Cristina quiere otra reunión del Mercosur por la crisis

"Fueron estupendas" dijo, ayer a la prensa, Cristina Fernández. Se refería a las múltiples cumbres (cuatro en total) que ocurrieron en el limitado espacio de 8 horas. Con un estilo diferente al de su marido, Néstor Kirchner, la Presidenta optó por decir lo que quería con diplomacia. Si hubo tantas reuniones presidenciales en tan poco tiempo es porque algo falló en la base y fue, precisamente, la cita del Mercosur, el bloque de cuatro países en el que Venezuela participa como miembro semipleno: con voz pero sin voto.
Al analizar la crisis internacional y su impacto en la región, Cristina sugirió que no hay un tratamiento a fondo de los mecanismos del Mercado Común del Sur para enfrentar las consecuencias de las devaluaciones de las monedas y sus impactos en los flujos de comercio y en la producción de cada país socio. La Presidenta optó por una fórmula más suave: pidió "revitalizar más que nunca" el bloque sureño "con una visión diferente a aquella que se tuvo hasta ahora en la economía global".

Fuentes argentinas indicaron a Clarín que la señora Kirchner no quiso en modo alguno arruinar parte de la fiesta. Y ésta era la que venía después del encuentro presidencial que todos los semestres hace el Mercosur. Así, juzgó un éxito a Unasur porque la entidad aprobó medidas claves como por ejemplo la constitución del Consejo de Defensa sudamericano, un organismo que dará más vuelo a la unión militar de los países del área. De la Conferencia de América Latina y el Caribe (CALC), de la que Cuba participó en forma activa, Cristina analizó que había producido "un hecho histórico". Dijo: "Fue una demostración de lo que hacen los gobiernos latinoamericanos organizados".

Todo esto, sin embargo, no permite olvidar que el cuarteto del Mercosur sencillamente boquea, por más que el presidente Lula da Silva, líder de la mayor economía latinoamericana, no logró disimular ni siquiera juntando a 29 jefes de Estado y de gobierno de América Latina. Fernández de Kirchner pidió que se hagan nuevos encuentros ampliados del bloque con los miembros asociados (que incluyen a Chile, Bolivia y Venezuela) para abordar el tema que más preocupa a toda la región: cómo lograr un verdadero mecanismo de intercambio de información sobre la evolución financiera y monetaria de cada socio y cómo coordinar posibles acciones de defensa ante la marejada de la crisis mundial.

De hecho la cumbre del Mercosur terminó apenas con la posibilidad de exhibir un único resultado: la constitución de un Fondo de Garantías para Créditos para las Pymes por alrededor de 100 millones de dólares. Otros temas pasaron para la próxima presidencia pro témpore del bloque que recayó en el presidente Lugo de Paraguay.

A Lugo le toca impulsar las citas del bloque que le permitan avanzar sobre los temas que hoy realmente preocupan: las medidas para garantizar los crecimientos económicos de cada socio sin que eso implique poner contra la pared al vecino, sea por invasión de exportaciones o porque la caída del consumo doméstico lleva a dejar de importar.

Tal como están las cosas, las economías del Mercosur son "fuertemente solidarias", eso sí, para el bien o para el mal. Si Brasil crece entre 0 y 2% como prevén en el exterior y en el interior de este país, eso habrá de impactar sobre la demanda de bienes de Argentina, Paraguay y Uruguay. La Presidenta lo ha percibido y ha reforzado su política orientada a buscar otros mercados, con sus visitas al exterior.

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