Cruce de presidentes por las disputas comerciales

Lula se quejó por el proteccionismo argentino y Cristina respondió que "no hay que ser tan necios de mirar los pequeños intereses sino los grandes".
Las discrepancias comerciales entre Argentina y Brasil activaron ayer un inusual cruce verbal entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández, que se vino de Brasilia sólo con la promesa de intentar acercar posiciones en futuros encuentros a nivel ministerial.

Lula aludió al proteccionismo argentino y Cristina respondió que "no hay que ser tan necios de mirar los pequeños intereses sino los grandes".

Lula recibió ayer a Fernández en Brasilia con el telón de fondo de los problemas surgidos en el comercio bilateral debido a medidas restrictivas que, en el marco de la crisis global, impuso Argentina a fines de 2008 y Brasil implantó el mes pasado, con lo que se suscitaron quejas de ambas partes.

Las restricciones de Brasil para el ingreso de productos argentinos tuvo un fuerte impacto en una amplia gama de exportaciones de San Juan como ajo, aceite de oliva, cebolla, vinos, pasas, entre otros.

Las únicas decisiones adoptadas ayer por los presidentes fueron que sus reuniones periódicas serán ahora cada 90 días en vez de semestrales y que los ministros de Industria y Comercio, Economía y Relaciones Exteriores de ambos países se encontrarán cada 45 días, a fin de discutir las discrepancias en la relación bilateral.

Ni Lula ni Fernández ofrecieron declaraciones a la prensa, pero en los discursos que pronunciaron al momento de brindar antes de un almuerzo dejaron claras sus posiciones.

"Tenemos que buscar respuestas bilaterales para enfrentar la crisis", pues "el proteccionismo no es una solución y sólo crea distorsiones", disparó Lula, quien subrayó que "a Brasil le interesa una Argentina fuerte, competitiva y próspera".

A su turno, Fernández subrayó que, si bien existe una "sociedad" entre Argentina y Brasil, el tamaño de cada economía impone que haya "un socio mayoritario y uno minoritario", por lo que pidió que esas diferencias sean contempladas en la relación.

Según la mandataria, Argentina "no puede desconocer la mayor escala de la economía brasileña, una economía fuerte en el mundo y producto de muchos años de un proceso exitoso de industrialización", que en su país operó en sentido contrario durante las últimas décadas.

La presidenta argentina explicó que la relación con Brasil es para su Gobierno una "opción política", que pesó incluso en la decisión de comprar veinte aviones de la empresa brasileña Embraer para renovar la flota de Aerolíneas Argentinas o adoptar el sistema de televisión digital brasileño japonés.

Fue ahí cuando la mandataria argentina sacó su frase más picante: "No tenemos que ser tan necios de mirar pequeños intereses sino ver los grandes".

Fuentes de la delegación argentina indicaron que para Argentina los términos del encuentro fueron satisfactorios en el sentido de que no se firmó ningún compromiso que implicara concesiones. Pero, aunque no lo dijeron explícitamente, quedó un sabor amargo en la delegación argentina acostumbrada a que este tipo de citas a nivel presidencial despeje el camino a los productos argentinos.

Con este panorama se acordó que los ministros de ambos países busquen soluciones "mutuamente satisfactorias" a los problemas comerciales.

Comentá la nota