Cristóbal López abrió en Rosario su nuevo casino sin K pero con Su

Sin la presencia de Néstor y Cristina Kirchner, como cuando inauguró su sala de juegos en Río Gallegos, pero con la diva de los teléfonos, Susana Giménez, como madrina, el empresario kirchnerista, que estuvo omnipresente, abrió un casino, hotel y shopping gigantesco en la entrada a Rosario, en Santa Fe: son 135 mil metros cuadrados que le costaron casi 890 millones de pesos. La obra fue autorizada durante el gobierno de Jorge Obeid. Hermes Binner también faltó.
En el ingreso a Rosario los anuncios de CityCenter, el nuevo casino del zar del juego y empresario kirchnerista Cristóbal López inaugurado el jueves, aseguran que es "una fuente maravillosa de ingresos y puestos laborales y la bolilla que faltaba para que la Cuna de la Bandera terminara de consolidarse como circuito turístico". Sin embargo, vecinos y hasta el mismo gobierno de Hermes Binner, no se muestran tan convencidos. Cristóbal, estuvo ausente pero omnipresente.

"Este casino no es ni bueno ni malo", dijo en el escenario principal el intendente socialista rosarino Miguel Lifschitz cuando, presentado por un exultante Guillermo Andino, tomó la palabra frente a los dos mil invitados VIP que no quisieron perderse la mega fiesta de inauguración del primer casino de la ciudad, tercero de la provincia de Santa Fe y el "más grande de Latinoamérica", según la empresa.

Es que hace dos semanas exactamente, su compañero partidario en las filas socialistas y gobernador, Hermes Binner, le había dicho a PERFIL que en su provincia hacían falta "más escuelas que casinos". Y frente a su ausencia, el intendente debió tomar la posta y posar para la foto con la madrina de la empresa de juegos, la estrella Susana Giménez, que además cortó la cinta inaugural y lanzó la primera bola de la noche. Luego de los discursos presididos por el director Ricardo Benedicto, una de las encargadas de prensa deslizó "gracias al trabajo de muchísima gente hoy podemos abrir las puertas de este monstruo". Claro está, el resto de las autoridades prefirieron utilizar repetidas veces el adjetivo "faraónico" para referir a este complejo que desbordaba de luces, mozas vestidas con trajes de gala, bandejas cargadas de champagne y mesas con caviar y refinados apetizer que fueron la meta a conquistar por los invitados.

Cuando "Su" dialogaba en un exclusivo VIP con José Luis "El Puma" Rodríguez y Estela Raval, puertas afuera, se instaló un fuerte cerco policial que abarcó las manzanas aledañas al casino y controló constantemente las cercanías y el ingreso. Es que a menos de cien metros, quienes viven en casillas precarias, en terrenos sin cloacas y donde la basura es una parte más del paisaje miraron azorados el despliegue. "Esta zona está brava", dijo uno de los policías a cargo de una unidad de patrulleros que, ante la pregunta de por qué portaban equipos anti disturbios, respondió: "Es esperable un piquete o manifestación, pero tenemos la orden de que nada de eso se filtre de este lado".

Ese "lado", levantó luego su barrera y los vecinos de villa Las Flores, el barrio frente a Ctycenter, ingresaron a la sala de juegos. Contento y aferrado a las fichas de colores, uno de esos jóvenes festejó la obtención de $ 600. "Esto está acá y te tienta", reconoció. Y en las máquinas tragamonedas, mujeres que habían rescatado la mejor prenda de sus guardarropas, barajaban la suerte con la mirada fija en la pantalla multicolor.

Una chica de perfecto cabello planchado le comentó a su amiga, "¿Vos sabías que era así la zona sur rosarina?", mientras dos mujeres del barrio, abrían sus monederos y juntaron dinero para comprar fichas. "No sé si no les abrimos la puerta del infierno", le dijo a este diario un croupier. Mientras las ruletas continuaron su marcha dentro del "monstruo", un hombre y su carro para cartonear comenzaron el nuevo día, pero con otra postal de fondo, la cotidiana lucha por la subsistencia.

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