Por críticas de la Iglesia, Scioli frena discusión por más juego en la Provincia

"No es prioridad", aseguró. En medio de una polémica nacional, el Gobierno bonaerense demoró por un tiempo un proyecto para darle un nuevo marco al negocio. Iniciarán diálogos
Luego de que la Iglesia protestara y de que Mauricio Macri diera marcha atrás, el Gobierno de Daniel Scioli decidió iniciar una ronda de diálogo para abordar el controvertido tema del juego, que recién llegará a la Legislatura en 2009, una vez escuchadas "todas las voces".

Así lo aseguraron hoy fuentes de la administración bonaerense, que además precisaron que el diálogo ya comenzó y el primer interlocutor del Gobierno provincial fue el obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, justamente el prelado que encendió luces de alarma sobre el tema.

Casaretto conversó telefónicamente con el secretario general de la Gobernación, José Scioli, hermano del mandatario provincial, a quien ratificó su opinión contraria a que amplíe el negocio de los juegos de azar, traducido en la multiplicación de las salas de bingo y de las máquinas tragamonedas, revelaron los voceros consultados.

Sin embargo, el obispo de San Isidro no manifestó objeciones a los sitios de juego vigentes en la Provincia, cuando el funcionario le hizo notar, por caso, que al Bingo de Tigre, que se encuentra dentro de su diócesis, se le vencerá la licencia en diciembre de 2009.

Casaretto había pedido públicamente que "no se avance en la sanción de leyes sino después de amplias consultas sobre su contenido", al expresar la "preocupación de los obispos de la Provincia sobre la difusión del juego".

Se trata de un problema complejo para la administración de Scioli, porque el juego no sólo provee al Estado provincial de importantes ingresos sino que, además, tiene fuertes nexos con la política, tanto en el orden nacional como distrital.

Voceros del Gobierno provincial hicieron notar, en este sentido, que la mayoría de las licencias de las salas de juego que operan en territorio bonaerense fueron renovadas antes de retirarse de la administración por el ex gobernador Felipe Solá.

"Algunas de esas licencias fueron renovadas por 20 años", agregaron los colaboradores de Scioli. El propio Solá aseguró días atrás que cuando era gobernador, el entonces presidente Néstor Kirchner le pidió que "no se metiera" con el tema del juego.

La revelación de Solá ocurrió luego de que la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, apuntara sus dardos contra Cristobal López, un empresario del sector del juego cercano al ex presidente Kirchner.

En este complejo escenario, la administración de Scioli decidió iniciar una ronda de diálogo con todos los sectores interesados, pero le pidió especialmente a la oposición que exprese su opinión "sin hipocresía" sobre el tema del juego.

"Acá no podemos poner esto en términos de malos o buenos o de quienes están a favor de un tema u otro", aseguró el jefe de Gabinete de Scioli, Alberto Pérez.

Comentá la nota