El crudo sube en la ruleta especulativa

Analistas del sector afirman que la mejora expresa la confianza de los inversores en una pronta recuperación de la economía estadounidense. Otros piensan que la suba tiene otro origen y que esas causalidades se trazan recién cuando se conocen los datos.
El barril de petróleo sigue subiendo y ayer superó la barrera de los 58 dólares, su nivel más alto en seis meses. Algunos analistas afirman que la mejora en la cotización expresa la confianza de los inversores en una pronta recuperación de la economía estadounidense, repunte que supuestamente se evidencia en el menor pedido de subsidios por desempleo que se registró la última semana. A simple vista parece un dato demasiado débil para justificar la suba. De hecho, en los últimos meses hubo días en que otros indicadores arrojaron cifras positivas y sin embargo el crudo bajó. En ese caso, esos mismos analistas aseguraron que la mejora no había sido suficiente para revertir el escepticismo del mercado. Los malabares de los consultores son posibles porque las causalidades se trazan cuando ya se conocen los datos. Es muy difícil prever lo que va a ocurrir porque las cotizaciones del crudo y de los principales granos se han vuelto imprevisibles. Sólo los movimientos especulativos permiten explicar que en apenas diez meses el crudo haya caído de 147 a 35 dólares, para luego volver a subir hasta 58 dólares.

Eso no impide, sin embargo, que algunos analistas se arriesguen y emitan sus pronósticos, aunque los resultados no suelen ser los mejores. "La posibilidad de que el precio del petróleo alcance los 150 o 200 dólares por barril en los próximos 6 a 24 meses parece crecientemente probable", sostuvo el especialista de Goldman Sachs, Arjun Murty, en mayo del año pasado. En julio, cuando el barril llegó a 147 dólares, Murty creyó que se le daba, pero en poco tiempo la cotización se derrumbó y su pronóstico quedó hecho añicos.

En los años previos tampoco hubo demasiados aciertos. En 2004, el crudo de referencia West Texas Intermediate (WTI) promedió 41,4 dólares y un año después llegó a 56,6, alcanzando picos de 70 dólares. Ese año la causa principal que citaron los analistas para explicar la suba fueron los destrozos provocados por los huracanes Rita y Katrina en la costa del golfo de México, que tras impactar en septiembre comprometieron la oferta petrolera de la región.

El año siguiente el crudo siguió subiendo y promedió 66 dólares, con picos de 80. Entonces no hubo ningún Katrina, pero se señalaron como causas los conflictos armados en Irán y Nigeria, otros huracanes y los recortes en la producción decididos por los países petroleros de la OPEP.

En 2007, el barril WTI promedió 72,3 dólares, pero en un contexto cada vez más inestable. En enero había caído en torno de los 50 dólares y a fines de noviembre llegó a 99 dólares. La suba se explicó, entre otras causas, por un incremento de la demanda (1,4 por ciento) que superó al de la oferta (0,6 por ciento). El año pasado, por su parte, el barril promedió 99,6 dólares, 38 por ciento más que en 2007, e incluyó el pico de 147 en julio y el piso cercano a los 40 dólares en diciembre. La suba promedio se produjo pese a que la oferta creció 1,8 por ciento y la demanda apenas 0,1 por ciento y la explicación no es otra que la especulación. Hasta julio de 2008 la depreciación del dólar había llevado a los inversores a refugiarse en el crudo y cuando la actividad económica se derrumbó se fueron a títulos públicos del Tesoro estadounidense y también al dólar, el cual paradójicamente comenzó a apreciarse. Ahora lentamente ha vuelto a subir y pareciera que es porque los inversores especulan con la posibilidad de una recuperación de la economía estadounidense. Sin embargo, nada indica que mañana sigan pensando igual.

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