Críticas en todo el mundo tras el acuerdo

Los principales líderes fueron recibidos en sus países con condenas por el "fracaso" de la cumbre; Europa interpretó que fue marginada
COPENHAGUE.- Mientras regresaban ayer a sus países luego de participar de la cumbre climática, los líderes mundiales fueron blanco de un unánime coro de críticas internacionales por el muy limitado acuerdo alcanzado en Copenhague.

Estados Unidos y China, los dos mayores contaminadores del planeta, fueron los únicos países que celebraron abiertamente el acuerdo, a pesar de que la cumbre estuvo al borde del naufragio y de que la declaración final estuvo muy lejos del objetivo central de llegar a un tratado que reemplace al Protocolo de Kyoto.

A pesar de la desilusión generalizada entre los ambientalistas porque el acuerdo no incluye metas obligatorias de reducción de emisiones de gases contaminantes, la Casa Blanca lo defendió ayer como un "gran paso hacia adelante". Los editoriales de los principales diarios de Estados Unidos se mostraron especialmente duros con el presidente Barack Obama, recientemente galardonado con el Nobel de la Paz.

The Washington Times arremetió contra las "fracasadas" discusiones de Copenhague. "El acuerdo prometido (...) fue un anticlímax", señaló. The Washington Post dijo que el acuerdo "no es audaz" y señaló que aún deben fijarse muchos detalles.

En Europa, la prensa fue aún más dura con los resultados de la cumbre. El diario español El País acusó en su tapa a Estados Unidos de "imponer al mundo su ley" ante el cambio climático. "Obama resuelve con China la cumbre sin contar con Europa", agregó el diario español.

En la misma línea, el diario francés Le Monde coincidió en señalar que "negociado en su versión final sobre todo entre China y Estados Unidos, el acuerdo consagra la marginación de la Unión Europea".

En ese sentido, algunos analistas señalaron que la cumbre de Copenhague puso de relieve que el nuevo orden mundial será cada vez más moldeado por las relaciones entre Estados Unidos y China.

Las disputas entre los países ricos y los pobres dominaron la conferencia sobre cambio climático que se desarrolló durante las últimas dos semanas en Copenhague.

La reunión terminó anteayer, después de una maratónica negociación de 31 horas, cuando los delegados aceptaron un compromiso impulsado por Estados Unidos. El llamado Acuerdo de Copenhague pide la reducción de las emisiones para evitar que la temperatura aumente más de dos grados centígrados sobre los niveles anteriores a la era preindustrial. También contempla miles de millones de dólares en ayuda contra el cambio climático para los países pobres, pero no obliga a los principales contaminadores a hacer recortes fuertes en sus emisiones.

China fue el país que más efusivamente dio la bienvenida al acuerdo, que parece hecho a la medida de su escasa inclinación a hacer concesiones en cuestiones climáticas.

"Gracias a los esfuerzos de todas las partes, la reunión culminó con un resultado positivo e importante", dijo el ministro de Relaciones Exteriores chino, Yang Jiechi.

En el resto del mundo, no todos coincidieron con Yang. Sin ir más lejos, el ministro de Energía y Cambio Climático británico, Ed Miliband, dijo que los esfuerzos para darles un marco legal a los compromisos de Copenhague se encontraron con la "imposible resistencia de un pequeño número de países emergentes, incluido China, que no querían ningún acuerdo legal".

La canciller alemana, Angela Merkel, hizo frente a las críticas y consideró que el acuerdo de Copenhague constituye "un primer paso hacia un nuevo orden climático mundial. Nada más, pero tampoco nada menos".

"Quien menosprecie Copenhague se hace cómplice de los que quieren frenar en vez de avanzar", añadió Merkel, en una entrevista con el dominical Bild am Sonntag .

Alemania será anfitriona de un encuentro de ministros de medio ambiente en junio próximo, la escala previa a la próxima cumbre de líderes mundiales, que se realizará en diciembre de 2010 en México.

En América latina, algunos aprovecharon el cuestionado resultado de la cumbre climática para atacar a Obama.

"El jefe imperial, Obama, da vergüenza. El señor Obama da pena. Llegó, habló y ni siquiera es capaz de sentarse a escuchar a los demás", enfatizó el presidente venezolano, Hugo Chávez, que recalcó que los países del ALBA frenaron "la pretensión yanqui de imponer el llamado acuerdo de Copenhague".

El histórico líder cubano Fidel Castro afirmó que la cumbre terminó con "una iniciativa antidemocrática y virtualmente clandestina", y acusó a Obama de pronunciar "un discurso engañoso y demagógico".

El descontento con el resultado del acuerdo climático también se hizo sentir en Australia, donde 23 activistas fueron detenidos ayer tras bloquear la vía férrea de acceso a la mayor instalación de exportación de carbón del país en señal de protesta.

Comentá la nota