Críticas al gobierno español por el viaje del canciller a Gibraltar

La oposición y la prensa objetaron en duros términos la visita del canciller al peñon
MADRID.- La histórica visita del canciller español Miguel Angel Moratinos a Gibraltar, que anteayer marcó un hito en la disputa de más de tres siglos mantenida con Gran Bretaña sobre la soberanía del peñón, generó ayer más rechazos que adhesiones en España.

La principal fuerza de oposición, el Partido Popular (PP), profundizó aún más las críticas declaraciones de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien había calificado de "terrible error" la cumbre llevada a cabo en el peñón entre Moratinos; su par británico, David Miliband, y el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana.

Ayer, fue el diputado del PP por Cádiz y vocero oficioso de la cuestión de Gibraltar en el Congreso, José Ignacio Landaluce, el elegido para atacar al gobierno, al acusarlo de haber "roto 300 años" de reivindicación de soberanía "por culpa del capricho" del ministro Moratinos, enviado del mandatario José Luis Rodríguez Zapatero.

Los cuestionamientos a la visita oficial no tuvieron como blanco principal las declaraciones realizadas por el canciller durante y después de la cumbre, sino la fotografía que recorrió el mundo, en la que Moratinos aparece junto a Miliband y Caruana en una fraternal "apilada de manos". Según Landaluce, esa imagen no sólo "traiciona los intereses de España", sino que también "acarreará grandes daños" para España.

"Los españoles la pagarán bastante cara, tarde o temprano", dijo el diputado a la prensa española, al tiempo que destacó que "el gran ganador es Caruana y la gran perdedora, España".

Acerca de los dichos triunfalistas de Moratinos sobre los avances para la convivencia entre los habitantes y vecinos andaluces del peñón, y su pedido de "paciencia" para volver a discutir con Gran Bretaña la soberanía de ese territorio, el legislador popular opinó que estas actitudes "les vienen bien a los gibraltareños, porque cada día tienen más territorios y más aguas, y por «dejación», no por legislación".

La muy comentada foto también mereció un editorial condenatorio por parte del diario El Mundo , que sin ningún tipo de tapujo se refirió a las sonrientes caras de los tres ministros como la postal de una "rendición humillante" que perjudica el objetivo histórico de España de recuperar el control del estratégico peñón y su mar circundante.

"La visita de Moratinos y la consiguiente foto son el colofón de la desconcertante política que respecto de la colonia inició Zapatero desde su llegada a la Moncloa, basada en mejorar las condiciones de los habitantes de la zona, pero al precio inasumible de obviar el contencioso sobre la soberanía", dice en uno de sus pasajes más duros el texto del diario dirigido por Pedro J. Ramírez, que calificó de "estúpida" la fotografía en cuestión.

"Injustificable"

Por su parte, el diario conservador ABC también descalificó la visita de Moratinos, que fue la primera de un ministro español a Gibraltar después del Tratado de Utrecht, en 1713, que cedió a Gran Bretaña la posesión del peñón, al considerar que "el gobierno dilapida en un día 300 años de lucha" por la recuperación de la soberanía de ese territorio.

En la misma línea, la cadena de radios católicas COPE también fustigó la decisión del gobierno de Rodríguez Zapatero de enviar a su canciller a Gibraltar y criticó las explicaciones oficiales acerca de lograr "un acercamiento" entre las partes en disputa como una manera de "justificar lo injustificable".

Sin embargo, no sólo los políticos y medios de centroderecha reprobaron la participación de Moratinos en la cumbre. También el partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD), la fuerza formada por la carismática socialista disidente Rosa Díez, acusó al gobierno español de no haber mostrado "firmeza" ante el Reino Unido para llevar adelante el postergado reclamo de soberanía.

Ante la ofensiva de la prensa y de algunos sectores políticos, Moratinos defendió su incursión en el peñón y aclaró que España no había renunciado al reclamo territorial.

"No hemos renunciado un milímetro a nuestra reivindicación, pero, en cambio, hemos avanzado kilómetros en lo que puede ser un diálogo y una cooperación que nos puede abrir la puerta a una solución definitiva", afirmó.

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