Cristina llevó la campaña a Ginebra y autoelogió su receta ante la crisis.

Defendió el pago de subsidios a empresas, la estatización de las AFJP y la obra pública.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner habló ayer ante el plenario de la Organizacion Mundial del Trabajo, en Ginebra, donde defendió su modelo económico y las políticas oficiales para hacer frente a la crisis mundial: "Era necesario sostener el vínculo laboral, evitar despidos masivos y asegurar la superviviencia de las empresas".

Vestida con un impecable trajecito de seda verde claro con estampados de color lila, la Presidenta contó que otorgó un préstamo a la fabrica que General Motors tiene en Rosario y dijo: "Si alguien me hubiera dicho años atrás que yo iba a dar un préstamo a una multinacional norteamericana y que un presidente afroamericano iba a estatizar a esa empresa diría que estaba delirando".

En su discurso, hizo un repaso de los "logros del Gobierno desde 2003 a la fecha". Dijo que el crecimiento económico fue "el más alto de los últimos 200 años", mencionó los superávit gemelos, defendió la estatización de las AFJP y destacó las obras de infraestructura.

Además, Cristina resumió en dos objetivos la línea oficial para enfrentar la emergencia laboral:

Para sostener el vínculo laboral, explicó que sindicatos y empresas acuerdan reducir horas de trabajo, que el Gobierno subsidia con 600 pesos por trabajador las industrias con dificultades para que no haya despidos y así "ese trabajador pueda seguir comsumiendo", dijo.

Y la otra pata de la estrategia es "asegurar la superviviencia de las empresas", mediante los subsidios, con préstamos como el de General Motors o con el Estado haciéndose cargo de la administracion, como la papelera Massuh, una "empresa quebrada".

La Presidenta hizo también una convocatoria a "la cooperación" de empresarios, trabajadores y el Estado para defender el empleo. Esto sonó amigable a los delegados de los otros países, que la aplaudieron varias veces y hasta algunos se acercaron a sacarse fotos con ella cuando finalizó su mensaje.

Tras arduas negociaciones, la OIT aprobó un documento que reclama un Pacto Global por el Empleo, algo que por ahora aparece como una mera expresión de deseos, ya que la crisis mundial está siendo abordada con diferentes mecanismos según las regiones y países. Algunas naciones utilizan como variable de ajuste los despidos masivos, se planteó aquí.

Cristina regresó luego al hotel para reunirse con los funcionarios y sindicalistas que formaban parte de la delegación.

Después recibió a la secretaria de Trabajo de los Estados Unidos, Hilda Solís, con quien analizó la situación laboral en ambos países en el contexto de la crisis global. Según trascendió, la funcionaria habría dado señales de que Barack Obama avalaría el pedido de Argentina y Brasil para que la OIT se sume al Grupo de los 20 para debatir sobre la crisis.

Ayer mismo por la noche, la Presidenta y los miembros de su reducida comitiva se subieron al avión de 12 plazas para retornar a Buenos Aires. En tanto, el Canciller Jorge Taiana volaba hacia Nueva York.

En Ginebra quedó solamente el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien participará hoy de un debate sobre la institucionalización del dialogo social y mañaana dirá su discurso en el plenario.

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