Cristina ordenó no ceder en retenciones y tarifas

Por: Rubén Rabanal

El Gobierno parece actuar frente a la discusión por la prórroga de las facultades delegadas y la vigencia del decreto que dispuso la suba de gas como lo hizo el año pasado con la Resolución 125. Ayer, frente al santafesino Agustín Rossi, presidente del bloque oficialista en Diputados, Cristina de Kirchner no aceptó argumentos en contra: ordenó no ceder ante la oposición en materia de retenciones, mantener las facultades delegadas en su totalidad y frenar cualquier intento de derogar el decreto que dispuso el aumento de tarifas de gas.

Esa instrucción de «no aflojar en nada» no tiene aún votos en Diputados y el Senado que permitan sostenerla. Mientras Néstor y Cristina de Kirchner siguen ordenando no ceder, el kirchnerismo en el Congreso le ofrece a la oposición introducir modificaciones en el proyecto de prórroga de las facultades delegadas, como fijar tope al poder del Ejecutivo de manejar derechos de exportación, como son las retenciones, y permitir que sólo pueda reducirlos, pero siempre y cuando acompañen con el voto. La realidad es que el kirchnerismo no tiene idea aún de si contará con los votos suficientes para defender la con-tinuidad de toda la delegación legislativa que contiene, entre otras facultades, el poder de la Casa Rosada para seguir manejando retenciones. Esa discusión nada tiene que ver con la limitación a los superpoderes para manejar el gasto que se debate en el Senado y en la que al Gobierno tampoco le está yendo demasiado bien.

Es una foto casi calcada de la situación que se vivió en 2008 cuando Néstor Kirchner se negaba a aceptar cambios en la 125 mientras Rossi adaptaba esa resolución para que fuera al menos más potable para la oposición. Consiguió así el jefe del kirchnerismo en Diputados seducir a aliados y aprobar la medida, aunque luego el Senado la rechazara. Pero se ganó que el ex presidente no le atendiera el teléfono por los siguientes tres meses.

Por ahora Rossi le ofrece a la oposición poner un límite al Ejecutivo para que, de ahora en más, pueda sólo reducir retenciones y no volver a subirlas. Además propone prorrogar la delegación legislativa por un año y activar una comisión de seguimiento del uso de esos poderes y otra para que avance con la recopilación y eventual derogación de las 1.900 leyes que ceden facultades del Congreso a la Casa Rosada. Es lo que debió hacerse desde 1994, pero que no muestra hasta ahora mayores avances. Para la oposición es demasiado poco, para el Gobierno es ceder demasiado.

Asado nocturno

Rossi y Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, organizaron para hoy a la noche un asado en la sede del Partido Justicialista de la calle Matheu para discutir los proyectos pendientes sobre prórroga de las facultades delegadas, el decreto de incremento en la tarifa de gas (especialmente el cargo especial que se creó para financiar la importación de fluido desde Bolivia). En ese encuentro no aparecerán todavía otros temas conflictivos como la prórroga del impuesto al cheque, al Impuesto a las Ganancias, el de emergencia sobre cigarrillos, Bienes Personales y parte del monotributo, todos fantasmas que habrá que despejar antes de fin de año.

Por lo pronto, las facultades delegadas no se debatirán esta semana. El kirchnerismo quiere pedir en la sesión de mañana una preferencia para debatir la prórroga el miércoles 12 de este mes. Hasta ese momento habrá tiempo para negociar.

Preferencia

Esta noche se hará el punteo de los votos reales con que cuenta el Gobierno en Diputados para enfrentar el debate sobre la delegación legislativas y tarifas. Será el momento en que Aníbal Fernández deberá escuchar la verdadera posición de cada diputado frente a ese tema y otras quejas por la forma en que la Casa Rosada trata a su bancada.

Será el momento en que los diputados harán lo que Rossi no pudo ayer a la mañana con la Presidente. El jefe del bloque llegó a Olivos a las 10 de la mañana; junto a Fernández esperaron por largo rato que los recibiera Cristina de Kirchner. Esa espera estuvo matizada por una visita fugaz de Néstor Kirchner, que pasó a saludar. Y luego ambos escucharon el mensaje de la Presidente: no ceder ante ningún pedido opositor. Ambos se fueron del lugar con una peligrosa sensación de déjà vu que los transportó un año atrás.

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