Crónica de los días de la Gripe A

Por: Osvaldo Pepe

Un repaso rápido a los 67 días de la Gripe A en el país refleja, cuanto menos, desconcierto y mucha improvisación. Mientras el Gobierno y la oposición hacían actos, besaban bebés, estrechaban manos, el virus se esparcía con la rapidez del rayo. Las escuelas empezaron a cerrar por su cuenta. El comité de crisis sanitaria dictaminó que no hacía falta, pero el 11 de junio la Organización Mundial de la Salud le puso nombre a la emergencia al declarar el nivel de pandemia.

En el país, el ausentismo escolar ya era récord y a las horas se supo de la primera muerte.

Lo que siguió fue una avalancha. Más muertes, grietas en el Gobierno acerca de la emergencia. La Gripe A desplaza en los titulares a la campaña, el ausentismo laboral se triplica en sólo un mes. Después de la elección, Ocaña se va y llega Manzur. Blanqueo: se admiten 100 mil contagiados, la Presidenta dice que no, pero las clases se suspenden por un mes, dan licencias a embarazadas y permisos especiales a padres con hijos chicos.

En Liniers se juega Vélez-Huracán ante 45 mil personas: la fiesta del contagio. Algunos municipios cierran todo, otros no. No hay criterios únicos y la Gripe A se propaga por la información como otro virus letal: el del miedo. Los medios dan noticias del tema todo el tiempo: ¿tranquilizan, alarman, exageran? Antiviral para todos los mayores de 15 con síntomas. Cierran teatros por 10 días, Provincia y Ciudad discuten por el "asueto sanitario". Casi una ofensa al sentido común.

Más muertes, oficiales y"extraoficiales". En Clarín del domingo, el ministro Manzur dobla la apuesta y habla de 110 mil contagiados. Nadie sabe bien a quién creerle. La gran metáfora nacional: todos se lavan las manos. Quedará en los libros de historia. Pasó en la Argentina a mediados de 2009, año electoral, a un año del Bicentenario.

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