin legitimidad.

5. Partidos políticos. Deben organizarse mediante internas, que no pueden ser postergadas o anuladas por ningún miembro del partido ni juez electoral, como ocurrió en el pasado. Si no hay internas, no hay elección general.

6. Seguridad. La policía debe volver a ser confiable para el ciudadano. Se deben estudiar instrumentos que han dado resultado en el pasado en nuestro país o en otros lugares.

7. El empleado público debe ser equiparado al del sector privado, gozando todos de los mismos derechos y obligaciones, sin diferencias.

8. Sistema económico. Tanta libertad como sea posible y tanta regulación como sea necesaria. Puede haber empresas del Estado, pero primero los recursos deben asignarse a la educación, a la salud, a la seguridad y a la justicia, y luego a los negocios del estado como empresario. La provisión de los bienes públicos puede ser brindada por el sector público o el privado, pero la responsabilidad de su provisión universal y de calidad es indelegable para el Estado.

Es hora de que los políticos dejen de lado sus intereses particulares para que predominen los intereses del país, es hora de que piensen en el interés general y que no declamen el mismo solo para disimular sus verdaderos intenciones. Sé que hay muchos políticos que desean este cambio, pero deben ser firmes en la carga contra los cazadores de puestos, contra los compradores de votos o compradores de representantes ya elegidos por el pueblo. Le democracia madura hay que construirla entre todos aunque sea un trabajo difícil.

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