Cristina usará un avión de Repsol

Cristina usará un avión de Repsol
Tras el desperfecto que sufrió el Airbus 340 en Quito, optó por emplear un jet privado; no se informó quién lo paga
No quiso subir al avión de Aerolíneas Argentinas. Apenas enterada del desperfecto que el Airbus 340-300 que usa habitualmente había sufrido en uno de sus motores en Quito -adonde llevó al seleccionado argentino de fútbol para jugar con Ecuador-, la presidenta Cristina Kirchner dio la orden: cambiar de aeronave para partir mañana a Ginebra, sede de la reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A Aerolíneas no le sobran aviones. El Tango 01, aeronave oficial, corre riesgo de embargo por la deuda impaga con los tenedores de bonos públicos. Sobre Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, recayó ayer la misión de buscar alternativas. Algunos de los empresarios a los que se pensaba en recurrir, todos propietarios de jets privados, no estaban ayer en Buenos Aires: Eduardo Eurnekian, en Italia; Carlos Bulgheroni, en Paquistán.

El elegido fue el español Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, que compró, en febrero pasado, un magnífico Gulfstream 5, capaz de volar a 55.000 pies por sobre la zona de turbulencias. El avión llegará hoy desde Brasil. La petrolera se lo cederá al Gobierno, que lo utilizará para los funcionarios de mayor confianza, es decir, para no más de 12 pasajeros. Detrás, en vuelos de línea, acompañará la delegación oficial.

Hasta anoche, las condiciones del uso de la aeronave no estaban claras. En Presidencia dijeron a este diario que se trataba de un contrato de alquiler con Repsol. No revelaron sin embargo el monto, que operadores privados ubican en unos 600.000 dólares para las 60 horas que durará la visita a Suiza. Voceros de YPF, en cambio, dieron otra versión: no se trata de un contrato entre el Gobierno y la petrolera, dijeron, sino que el acuerdo es con Aeropuertos Argentina 2000, que a su vez se encargó de buscar avión y eligió el de Brufau. Algo que en el concesionario de Eurnekian negaron con malhumor por la consulta: "No existe ningún contrato con el Gobierno. Aeropuertos no tiene nada que ver con los aviones".

La historia reciente de los Kirchner con aviones es rica en anécdotas y, a veces, por usar una figura afín a la cuestión, turbulenta. En la mañana del viernes 15 de mayo pasado, el Lear Jet 60 del Banco Macro reposaba, misterios de la política, en la plataforma militar del Aeroparque Jorge Newbery. Momentos después despegó hacia la Patagonia. El ilustre pasajero: Néstor Kirchner. En el sector aeronáutico dicen que a Jorge Brito, presidente del banco, no le hacen gracia estas aventuras aéreas.

La Presidenta suele en cambio ser bastante más cuidadosa con todo. Hasta en detalles como su pelo. No por nada, ya en los tiempos de Cristina como primera dama, la Fuerza Aérea tuvo que aplicarles a los helicópteros afectados a esos viajes el "sistema de freno de rotor principal", como se conoce en la jerga al que le permite a una aeronave girar motores con las palas quietas. Ideal para peinados imperturbables.

En realidad, los pilotos están acostumbrados a todo. Casi no se sorprenden al recordar, risueños, aquel viaje que, en los primeros años del kirchnerismo, hizo el Tango 10, un Lear Jet 60 de la Fuerza Aérea, para trasladar a la desenvuelta Florencia Kirchner y un grupo de amigas desde Río Gallegos a Buenos Aires por un recital.

Reconciliación

Esta vez son cuestiones de Estado. Aunque los técnicos aeronáuticos no consideraban anoche aún desactivado el uso del Airbus 340-300 -tenían previsto reacondicionarlo hoy con camas y asientos más cómodos-, en el Gobierno explicaron a LA NACION que se había desechado el avión de Aerolíneas ante la posibilidad de que el fabricante francés ordenara, por el accidente con Air France, un recambio de piezas que afectara la visita presidencial.

El momento elegido para usar el Gulfstream 5 de Brufau es el propicio para que YPF y el Gobierno recompongan relaciones después de algunos desencuentros. El más estruendoso, una reunión que los Eskenazi, socios locales de la petrolera, mantuvieron el jueves 30 de abril pasado con el senador Carlos Reutemann. En el recinto estuvieron ese día otras dos personas: Marcelo Blanco, presidente del Deustche Bank Argentina, y el senador José Pampuro.

Un encuentro probablemente trivial, pero que enojó a Kirchner y levantó rumores entre directivos de YPF. Por ejemplo, el que dice que el ex presidente intentó acercarse, para buscar otro socio para la empresa, a los españoles de Repsol. Los dueños del avión que llevará a Cristina.

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