Cruzados.

BOCA 1 - GODOY CRUZ 1: Con Del Potro en la Bombonera, el que jugó a lo Boca fue Godoy Cruz. El doble 9 no resultó, Ischia tardó en poner a Mouche y la mejor publicidad la hizo Cocca.
Algunos centros al nueve, apenas un tiro al arco como la gente, el cinco y uno de los centrales amonestados en la primera media hora, un lateral que duerme la siesta aturdido por la Bombonera, algunas pinceladas del enganche... Godoy Cruz hizo lo que pudo durante ese primer tiempo en el que se vio notablemente superado. Ah, ¿no era Godoy Cruz? ¿Boca no había recurrido a su septuagésima camiseta alternativa aprovechando que el blanco es fashion? No. ¿Battaglia no está más regordete y usa la siete ahora? ¿En serio ese tractorcito del medio es Leiva? Andá. ¿Y Riquelme? ¿Tan mal está Riquelme que entra en los últimos diez minutos? ¿Que es Pinto el adormecido 10? No embromen. ¿Puede ser posible que esté Del Potro y el técnico local tenga el apellido de la contra? ¿Cocca no es pelado? Entonces estamos cruzados.

Sí, estamos cruzados.

El Boca que juega el Clausura no es Boca. Al menos no el de la Copa. Y Godoy Cruz no pelea por el descenso: en realidad, lucha con el Huracán de Cappa por el cetro de equipo que mejor trata a la pelota en este torneo. Su fútbol merece la promoción: la promoción en los canales deportivos de cómo se debe jugar para maniatar a Boca en su cancha. Ni el River de Gorosito va a demostrar tanta identidad de juego, audacia para plantarse de visitante, cuidadosa y eficaz posesión, pelota al piso desde la salida del arquero, toque y toque, anticipo para recuperarla, entrega física para buscar al compañero mejor ubicado pero para también darle luego otra opción de pase. Es verdad que le falta contundencia en la definición. Si la tuviera, no se estaría hablando de la Cenicienta: Godoy Cruz sería la sensación del torneo. Igualmente, a los siete enanitos los tiene. Sus cuatro volantes, el lateral que se desmarca y los dos puntas son, ante todo, obreros que tratan a la pelota como si fuera oro. Leiva joyas, obvio, se suma al negocio olvidando que entre sus antecedentes está una rusticidad al por mayor en Banfield.

No es menor el detalle de que Leiva y los demás pudieron mostrar tanta inspiración porque no tuvieron a nadie enfrente para que se las cortara. Desconocido, Battaglia no fue él sin Vargas. Los tres enganches no hicieron uno: si Chávez tiene sacrificio, Gaitán no vuelve y Riquelme, por momentos la síntesis de ambos, así le da la razón a Diego. Aunque el principal error de Ischia no estuvo en las presencias sino en la ausencia: la decisión de dejar en el banco a Mouche fue tan errónea como haberlo puesto recién faltando 14 minutos.

Hasta que entró el clon de Guillermo, el delantero más incisivo había sido Ibarra y el doble 9 apenas había generado un mano a mano. Boca pudo ganarlo en esa de Lucho Figueroa o en otra que peinó Krupo. Godoy Cruz, en cambio, mereció ganarlo. Estuvo a esto del triunfo cuando el otro Figueroa no llegó al centro de Encina. Ahí Palermo, como muchos hinchas, se agarró la cabeza. Por suerte para él, no estuvo Jairo Castillo. Pero igual Boca se las vio negras.

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