Cruces y acusaciones en la visita de Ocaña a Charata

Habla el viudo de la mujer que murió por el dengue
El aguijón de la política inyectó su veneno en Chaco. La llegada de la ministra de Salud nacional, Graciela Ocaña, ayer a Charata destapó el grado de desprolijidad con que las autoridades municipales y provinciales están manejando la epidemia del dengue, que ya habría afectado aquí a más de 10 mil personas (aunque las cifras oficiales hablan de algo más de 3.000).

Basta recordar que el intendente de este pueblo, Miguel Tejedor, había confirmado el lunes por la noche la muerte de dos mujeres, cuando en realidad una sola falleció ese día, mientras la otra, Susana Giménez (31) sigue grave pero viva en el hospital Perrando, de Resistencia, y sin síntomas de dengue.

Por eso, lo primero que hizo Ocaña al llegar a este lugar seco, enfermo y lleno de contradicciones fue meterse en una sala del hospital local con la ministra de Salud chaqueña, Sandra Mendoza, el intendente de Charata, el director del hospital, Rubén Hemadi, y otros personajes de la política zonal y nacional. En una reunión de 3 horas, Ocaña disparó contra casi todos. Mientras las autoridades transpiraban, la ex titular del Pami les pidió con dureza dejar de lado las "chiquiteces" de la política provincial, en clara referencia a las internas que hay entre Tejedor (de la Alianza) y Mendoza, quienes se acusan mutuamente de no hacer. "Esto no son elecciones", casi que les gritó, mientras afuera esperaban los médicos del hospital, que a su vez denunciaban al gobierno chaqueño de tener a 5 de ellos y un par de radiólogos en negro.

Tras la reunión algunos salieron rápido, como el intendente Tejedor, que argumentó que dio la fallida noticia de los "dos muertos" porque la había leído en Clarín.com, cuando en realidad su secretario privado fue quien le confirmó el dato a este cronista la noche anterior.

Pero Ocaña, Mendoza y Hemadi se quedaron y dieron una conferencia de prensa. Allí, Ocaña reconoció que la situación "es muy grave" y anunció la creación de un Comité de Crisis para controlar y decidir sobre lo que pasa aquí, y el envío de seis médicos para la guardia del hospital, que no da abasto. Hemadi, en tanto, admitió que Nélida Giménez, la mujer que sí murió el lunes, tenía síntomas de dengue y además avisó que la adolescente Carolina Gómez (18), fallecida hace dos domingos, tenía síntomas del mismo virus. Mendoza habló poco y no dijo nada.

De hecho, el equipo del gobierno nacional, que llegó a este pueblo de 30 mil habitantes (con un 17% de infectados confirmados, pero muchos más sospechados) se sorprendió cuando se enteró de que Sandra Mendoza (esposa del gobernador Capitanich, aunque hace mucho que no se muestran juntos) iba a participar de las reuniones de ayer. Esperaban llegar a una provincia sin ministra de Salud.

Es que Ocaña sabe que esa cartera está haciendo agua. Incluso, fuentes cercanas a la Ministra le confirmaron a Clarín que hubo un pedido de "hacer algo" con el ministerio a cargo de Mendoza; una insinuación a Capitanich de que cambie la autoridad.

El rumor acerca de la renuncia de la ministra provincial corrió fuerte el lunes y, según le contó a este diario una fuente muy allegada a la gobernación, habrían sondeado al ex senador y actual intendente de Puerto Tirol, Hugo Sager, quien habría preferido no aceptar hasta que Mendoza acepte irse por las buenas. Pero algo pasó anoche y Mendoza resistió. "Se clavó en su sillón y Capitanich no puede hacer nada. Lo cierto es que el ministerio de Salud de Chaco, así, no está funcionando", comentó alguien que suele estar en las reuniones importantes.

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