Críticas a Londres por la liberación del terrorista libio.

A pesar del rechazo del gobierno británico, la oposición cree que hubo un pacto con Trípoli.
A tres días de la liberación del único condenado por el atentado de Lockerbie, el libio Abdel Baset al-Megrahi, el gobierno británico se convirtió en el blanco de duras críticas por un presunto pacto con el presidente de Libia, Muammar Khadafy, que incluiría el intercambio de beneficios comerciales por el fin de la condena del terrorista.

El líder de la oposición británica, David Cameron, criticó al premier Gordon Brown por su silencio y sir Richard Dalton, ex embajador de Gran Bretaña en Libia, declaró a la BBC que hay "preguntas que requieren respuesta" y agregó que el silencio oficial no va a redundar en beneficio del Reino Unido.

Desde Estados Unidos, el director del FBI se declaró "escandalizado" por la decisión de Escocia de liberar a Al-Megrahi, alegando razones médicas, en una carta al ministro escocés de Justicia, Kenny MacAskill.

"Acostumbro no comentar las decisiones de los procuradores", pero "estoy escandalizado por su decisión, defendida con desenvoltura bajo el pretexto de la compasión", escribió Mueller en la misiva, divulgada ayer por Internet. "Su decisión de liberar a Al-Megrahi es inexplicable y resulta perniciosa para la Justicia", prosigue Mueller.

El hijo del presidente libio Muammar Kadhafy, Seif al-Islam, dijo en una entrevista que el tema de Al-Megrahi estaba en danza "en todos los contratos comerciales, de petróleo y de gas con Gran Bretaña".

Un asunto judicial

El secretario de Comercio británico, Peter Mandelson, descartó la existencia de cualquier tipo de arreglo con Trípoli que incluyera la liberación del terrorista.

"En ningún momento ha habido un pacto o un acuerdo entre el gobierno libio y el gobierno británico", dijo Mandelson en declaraciones a varios canales de televisión. La liberación del prisionero libio "es un asunto que compete por completo al Ministerio de Justicia de Escocia", insistió.

Mandelson dijo que sugerir que hubo un acuerdo sobre la suerte de Al-Megrahi, el único condenado por el atentado de Lockerbie de 1988, que causó 270 víctimas, era "insultante".

Mandelson dijo que se había reunido este año en dos oportunidades con Khadafy y con su hijo y que se habían referido al caso de Al-Megrahi. "En las dos oportunidades Kadhafy evocó el asunto del prisionero libio en Escocia, como todos los representantes del gobierno libio tenían la costumbre de hacer", explicó.

"Todos obtuvieron la misma respuesta de mi parte, así como la habrían tenido de cualquier otro miembro del gobierno: el asunto de la liberación del prisionero le competía por completo al Ministerio de Justicia de Escocia".

Sin embargo, el gobierno de Libia afirmó que la controvertida liberación por parte de Escocia formaba parte de unos acuerdos comerciales concluidos con Gran Bretaña.

Medios empresariales citados ayer por la prensa británica hablan sin ambages de las ventajas que la liberación del libio va a representar para las relaciones comerciales bilaterales. Lord Trefgarne, ex secretario de Estado de Comercio y actual presidente del Consejo Empresarial Libio-Británico, afirmó que la excarcelación reportará beneficios a las empresas británicas que operan en aquel país, entre las que destacan las petroleras Shell, BP y BG.

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