Crónica del avance de la pobreza

Distintos actores de la contención social coincidieron en que en los sectores más vulnerables de Tres Arroyos la calidad de vida empeora. "Acá hay miseria. Porque falta trabajo y la gente no tiene para darle de comer a sus hijos", resumió una referente de juntas vecinales

Un par de semanas atrás, el INDEC anunció que en la Argentina había disminuido la pobreza. Más allá de que a esta altura los datos que brinda el organismo no pueden ser tenidos en cuenta por alguien que esté en su sano juicio, el tema elegido para manipular no acepta dobles lecturas. Y basta un párrafo para demostrar que en Tres Arroyos la situación social ha sufrido un alarmante deterioro que deja en ridículo la estadística oficial.

"Acá hay miseria. Porque falta trabajo y la gente no tiene para darle de comer a sus hijos", dijo Susana Herzog, presidenta de la junta vecinal del Barrio Santa Teresita. "Desde hace unos meses estamos viendo otra vez pobreza extrema, chicos con ropa vieja, rota, sin zapatillas, corriendo atrás del camión de la basura", aseguró Tucha Schneider, que está a cargo de El Parquecito, el comedor del Barrio Ruta 3 Sur. "La situación está llegando a parecerse a la del 2001/02. Se está tratando de contener pero va directo a una situación similar, porque a su vez no se vislumbra ningún cambio", aportó Patricia Crespo, quien cumple la función de asistente social en el Barrio Los Ranchos de la Virgen del Luján para la Secretaría Municipal de Acción Social. "La mano cada vez está peor, hermano. Tenés que ver lo que pasa cuando viene un camión a descargar la basura, no encontrás un hueco para revolver de la cantidad de gente que hay", aseguró un albañil desocupado que desde hace un par de meses prueba suerte con el cirujeo en el basural municipal.

Para el INDEC, la canasta alimentaria mínima para no ser pobre se consigue por 1026 pesos mensuales. Toda familia que gane menos de esa suma es pobre y todas las que tengan ingresos por encima de ese nivel, no lo son. Para Luis Rodríguez, integrante de la ACDC y que camina los barrios carenciados de Tres Arroyos reclutando chicos para los equipos de fútbol del club, la pobreza se mide con otros parámetros. "La pobreza se ve en los ojos, se nota en la vestimenta de los pibes, en el aspecto, y desde mayo a esta parte es evidente un deterioro, sobre todo de los sectores más desprotegidos", afirmó.

Con un contacto casi diario con más de 200 chicos, Luis tiene muy claro el avance de la pobreza. "Hoy hay muchos pibes muy flacos, que a diferencia del año pasado no aguantan el ritmo de un partido de fútbol completo y se cansan, que les cuesta entender consignas, que tienen actitudes más agresivas, que están más ‘desangelados’. Está claro que en el contexto en el que se mueven algo ha cambiado", describió.

"Desde mayo está todo para atrás. Mucha gente con hijos chiquitos está peor, más pobres, no tienen ni para comer. El barrio está triste. Ves pasar a los viejitos que vuelven de la carnicería con huesitos pelados porque no les da para más. La gente no tiene recursos ni para sobrevivir", aseguró Herzog.

Tucha, quien además de atender el comedor vive en Ruta 3 Sur, comentó que "la situación empeoró en los últimos meses. El tema es que antes había trabajo. Este barrio se compone por toda gente que trabaja en albañilería y haciendo pozos. Entonces, mientras había trabajo caminaba, pero desde que se cortó andan de changa en changa, y nos les queda otra que pedir ayuda. Aparte se ven muchos chicos en la calle, corriendo atrás del camión de la recolección, buscando cositas, juguetes... Es todo muy triste". Un síntoma de que la mano empeora es que desde esta semana Tucha tiene 10 personas más a las que darles de comer. Y hoy en El Parquecito, entre grandes y chicos se alimentan casi 130 personas. De lunes a viernes, el aporte lo hace la Municipalidad, mientras que los fines de semana funciona gracias a donaciones que realiza el doctor Raúl Alí y su señora.

Consultada Patricia Crespo acerca de cómo nota que se está manifestando la pobreza en la ciudad, reaccionó directamente con esta respuesta: "Lo que se nota es falta de trabajo". Es por eso, según dice, que "incluso gente que nunca demandó ayuda, como bolsas de mercadería, subsidios, alquileres, que nunca aparecía, ahora lo hace". Explicó que se trata de personas que mantenían a sus familias haciendo "changas y que permanentemente tenían trabajo".

Pero además, la asistente social de Los Ranchos detectó gente "que tenía trabajo estable y ha sido despedida, además de que se nota la falta de trabajo y de menos contratación de changas". Un hecho que incluso agrava para el sector más vulnerable la situación económica es que los metales y cartones que venden quienes se las rebuscan en el basural, han caído mucho en los valores, y no les rinde todo lo que puedan acopiar en el día.

Una visita al basural y a sus inmediaciones alcanzan para comprobar eso. "El cartón ahora vale muy poco, unos 15 centavos, y llegó a valer 35. El aluminio y el cobre también se vinieron abajo. Hay que rebuscársela y en una de esas podés juntarte 20 pesos por día", comentó un ciruja que a falta de changas debió volver a revolver la basura. "¿Qué querés que haga? a mis hijos algo le tengo que dar de comer", agregó.

A unos metros, el que contó su realidad fue un albañil desempleado, que con su mujer y dos hijos estaba buscando "lo que venga para vender". "Trabajé en la obra del jardín de infantes que están haciendo en la calle Balcarce, pero me tenían en negro y un día me rajaron. Los políticos son todos iguales, te prometen trabajo antes de las elecciones, pero una vez que ganan, fuiste", dijo. Y agregó: "Me cansé de ir a la UOCRA a pedir laburo, pero te bailan, te dicen ‘volvé en dos semanas’, y nunca te dan nada".

Puertas afuera del basural, una familia que vive del cirujeo comentó como armó una pequeña industria: "Juntamos las sobras de comida para vender como alimento para perros, juntamos trapos que vendemos en bolsas para los talleres por ejemplo, juntamos botellas, cartones, ‘fierros’ y metal, todo lo que se pueda vender".

En Los Peques, el comedor que los hermanos Espinosa abrieron en Los Ranchos hace dos meses, la crisis ya dejó su huella: arrancaron con 35 comensales y hoy ya rondan los 50. "Se nos ha agrandado mucho el tema, porque hemos sumado muchas mamás, que están solas, y que traían los chicos. Entonces les damos de comer y nos dan una mano", comentó Dardo. El comedor funciona los sábados y domingos al mediodía, mientras que los siete días de la semana ofrece la merienda.

"La estamos peleando, ya nos estamos quedando sin mercadería, y dependemos de donaciones, porque a nosotros la Municipalidad no nos da nada. Y lo peor es que cada vez son más lo que necesiten que los ayudemos", dijo Dardo.

Crespo brindó un panorama similar al de Espinosa: "Se nota una demanda creciente de solicitud de ayuda a nivel de comestibles, y un montón de cuestiones más. La Municipalidad en parte va atendiendo la demanda. Se compra cada vez más seguido, y se agota enseguida la mercadería", contó aunque no pudo precisar "hasta qué punto la Municipalidad va a seguir respondiendo económicamente a esta demanda".

La asistente social, que lleva cinco años en función para la Municipalidad, pero que suma otros tantos por la función que cumplió en la escuela del barrio, afirmó que "cada vez hay que invertir más en estas cuestiones", y es así como lamentó que no se reciba una ayuda provincial que no viene más. Se trata de un camión del Ministerio de Desarrollo Social, con mercadería del área de servicios alimentarios que, según Crespo, no llega más desde el último reacomodamiento jerárquico. En aquella oportunidad ocupaba el cargo desde donde se enviaba la mercadería el juarense Ricardo "Tato" Lisazu. Su lugar es ocupado desde el año pasado por el tresarroyense Julio Garrido. Crespo se animó a interpretar que la ayuda quizá no llegue más al interior debido a que "apuntalan el Conurbano para que no estalle".

Dentro del lamentable contexto, vale destacar que la mayoría de los consultados no denuncian casos de desnutrición. "Dentro de la pobreza que hay, uno trata de solucionarla, pidiendo, dando. Y hoy desnutrición en mi barrio no hay", dijo Herzog. "Teniendo continuidad del almuerzo y la merienda los chicos están bien alimentados", aportó Tucha. "Cuadros de desnutrición en Los Ranchos no hay", según Crespo, quien de todas maneras advierte la creciente aparición de "mucha gente entre ellos muchos chicos con bajo peso". A esta clase de pacientes, aseguró, se les "da subsidios para comprar alimentos".

Advirtió la entrevistada que se trata de casos que de seguir así "caen en la desnutrición", aunque precisó que ninguno "ha llegado a su sala". En este sentido destacó que la gente va a las consultas de los CAPS (Centros de Atención Primaria de la Salud). De todas maneras admitió que "en Los Ranchos ha habido chicos con bajo peso -un poco complicado- pero se ha apuntalado enseguida y se hace un seguimiento y hay que sostenerlo con un montón de cosas, como los subsidios mencionados".

En este contexto, es lícito preguntarse si en verdad existen padres que no llevan a sus hijos a los controles de los centros de salud, como así lo hacen otros. De ser así entonces, hasta qué punto podemos estar seguros si en verdad hay o no desnutrición infantil en la ciudad.

"Los chicos no te cuentan jamás lo que les está pasando. Te tenés que dar cuenta vos. Por ejemplo el otro día había un chico descompuesto y era porque no había comido, tenía una tasa de té encima, nada más. Estaba con dolor de panza y le pregunté ‘¿qué te pasó, comiste algo malo?’. ‘No, no comí’, me contestó", comentó Rodríguez, quien a diferencia del resto aseguró que "hay desnutrición en los barrios cercanos al basural".

Y es el propio Rodríguez quien argumentó: "Acá el problema es que hay muchos conocimientos teóricos pero nada de práctica. Hay muchas entidades de bien público que están para la foto, no conocen la realidad. Es muy lindo hacer un evento para la foto y quedar bien, tipo Mirtha Legrand, pero no te sirve porque no lográs el objetivo que es aliviar un problema".

En el final, hay que volver al principio de la nota. El INDEC dice que bajó la pobreza. ¿Qué dicen Tucha y Rodríguez? "Me da risa", coincidieron. "El problema es que hay gente que se lo cree, y nadie va a los barrios a ver lo que pasa", completó la encargada de El Parquecito.

Y lo que pasa es que la pobreza avanza.

El trabajo de Cáritas

Alcira Lorusso, es la presidenta de Cáritas Nuestra Señora del Luján y consultada por este diario contó que en el barrio de Los Ranchos "entregamos todos los meses 90 bolsas de comestibles con 6 ó 7 artículos y que siempre se entrega a las mismas personas". La mujer explicó que trabajan con una lista de las familias que tienen "más chicos o que más necesitan", a las que llegan con la asistencia gracias a la colaboración de dos instituciones que donan comestibles.

Igualmente contó que esa ayuda no les alcanza para llegar a cubrir toda la demanda y que para alcanzar a tener a disposición más mercadería y cubrir las necesidades para llegar ese grupo de familias, recurren a la venta de ropa que reciben producto de las donaciones.

Comedores escolares

Durante la semana, muchos chicos carenciados almuerzan en los comedores escolares, en lo que en muchos casos, se transforma en la única comida del día. En Tres Arroyos, asisten a los comedores escolares 1943 chicos, el importe por chico es de $ 2 y este año no tuvo variación. Reciben DMC (desayuno, merienda, completa) 6700 chicos, el importe por chico es de $ 1 y en junio aumentó de 0,70 a 1. Con respecto al año pasado la cantidad de alumnos que reciben alimentos aumentó muy poco.

En cuanto a los proveedores, se les está pagando con tres meses de retraso, que es habitual para los proveedores del Estado, sólo que en el mes de setiembre se les entregó el dinero en tres veces, faltando abonar todavía una parte.

Donaciones

Los interesados en realizar donaciones al comedor El Parquecito del barrio Ruta 3 Sur, se pueden comunicar con Tucha Schneider al 431-814. Para colaborar con el comedor Los Peques de los Ranchos de la Virgen de Luján, hay que llamar a Dardo Espinosa al 1540-8061.

Para ayudar a los chicos de la ACDC, se deben comunicar con Luis Rodríguez al 1550-0341.

Noruega

"Desde hace cinco años, para Navidad, una pareja de Noruega nos regala 150 pares de zapatillas para los chicos del comedor", contó Tucha Schneider. Los noruegos, viven seis meses en Europa y seis meses acá, y también les donaron una impresora y se encargan de las tareas del mantenimiento de la computadora.

"Hay mucha gente que nos dona ropa, zapatillas y otras cosas que necesitamos pero nos da vergüenza pedir", dijo Tucha. Y agregó: "Hay que agradecer mucho a la gente, que siempre se acerca y nos ayuda. Nosotros recibimos todo tipo de mercadería, no dinero".

Comentá la nota