Cruento atentado con coche bomba en Pakistán

Un atentado en un mercado muy concurrido de Peshawar mató a 92 personas unas horas después de la llegada a Pakistán de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, para "reforzar" las relaciones con un aliado crucial contra los islamistas.
"Hemos recibido los cuerpos de 92 personas muertas en la explosión que también causó 217 heridos", declaró el doctor Zafar Iqbal, del hospital local Lady Reading. "Diecinueve mujeres y once niños figuran entre los muertos.

Todos los muertos son civiles", añadió al dar cuenta de un balance que podría aumentar ya que muchas víctimas se encuentran atrapadas bajo los escombros.

La explosión de un coche bomba dejó un enorme cráter y provocó el derrumbamiento de numerosos edificios y puestos del bazar de Meena, el más frecuentado de la ciudad. Cinco horas después de la explosión los bomberos seguían luchando por apagar los incendios, mientras los socorristas levantaban con la ayuda de voluntarios inmensas placas de hormigón y de ladrillos en busca de víctimas bajo una nube de polvo.

En Islamabad, a 100 kilómetros de allí, Clinton condenó inmediatamente los "atentados crueles y brutales", insistiendo en que "Pakistán no está solo frente al terrorismo". "También es nuestra lucha", dijo. "Alabamos el coraje que demuestra el ejército paquistaní y prometemos permanecer a vuestro lado, codo a codo. Les daremos la ayuda que necesitan".

Su homólogo paquistaní reiteró la determinación del gobierno. "No cederemos (...), queremos aportar paz y estabilidad a Pakistán", declaró Shah Mehmood Qureshi. "Es evidente que el atentado fue organizado de tal forma que coincidiese con la llegada de Hillary Clinton", afirmó a los periodistas un parlamentario paquistaní que pidió el anonimato.

El presidente estadounidense Barack Obama transmitió "sus condolencias" a las víctimas del atentado, que Gran Bretaña calificó de "despreciable e indiscriminado".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró por su parte que estaba "indignado" por el "atroz" ataque.

También conoció una jornada sangrienta el vecino Afganistán, en cuya capital murieron ocho personas, entre ellas varios empleados de Naciones Unidas, en un nuevo ataque reivindicado por los talibanes. Bajo estos sangrientos auspicios empezaba Clinton una visita de tres días a Pakistán con el objetivo de "reforzar" las relaciones de Washington con este aliado crucial contra el fundamentalismo islámico y de ir más allá de la simple relación militar.

La jefa de la diplomacia estadounidense anunció, por de pronto, este miércoles una ayuda de 125 millones de dólares para mejorar el suministro eléctrico. Y además multiplicará los foros y mesas redondas hasta el viernes por la noche. "Haremos cuanto podamos para hablar directamente al pueblo de Pakistán, y es lo que vine a hacer: intentar acabar con algunos de los malentendidos", prometió la secretaria de Estado, que repitió varias veces que esperaba "pasar página" de una relación que muchos paquistaníes miran con malos ojos.

Clinton y Qureshi insistieron, en rueda de prensa, en los "valores comunes" democráticos de los dos gobiernos. La ex primera dama de Estados Unidos arremetió contra aquellos que colocan bombas en nombre de un movimiento "nihilista" que se sitúa "del lado de los perdedores de la Historia". "Si la gente que está detrás de estos ataques está tan segura de sus convicciones, que se unan al proceso político", espetó.

El atentado no fue reivindicado de inmediato, aunque parece inscrito en la ola de ataques orquestados por el Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), que sólo en el mes de octubre causó 240 muertos. La visita de Clinton también coincide con una vasta ofensiva contra los combatientes islamistas en el distrito tribal paquistaní de Waziristán del Sur.

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