Críticas al plan de "compre americano" de Obama

Críticas al plan de
Según un estudio privado, el paquete anticrisis -que debe ser consensuado por ambas cámaras legislativas- contiene una claúsula que violaría la legislación internacional. El presidente lo niega.
Las medidas impulsadas por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, aprobadas por el Congreso establecen la utilización de materiales nacionales para las obras públicas lo que, según un reporte conocido hoy, "violaría las obligaciones comerciales de EEUU y dañaría su reputación con un pequeño impacto en el empleo".

El paquete de estímulo por más de 800 mil millones de dólares aprobado por el Congreso el martes pasado, que busca generar nuevos puestos de trabajo y fomentar el crecimiento económico, establece la cláusula "Comprar americano" (Buy American, en inglés), fijando el uso exclusivo del hierro, metal y los productos manufactureros nacionales para todo proyecto de infraestructura federal.

El analista del Peterson Institute, think tank especializado en economía internacional, Gary Clyde Hufbauer, elaboró un reporte donde sostiene que de no modificarse la sección "Buy America", la ley "violará las obligaciones comerciales de Estados Unidos y dañará su reputación, con un escaso impacto en el empleo".

A se vez, el impacto negativo que generaría en los distintos países, podría llevar a represalias de éstos y aumentar barreras adicionales para las exportaciones manufactureras estadounidenses y desencadenar en mayores pérdidas de trabajo para el mercado doméstico.

Aunque Hufbauer cree que el efecto en el comercio "no será muy grande", reconoce que "ciertos productos exportados a Estados Unidos por algunos países, no serán más utilizados", resultando en "consecuencias importantes en la reputación" de su país, según dijo en diálogo con la agencia de noticias Télam. Entre otras cosas, por contradecir los compromisos tomados en la última Cumbre del G-20, en noviembre pasado, de no implementar medidas proteccionistas.

Ya en 1930, el presidente Hoover había firmado "la Tarifa Smoot-Hawley", ícono del proteccionismo estadounidense y para algunos, causa de la Gran Depresión. Poco antes de retirarse de su puesto, Hoover junto al Congreso, aprobaron en 1933, la ley "Buy America" obligando a utilizar productos estadounidenses en proyectos federales.

Tras la "Tarifa Smoot-Hawley", las importaciones estadounidenses provenientes de Europa, disminuyeron de 1.334 millones de dólares en 1929, a sólo 390 millones en 1932, mientras que las exportaciones a ese continente, cayeron de 2341 millones de dólares a 784 millones, durante el mismo período, según informa el Departamento de Estado.

Días atrás, el presidente Barack Obama, intentó alejar esos fantasmas, diciendo en una entrevista con la cadena Fox que "no podemos enviar un mensaje proteccionista" y asegurando, en otro canal de televisión, que ninguna previsión contenida en el plan, "provocará una guerra comercial".

Los antecedentes históricos y la crisis global, llevan a muchos a pensar que una nueva aplicación de la protección a productos nacionales, no sería el camino más adecuado para la recuperación de Estados Unidos.

"Es la señal incorrecta", mencionó el analista del Peterson Institute, confirmando que según sus últimas novedades, la cámara de Senadores no había modificado la sección "Compre americano" con lo que se contradice con el concepto de libre comercio, promulgado y ejercido por Estados Unidos en todo el mundo desde hace décadas.

Por otra parte, un informe realizado por Christina Romer, directora del Consejo de Asesores Económicos de Obama titulado "El impacto del empleo de la Ley Recuperación y Reinversión de América", señala que con la ley, se prevé la implementación de 3 millones de nuevos puestos de trabajo.

El mismo, dice que las estimaciones sugieren que "el 30% de los puestos creados serán en las áreas de la construcción y de manufacturas, aún cuando estas industrias emplean sólo el 15% de todos los trabajadores".

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