Cromañón: ex funcionaria dijo que no le daban presupuesto para inspecciones

La ex subsecretaria de Control Comunal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Fabiana Fiszbin, quien está siendo juzgada por la tragedia de Cromañon, afirmó que cuando pedía aumento del presupuesto para realizar inspecciones, no le atendían el teléfono.
"Se hacía lo que se podía, con los recursos y el personal que se tenía", dijo Fiszbin en su declaración indagatoria en el juicio oral y público por la tragedia ocurrida el 30 de diciembre de 2004, en la que murieron 194 personas y se registraron centenares de heridos.

La ex subsecretaria de Control y Gestión del gobierno porteño, Fabiana Fiszbin, declaró como acusada en el juicio por la tragedia de Cromañón.

La ex funcionaria se sentó por primera vez en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) 24, que juzga las responsabilidades en el incendio registrado en el boliche de Once.

Fiszbin enfrenta cargos por incumplimiento de los deberes de funcionario público, aunque para los querellantes debe ser acusada de estrago culposo y homicidio culposo.

Además de Fiszbin hay otros dos ex funcionarios porteños acusados en el juicio: la ex subsecretaria adjunta de Control y Gestión, Ana María Fernández, y ex director general de Fiscalización y Control, Gustavo Torres.

Fernández, al declarar el año pasado en el juicio, comprometió a Fiszbin al asegurar que se le había advertido a ésta que no se contaba con personal y recursos suficientes para realizar inspecciones nocturnas en boliches.

En tanto, el ex Defensor adjunto del pueblo porteño, Atilio Alimena, al declarar en el juicio recordó que en enero del año 2004 se reunió con la funcionaria Fiszbin para advertirle sobre la necesidad de clausurar los locales que no cumplían con los requisitos de habilitación, a lo que ésta le respondió: "No me pidas esto, no podemos cortar todo", según el testigo.

En el juicio están además como principales acusados el ex gerenciador de Cromañón, Omar Chabán; su sindicado mano derecha, Raúl Villarreal, y los músicos y manager del grupo Callejeros, que tocaban en el boliche la noche de la tragedia.

También están siendo juzgados dos oficiales de la seccional séptima de la Policía Federal acusados de cobrar coimas para dejar pasar por alto las irregularidades en el boliche.

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