Cruce por la vivienda, el subte y la alcantarilla

Cruce por la vivienda, el subte y la alcantarilla
Como pocas veces, en un evento empresarial se vió al Gobierno y la oposición disputarse negocios. Hubo ironías y reclamos. Los contratistas se frotan las manos por las promesas oficiales.
Frente a más de mil contratistas inquietos por saber qué negocios se les abrirán en el bienio electoral 2010-2011, el Gobierno y el opositor Mauricio Macri sacaron a la luz una feroz disputa por quién paga y quién inaugura las obras públicas de vivienda e infraestructura durante la campaña. El jefe comunal porteño volvió a calzarse el traje de candidato presidencial y ratificó su intención de contraatacar al Ejecutivo para esquivar el escándalo de los espías en su policía. Protestó porque la Casa Rosada no le permite endeudarse para pavimentar calles o extender subtes y exigió "bajar el tono de confrontación". El Gobierno mandó dos ministros a responderle –Amado Boudou y Julio De Vido– y aseguró a los empresarios que mantendrá el impulso a la inversión estatal. En paralelo, el macrismo preparó el terreno para independizar sus cuentas de la Nación y salir por las suyas a pedir prestado dinero en el exterior: según fuentes porteñas, mañana intentará que la Legislatura apruebe sacar a la Ciudad de la órbita de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

El aire se cortaba con cuchillo desde temprano por la mañana. Como pocas veces desde la llegada de Kirchner al poder, un evento empresarial fue escenario de cruces verbales de tan alto voltaje. Curiosamente, la última había sido en otra convención de la Cámara de la Construcción, a fines de 2005, cuando Roberto Lavagna denunció el "capitalismo de amigos" de su todavía jefe, para renunciar a los pocos días como ministro de Economía.

El secretario de Obras Públicas, José López, abrió el evento con una catarata de cifras que De Vido repitió por la tarde. Prometió que "durante el año 2010 se invertirán más de 27 mil millones de pesos en diferentes obras de infraestructura, de los cuales 19.300 millones serán fondos presupuestados y 7.900 millones corresponderán a fondos extras".

Los contratistas se empezaban a entusiasmar. López siguió con que las inversiones pautadas "totalizarán para el bienio 2009-2010 una cifra cercana a los 53 mil millones de pesos". Y les arrancó sonrisas a varios cuando anticipó que el 9 de diciembre se publicará el llamado a licitación para las obras en la red de rutas concesionadas que cobran peaje.

Macri subió visiblemente enojado al escenario. Pidió "bajar el nivel de confontación y agresividad", para no necesitar "una pericia psiquiátrica todos los argentinos en breve", como la que le pidió a la Justicia Guillermo Moreno para que se la practique al número dos del grupo Clarín, Jorge Rendo.

El jefe comunal se justificó luego ante los contratistas –que lo conocen bien de las empresas de su padre– por no haber ejecutado toda la obra pública prometida en campaña. Culpó a "los pequeños cortocircuitos que no nos han permitido (a la Ciudad) acceder a financiamiento en los mercados internacionales" para concretarla. Y dijo que pese a las "cifras rimbombantes" que había presentado López por la administración nacional, a la metropolitana no le alcanza ni para cubrir una trigésima parte de lo que necesita.

Boudou intentó responderle con dureza pero sin quedar mal con los poderosos hombres de la construcción, a quienes definió como "gente que sabe tanto que cuesta decirles algo sin caer en lugares comunes". Dijo que el Gobierno no estaba preocupado "por el lápiz rojo para ajustar sino por el lápiz azul para crecer". No mencionó a Macri, pero tampoco lo saludó.

Quien le respondió con dardos venenosos fue De Vido, que celebró de "la prolongación de la línea E de subterráneos, con inversiones por 600 millones de pesos" y de "los 17 kilómetros de vías en la línea A". Justo las obras que Macri quiso extender pero hasta ahora no pudo mostrar a su electorado. Según sus denuncias, debido a esos "pequeños cortocircuitos" con la Nación.

Fuentes del gobierno porteño revelaron a este diario que mañana, en la Legislatura, el bloque macrista intentará sancionar el quite de su adhesión a la Ley de Responsabilidad Fiscal, que limita el endeudamiento de las provincias y la Ciudad. Ello pese a que ayer mismo se promulgó la reforma concedida por la Nación para ampliar el límite de pedidos de préstamos.

"Nosotros somos los únicos que cumplimos con todos los requisitos e igual nos prohíben salir a buscar plata para obras. Presentamos el pedido de autorización el 14 de agosto de 2008 y el sello nunca llegó. Era un trámite de 48 horas", se quejaron desde el Palacio Municipal.

La pelea promete seguir en los tribunales antes que en las urnas. Aunque con tono local, es sólo un capítulo de la novela por la sucesión en 2011.

El espejismo de los patacones

No habrán vuelto los patacones ni las Lecop, pero los proveedores del Estado ya empezaron a cobrar otra vez en bonos en al menos tres distritos: Córdoba, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad. Son títulos que se pueden canjear en bancos o agencias de bolsa, pero que implican una quita a la hora de hacerlos efectivos. Por eso los contratistas de la Cámara de la Construcción alzaron la voz ayer, aprovechando su convención anual. "Si no tienen plata que nos paguen con bonos, todo bien, pero que no coticen por debajo de su valor nominal", reclamó Gregorio Chodos, uno de sus máximos directivos.

El presidente de la Cámara, Carlos Wagner, reveló en qué tres distritos comenzó la tendencia. Pero dijo temer "que se extienda". Ante la consulta de este diario, el ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, dijo que "a partir de que el gobierno nacional nos ha negado la posibilidad de financiarnos, decidimos proponer una ley de responsabilidad fiscal local". Así saldrán a buscar préstamos solos.

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