Cromañón: defensa de Callejeros pide la absolución de los músicos

Cromañón: defensa de Callejeros pide la absolución de los músicos
La principal defensa de Callejeros adelantó que pedirá la absolución del grupo por considerar, entre otros elementos, que la acusación que pesa sobre la banda es nula. Señaló que falta imputación precisa e individualización de sus defendidos
Martín Gutiérrez, principal defensa de Callejeros, adelantó al promediar su alegato que pedirá la absolución de la banca por considerar, entre otros elementos, que la acusación es nula. Antes, la defensa de Raúl Villarreal, el colaborador del empresario Omar Chabán en Cromañón, afirmó que el acusado "no tuvo nada que ver" en la tragedia a raíz de la cual murieron 194 personas, sino que, por el contrario, "su función fue la correcta", por lo que pidió su absolución.

Gutiérrez, quien defiende a la mayoría de los músicos de Callejeros, pedirá la nulidad de la acusación a Callejeros por considerar que "no hay una descripción de conductas de sus miembros". "La acusación habla de Callejeros, no de cada uno de sus integrantes", explicó, y sostuvo que "la gran mayoría de ellos no han sido nombrados" en el debate.

Gutiérrez citó jurisprudencia en la que indica que "la actividad ilícita debe ser atribuida al imputado" y que los acusados "tienen que estar perfectamente identificados". "Si esto no se cumple, el acto es nulo. Y esto fue común de las querellas y la fiscalía. (...) Falta imputación precisa y debida individualización de mis defendidos", argumentó.

El letrado pidió también la impugnación de los "dos tercios" de los testigos, en su mayoría, porque fueron de sobrevivientes y consideró "incompatible" ser querellantes y testigo a la vez.

Criticó que no se investigó quiénes arrojaron las bengalas a pesar de que cree que esas personas son inocentes como sus defendidos, aunque en ese sentido pidió que se determine si los funcionarios judiciales tuvieron una actitud omisiva.

El defensor también se refirió al local donde funcionaba Cromañón y en ese sentido sostuvo que el concepto social sobre el mismo, al que Callejeros no le era ajeno, era que "estaba entre los mejores lugares cerrados para recitales masivos".

Por último, formuló un concepto sobre Callejeros al sostener que se trata de "un grupo de amigos" no de "una organización o empresa" como la describieron las querellas y la fiscalía. En ese marco, el abogado destacó que el grupo no fue organizador del recital y que para ello "creían" en Chabán, quien "tenía veinte años de experiencia".

Para Gutiérrez, que continuará alegando este jueves a las 10, el grupo, como cualquier otra banda, aceptaba las condiciones en las que se realizaba el recital y no tenía poder de decisión sobre las modalidades, inclusive, la seguridad, que era del dueño del local.

El primer alegato del miércoles

El primero en alegar ante el Tribunal Oral en lo Criminal 24 (TOC 24) fue el defensor Albino Stefanuolo, quien dijo que Villarreal lleva "una carga injusta que no puede soportar" ya que "nadie se podía imaginar que algo así iba a ocurrir". El letrado insistió, en reiteradas ocasiones, en la falta de poder de decisión de su defendido en las disposiciones que se tomaban y, en cuanto a modificaciones en el edificio (la clausura de una puerta), sostuvo que Villarreal "ni siquiera cambiaba una lamparita".

Stefanuolo afirmó que su cliente siente "profundo malestar" cuando una parte del periodismo lo sindica como "ex mano derecha" de Chabán, ya que con esa afirmación pareciese "que se está hablando de Don Corleone, de mafia".

En un alegato en el que aludió a conductas del mundo rockero -que demostró conocer en profundidad- Stefanuolo recordó que a mediados de la década de los años 80 "el comportamiento del público adquirió hábitos de cancha y elementos tribuneros", en referencia a banderas y pirotecnia. Aunque se encargó en puntualizar que ello no implicaba una crítica al público, afirmó que "de eso sí hay que hablar", parafraseando al tema "Mejor no hablar de ciertas cosas", de Luca Prodan, mítico creador de Sumo, ya que, dijo, "acá no hubo un marciano".

En su afán por demostrar que Villarreal carecía de peso al momento de tomar decisiones, el letrado se preguntó si su asistido no hubiese ido esa noche a Cromañón el recital se hubiera suspendido, a lo que respondió: "Obviamente que no". El defensor también recordó las tareas de auxilio a las víctimas que brindó Villarreal en los primeros instantes de comenzado el fuego y que, inclusive, fueron tenidas en cuenta por la Sala III de la Cámara Nacional de Casación al permitirle seguir en libertad.

Respecto del uso de pirotecnia, afirmó que en Cromañón había "prohibición explícita y expuesta" lo que "daba garantía y seguridad" y agregó que esa determinación empresaria Villarreal la hacía cumplir a toda costa "fuese o no su función específica".

Uno de los testigos, ex integrante de la seguridad del local, recordó que Villarreal les había ordenado enfáticamente cumplir con las revisaciones de rigor llegando a advertirles que si "aparecían bengalas" tendrían descuentos de sus jornales.

El letrado solicitó por todos estos fundamentos la absolución de su defendido y en forma subsidiaria, si el tribunal resuelve condenarlo, que sea responsabilizado por el delito de "estrago culposo en participación mínima".

Comentá la nota