Cruce de reproches en la cumbre árabe de Qatar

Cruce de reproches en la cumbre árabe de Qatar
Hubo disputas entre los países duros y los moderados. Israel fue el tema de discordia.
Los líderes reunidos ayer en la Cumbre de la Liga Arabe en Qatar fueron unánimes en su pedido a favor de la unidad, pero el mensaje se vio eclipsado por fuertes disputas entre los participantes, que se lanzaron venenosos dardos verbales. El encuentro terminó anoche, antes de lo previsto, con un apoyo regional al presidente sudanés, Omar al Bashir, quien desafió la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) y viajó a Doha para el encuentro.

"Expresamos firmemente nuestra solidaridad con Sudán y nuestro rechazo a las decisiones de la CPI contra el presidente Bashir", afirma la declaración final leída durante la clausura -programada en principio para hoy- por el secretario general de la Liga Arabe, Amr Musa.

La CPI emitió el 4 de marzo una orden de arresto contra Bashir por crímenes de guerra y contra la humanidad en Darfur, la región del oeste de Sudán en guerra civil desde 2003.

En el comunicado final, los líderes condenaron también la reciente "brutal agresión" israelí contra la Franja de Gaza y prometieron resolver "de una manera constructiva" las diferencias que separan a los países árabes.

La reunión se desarrolló en medio de divisiones entre países moderados e integrantes de la "línea dura" en varios temas de la agenda internacional y recelos entre algunos países por la intromisión de naciones no árabes, como Irán, en los asuntos de la región.

El presidente sirio Bashar al Assad dijo en la inauguración de la cumbre que los países árabes "carecen de verdaderos interlocutores en el proceso de paz" con Israel.

La declaración final retoma la idea de una paz basada en la iniciativa árabe, que propone a Israel una normalización de las relaciones a cambio, entre otros puntos, de su retirada de los territorios árabes ocupados en 1967. Israel nunca aceptó ese plan.

Los 22 países árabes llegaron a la reunión muy divididos por sus respectivas posiciones ante la ofensiva militar israelí en Gaza entre el 27 de diciembre y el 18 de enero. Siria y Qatar, apoyados por Irán, defendieron a los islamistas del Hamas, que controlan Gaza, mientras Arabia Saudita y Egipto respaldaron al presidente palestino Mahmud Abbas, jefe de Al Fatah, que gobierna en Cisjordania.

En la cumbre no estuvo el presidente egipcio Hosni Mubarak, ni sus colegas de Argelia, Irak, Marruecos y Omán.

Además hubo fuertes choques verbales. El rey jordano, considerado moderado por Occidente, acusó a Irán, sin citarlo por su nombre, de encender el caos y la división en la región. "La injerencia extranjera permanente es el principal motivo de que continúe la división de los palestinos", afirmó.

El líder libio, Muammar Kadhafi, causó desconcierto: sin respetar el orden del día, tomó la palabra y llamó al rey saudita Abdullah a reconciliarse con él y a olvidar que en una cumbre en 2003 lo llamó públicamente "mentiroso" y "lacayo de los norteamericanos".

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