Cruces entre Moreno y Redrado por la manera de medir la inflación

Cruces entre Moreno y Redrado por la manera de medir la inflación
Desde un ala del Gobierno, pidieron explicaciones a la entidad monetaria por un informe en el que se admite una caída en los salarios reales a lo largo de 2008
Crece la tensión en el ala económica del Gobierno sobre la forma de medir la inflación y su efecto en el poder adquisitivo de los salarios.

El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, puso el grito en el cielo porque el Banco Central que dirige Martín Redrado hizo publicas las diferencias internas sobre cómo medir la inflación. “Son todos burros”, afirman que se le escuchó decir a Moreno en cuanto se enteró del estudio del BCRA.

La discusión, que está lejos de ser saldada, surgió a partir del documento trimestral “Informe de Inflación” que emitió la semana pasada el Central. En ese trabajo, los técnicos del BCRA utilizaron el Índice de Precios Implícitos (IPI) del PIB para medir la variación de los salarios reales (descontada la inflación) durante 2008, en lugar de utilizar el cuestionado Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mensualmente divulga el Indec. De esta forma, el estudio revela que los sueldos de los empleados del sector privado registrado cayeron 2,7% en 2008.

El informe atribuye esa baja a que “las subas nominales contempladas en las negociaciones salariales fueron compensadas por la variación de precios y el alza de las alícuotas de los aportes jubilaciones”.

Tras conocerse ese dato, desde Comercio Interior no sólo se enojaron, sino que de inmediato se comunicaron con el Central para pedir explicaciones sobre porqué no se utilizó el tradicional IPC. Como el cuestionado índice arroja una inflación menor al IPI, de haberse utilizado el IPC, la caída en los salarios reales se hubiese transformado en suba.

Desde el Banco Central evitaron salir al cruce con más declaraciones. Los economistas privados admiten que lo más correcto para calcular la inflación y su efecto en el poder adquisitivo sería tomar el IPC. Aunque también advierten que eso es imposible, dado que se trata de un indicador poco fiable. “Lo que dice la nota técnica (ver aparte) es cierto. El IPI tiene cualidades distintas a un índice de costo de vida. Lo que no dice es que es un sustituto imperfecto de algo que desapareció, que es el IPC. Se usa lo más cercano”, argumentan los especialistas. Claro que, por razones obvias, Redrado no puede admitirlo.

El IPI es un índice de precios que surge del cociente entre el PIB a valores corrientes (con variación de precios) y el PIB a valores constantes (sin variación de precios, sólo físicas). En consecuencia, es un indicador adicional del cambio de los precios. Aunque incluye a un universo de actividades diversas y que muchas veces no pueden ser atribuidas a todos los gastos que tendría un asalariado promedio. La confecciona al Indec junto a la oficina de Cuentas Nacionales del Economía.

Dado el descrédito total en que cayó el Indec tras la intervención del Gobierno, son varias las consultoras privadas que lanzaron su propia estimación de inflación. Inclusive la CGT trabaja en sus equipos técnicos utilizando el IPI del consumo privado, un índice que inclusive es técnicamente más parecido al IPC que el IPI del PIB al que recurrió el BCRA.

Comentá la nota