Cruces por la futura estrategia.

Hubo un encuentro de los referentes de Unión-PRO. De Narváez adelantó que no tiene en sus planes reunirse con Duhalde y dijo que "no hay que meterse" en la interna del PJ. Solá piensa que deben evitar la atomización peronista.
Eduardo Duhalde volvió de Europa, pero Francisco de Narváez no piensa atenderle el teléfono. El líder de Unión-PRO les comunicó a los dirigentes de su espacio que no habrá ni reuniones ni fotos con "dirigentes que representan la vieja política". Por el mismo motivo ni él, ni Felipe Solá, ni Mauricio Macri difundieron la foto de los encuentros que tuvieron con los peronistas disidentes Juan Carlos Romero y Ramón Puerta. En un cónclave con todos los diputados del peronismo PRO, De Narváez aclaró que no deben ingresar a la interna del PJ, sino consolidar su propio espacio para después poder negociar. La idea que propuso públicamente de que Macri entrara a la interna del PJ no había caído bien entre sus aliados. Solá estimó que "así como estamos, en 2011 gana el Acuerdo Cívico" y tuvo un cruce con Jorge Macri por las candidaturas a presidente.

Duhalde volvió ayer a la Argentina tras un viaje sabático con el que evitó el momento de más enfrentamiento con el empresario por la desperonización de su campaña, regado además por quejas de los punteros que De Narváez dejó afuera de las listas. Cerca del ex presidente sostienen que tomó nota de las críticas que viene recibiendo Daniel Scioli por haber asumido como presidente del PJ, pero que se llamará a silencio (por ahora). El ex mandatario, sin embargo, vuelve con la idea de "reorganizar el peronismo" y empezará a tener reuniones con algunos de sus viejos amigos.

Con Macri y De Narváez, en cambio, le será difícil restablecer la relación. El jefe de Gobierno buscó en su momento una reunión reservada con el ex presidente, quien le respondió a través de un emisario que "el peronismo no es una prostituta para andar escondiéndola". Quizá Macri escuche el consejo tras su triunfo: esta semana habló con los gobernadores Mario Das Neves (Chubut), Juan Schiaretti (Córdoba) y Jorge Capitanich (Chaco). En su entorno, minimizan el hecho y señalan que se trató de un mero saludo.

Cerca de De Narváez, en tanto, comentan que a Duhalde "no le va a atender el teléfono, por ahora. El va a reafirmar la jefatura de Unión-PRO, que no es de otros que vuelven ahora". "Somos algo nuevo. La foto con Duhalde es el pasado. El día que necesite un consejo, se lo va a pedir. Por ahora, no necesita ninguno", completan. El empresario lo dejó en claro en una reunión que tuvo anteayer con todos los diputados nacionales de Unión-PRO en sus oficinas en Las Cañitas. Estuvieron Solá, Jorge Macri por el PRO –-más temprano De Narváez se había reunido con Macri en Bolívar 1–, Alberto Atanasof y la mano derecha del Colorado, Gustavo Ferrari, entre otros. Un hecho revela lo endeble hasta ahora del armado electoral: muchos de los diputados electos que formarán el bloque no se conocían en persona hasta ese encuentro.

En el encuentro cundió "la buena onda que da haber triunfado". Los dirigentes escucharon un informe sobre la gripe A y luego pasaron a hacer un balance de la elección y a discutir los planes a futuro. Hablaron por turnos, con un cierto grado de informalidad. "El Gobierno recibió un sopapo de la gente y quedó groggy. Todavía no encuentran dónde está el banquito", describió De Narváez el panorama tras su victoria. Consideró que, por ahora, no hay que meterse en la interna peronista, sino dejar que se ordene el panorama. Su idea –dijo– es fortalecer Unión-PRO para "ser una alternativa de poder en 2011".

"Es cierto que hay que fortalecer Unión-PRO, pero hay que ser más abierto y hablar con gente de otras provincias", se diferenció Solá, quien ya incursionó en conversaciones reservadas con diversos dirigentes del peronismo. "Ojo que el kirchnerismo no desapareció. Hay que ver cómo se desarrolla", advirtió. El ex gobernador estimó que un escenario en 2011 con el peronismo atomizado (Unión-PRO, otros disidentes y los K) lleva a que gane Julio Cobos o el candidato que lleve el radicalismo. "Así como estamos, gana el Acuerdo Cívico y Social porque tiene más estructura. Si no nos fortalecemos, el próximo presidente no va a ser peronista", citó involuntariamente las palabras de Duhalde de hace un año.

Solá advirtió que se tienen que acabar las peleas internas y con otros potenciales aliados. "Eso pasa, por ejemplo, si los del PRO se cortan solos y lanza a Macri para presidente", cuestionó Solá. Se cruzó con Jorge Macri, que obviamente no estuvo de acuerdo. Con el clima relajado del triunfo reciente, acordaron que las candidaturas a presidente las discutirán más adelante.

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