Críticas por una ley que obliga a mujeres afganas a tener sexo con sus maridos.

Es para la minoría shiíta. Hay denuncias de organismos de derechos humanos.
La cumbre de la OTAN puso bajo presión ayer al presidente afgano Hamid Karzai para que revea una ley que -según los aliados- vulnera y ridiculiza los derechos de las mujeres en Afganistán. El texto legislativo, llamado la "Nueva ley sobre la familia afgana", prohíbe a las mujeres de una minoría shiíta rechazar sexualmente a su marido, irse del domicilio familiar o hacer trámites sin su acuerdo.

Varios países occidentales, como Canadá o Francia, ya habían expresado su preocupación por este texto. "Pienso que esta ley es detestable", dijo sin medias tintas el presidente estadounidense Barack Obama, quien además señaló que se lo dijo al mismo presidente afgano.

La ley, que según algunos legisladores nunca fue debatida en el Parlamento y que según otros ya fue refrendada por el presidente, trata de regular la vida familiar dentro de la comunidad shiíta de Afganistán, que constituye entre el 10 y el 20% de la población de 30 millones de habitantes. La ley no abarca a los afganos sunnitas.

Uno de los artículos que ha provocado mayor controversia es el que estipula que la esposa "tiene la obligación de estar arreglada para su esposo, como sea y cuando él desee''.

"Mientras que su esposo no esté de viaje, él tiene el derecho de tener relaciones sexuales con su esposa cada cuatro noches'', señala el artículo 132 de la ley. "A menos que la esposa esté enferma o tenga algún tipo de enfermedad que pueda agravarse con el coito, la esposa tiene la obligación de responder positivamente a los deseos sexuales de su esposo'', dice el texto.

Países como Canadá llamaron al embajador afgano para que diera explicaciones y el propio secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer se preguntó por qué la alianza estaba enviando hombres y mujeres a pelear en Afganistán, cuando la discriminación contra las mujeres está siendo perdonada por ley.

Pese a rechazar las críticas, y a señalar que las mismas obedecen a "un problema de traducción", el presidente Karzai ordenó una relectura del texto para poner fin a la polémica. Durante la conferencia de prensa final de la cumbre, el presidente francés Nicolas Sarkozy y otros mandatarios rechazaron la ley. "Es un pedido unánime" de los países de la OTAN que "los derechos de la mujer y los derechos humanos sean defendidos y respetados por el gobierno afgano", lanzó el presidente Sarkozy.

Grupos de derechos humanos habían denunciado que la ley permite que los hombres violen a sus esposas y acusaron al presidente Karzai de apoyar la ley a fin de impulsar sus propias posibilidades de reelección, en agosto. A los detractores de la ley les preocupa que ésta atenta contra los derechos que las mujeres han logrado con muchas dificultades después de la caída del régimen islámico radical del Talibán.

El Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo de la Mujer (UNIFEM), por ejemplo, dijo que la ley "legaliza la violación de una esposa por su esposo''.

La cuestionada ley también bosqueja reglas de divorcio, custodia de hijos y matrimonio, todo ello en una forma que discrimina a las mujeres, dijo Soraya Sobhrang, comisionada para los derechos de las mujeres en la Comisión Independiente Afgana de los Derechos Humanos.

Aunque la ley debería aplicarse solamente en el seno de la comunidad shiíta, su aprobación podría inluir en una propuesta similar para la mayoría sunnita, dijo Sobhrang. "Esto abre el camino a más discriminación", señaló.

El presidente Karzai firmó la ley la semana pasada, luego de un voto en el Parlamento, dijo Sobhrang, quien agregó que vio una copia de la ley con su firma. Sin embargo, el vocero presidencia, Homayun Hamidzada, no confirmó que Karzai la haya firmado y sólo dijo que el mandatario estaba aún revisando el proyecto.

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