Cristina tiene todo listo para enviar al Congreso la ley de reforma política

Apuntarían a un sistema de elección de candidatos a través de primarias.
El proyecto asoma con mayores dificultades en comparación con lo que significó para el oficialismo poner en práctica el adelantamiento de las elecciones legislativas o las candidaturas testimoniales, por citar otras estrategias electorales. Pero muestra que el laboratorio de Olivos nunca descansa si se trata de idear alquimias para conservar el poder. La última ocurrencia electoral gira en torno a promover comicios internos en los partidos políticos, con la modalidad de que los candidatos presidenciales serían elegidos por los afiliados e independientes, pero por voto indirecto. La iniciativa está contemplada en la Reforma Política que impulsa el Gobierno de Cristina Kirchner, y que podría ser girada al Congreso en los próximos días, según trascendió tanto de fuentes oficiales como de la oposición.

El esquema imaginado replica, dicen, el de las primarias estadounidenses, donde se eligen delegados o electores encargados de ungir al candidato en una convención. Clave en esta idea -que evoca el viejo Colegio Electoral que elegía los presidentes hasta la reforma constitucional de 1994- sería reducir el poder de fuego que tiene la provincia de Buenos Aires -donde Néstor Kirchner cayó derrotado en junio- en cualquier elección por voto directo. Una reforma así sería funcional a la intención de Kirchner de buscar un segundo mandato presidencial en 2011.Esta iniciativa de primarias abiertas, simultáneas para los partidos y de voto indirecto, fue conversada por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, con los funcionarios que trabajan con él en los proyectos de reforma política, el secretario de Asuntos Políticos, Eduardo Di Rocco, y su segundo, Norberto García. Durante las recientes rondas de diálogo político un esquema similar fue planteado por el senador Adolfo Rodríguez Saá. A diferencia de los Estados Unidos, donde las primarias se realizan por Estado, la idea era dividir aquí el país en cuatro regiones: centro, sur, noreste y noroeste; en las cuales las primarias se harían escalonadamente. "Se buscaría una proporción que haría la elección más federalista que con el voto directo", argumentaron ante Clarín fuentes con conocimiento del proyecto.

Pero el entusiasmo inicial del kirchnerismo por salir a buscar eco en los partidos se habría enfriado ante barreras difíciles de franquear, ya que se requeriría de reformas de las cartas orgánicas de los partidos para adoptar este sistema común de elección de candidatos presidenciales. Igual, en la Casa Rosada elogiaban esta idea que, según decían, le daría "mayor institucionalidad" a los partidos y seduciría a gobernadores e intendentes, que tendrían más poder e incidencia en las nominaciones al colocar a sus propios delegados. La idea era también cerrar el paso a los candidatos "mediáticos", que necesitarían sí o sí a los partidos. Eso sí, con voto directo o indirecto, habría un requisito: no podrán presentarse como candidatos quienes resulten derrotados en primarias. La semana pasada, Randazzo dio por cerrado el diálogo con la oposición después, dijo, de haberse reunido "con los técnicos de todos los partidos". Así, el Gobierno quedaría con las manos libres para presentar el proyecto de ley, asegurando haberlo consultado ya con las restantes fuerzas políticas.

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