Cruppi: “La sociedad ya toma el consumo de drogas como algo natural”.

“La sociedad, chicos y grandes, toma el consumo de drogas como algo natural”, expresó con tono de gran preocupación la titular del Centro Preventivo Asistencial, Graciela Cruppi.
Pese a la lejanía de los tiempos en que las adicciones eran un tema tabú y con toda la cantidad de datos referidas a ese flagelo que circula por los medios de comunicación, a la gran mayoría de la gente parece resultarle indiferente el drama de quienes no resistieron a la tentación de ingerir estupefacientes.

Así lo grafican las palabras de Cruppi en esta charla con La Verdad.

“Si bien el CPA realizó actividades constantes en la faz preventiva y asistencial, aún no alcanza. Una vez más nos encontramos con la falta de compromiso social, el adicto pasa a formar parte del paisaje cotidiano, sin generar movilización alguna en cada uno de nosotros. Esto nos hace pensar que la sociedad puede llegar a ser cómplice por acción u omisión”, sostuvo la especialista.

El resultado obtenido por las autoridades del Centro Preventivo puede ser más frustrante todavía si se toma en cuenta que la modalidad de interacción con la comunidad tuvo que ser replanteada, debido a que la evaluación realizada en el año 2007 “nos permitió conocer que los niños y jóvenes escolarizados tienen un concepto totalmente formado en relación a la naturalización del consumo”.

Así las cosas, Cruppi señaló que se comenzó a tocar la temática a partir de 6º año, generando espacios de capacitación, reflexión y construcción a más temprana edad acerca de la realidad que vive el joven de hoy, estimulando el juicio crítico para lograr un efecto que permita mayor capacidad de elección y poder revertir la tendencia a tomar la ingesta de sustancias prohibidas como algo normal.

“Ese modo liviano de observar el flagelo se observa en adolescentes y adultos. Yo sé que es difícil dar vuelta este panorama, pero si todos nos ponemos aunque sea un poquito para que las nuevas generaciones estén conectadas con una vida sana, va a ser sumamente complicado”, avisó.

Otra de las acciones encaradas por el CPA en materia de prevención fue un proyecto integrador en el barrio Ferroviario, donde se trabajó en los diferentes niveles educativos insertos en la comunidad.

De esa experiencia surge una anécdota que habla por sí sola:

“Al momento de encarar la cuestión con los chicos del nivel inicial quisimos que estuvieran presentes los padres, y sin embargo a la convocatoria fueron tres o cuatro. Y eso que fuimos flexibles con los horarios, porque se pautaron encuentros a la mañana y a la tarde. Eso nos permite hacer la lectura de lo que pasa”, reflexionó la directora del ente ubicado en Lavalle 929.

Tratando de buscarle una explicación a esa apatía de los mayores, Cruppi imaginó que “por ahí pueden pensar que sus hijos son muy chiquitos para abordar el tema, pero en realidad lo que queremos es disminuir los factores de riesgo y establecer una red comunicacional con los padres”.

“Que un nene venga y te diga que está preocupado porque sus padres fuman mucho es un asunto para trabajarlo en forma paralela con los progenitores, pero uno no sabe porque éstos acceden tan poco”, añadió.

Paralelamente a esa incursión dentro del ámbito infantil, en el nivel Polimodal se desarrollaron talleres reflexivos en torno a las consecuencias que ocasiona el consumo de sustancias en el tránsito. “Así se llegó a mil alumnos”, destacó Cruppi.

Posteriormente adelantó que para este año “vamos a ver cómo encaramos la modalidad de trabajo”.

“En este momento contamos con los CPI (Centros preventivos de iglesia), con tres o cuatro instituciones distribuidas en distintos barrios, formamos y capacitamos a cada uno de los referentes para poder llegar a los sectores donde no hay acercamiento”, anticipó.

Mínima recuperación

En 2008, el Centro Preventivo Asistencial recibió a 13 personas con problemas por consumo de drogas, 163 por derivación judicial y 550 llevados por su ambición personal o por allegados a iniciar un tratamiento.

Sin embargo, a la hora de hablar de recuperación el panorama sigue siendo desalentador.

“El índice de evolución favorable es mínimo. Uno trata que el paciente se pueda sostener dentro del tratamiento, que es ambulatorio, aunque si los profesionales al realizar el diagnóstico consideran que la persona requiere una atención de mayor complejidad, se la interna”, comentó Graciela Cruppi.

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