Cristina se lleva la campaña a Suiza

Por Martín Dinatale

No le salió todo como esperaba. Pero los aires veraniegos de Ginebra le harán olvidar rápidamente el mal trago de no haber llevado en el avión a Hugo Moyano como pretendía. Todo indica que desde hoy la Presidenta se meterá de lleno a promocionar "el modelo" argentino en la cumbre anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que comienza en Suiza.

La presidenta Cristina Kirchner tenía previsto llegar a Ginebra de la mano del jefe de la CGT para mostrar un bloque sindical-gubernamental unido de cara a la crisis mundial y tenía la firme intención de mostrar las cifras, que al entender de la Casa Rosada, exhiben una baja en la desocupación. Pero Moyano no estará para la foto con el titular de la OIT Juan Somalia y con Cristina Kirchner. Los más benévolos funcionarios y sindicalistas aducen que el faltazo de Moyano se debe exclusivamente a su temor a subir a los aviones. Pero también están aquellos suspicaces que aseguran que la Presidenta llevaba más de diez días tratando de convencer a Moyano de ir a la cumbre de la OIT y que tenía el compromiso casi firme del jefe de la CGT pero que las diferencias del gremialista con el gobierno le impidieron viajar a Ginebra.

Cualquiera sea el motivo de la ausencia de Moyano lo cierto es que esta semana el Gobierno intentará desplegar en Suiza lo que en plena campaña electoral de Cristina Kirchner en 2007 se denominó la "faceta internacional" de la imagen de Cristina. Dicho sin eufemismos esto presupone algo más simple: mostrar al mundo que los Kirchner tienen un país estable, que lograron bajar la desocupación y que sortean sin problemas la crisis mundial. Es más, para ello la Presidenta llevará propuestas y soluciones a la OIT. Presentará su idea de incorporar a la OIT al G-20, es decir el grupo de países ricos y emergentes. También habrá un nuevo embate contra el FMI y una defensa acérrima del modelo estatista que impuso el gobierno con la reestatización del Correo, de Aerolíneas Argentinas y las AFJP, entre otros rubros. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, ayer deslizó desde Ginebra que la Presidenta destacará en su discurso ante la OIT que la desocupación de este año es del 8,4%, la misma que el primer trimestre de 2008. Es decir, que la crisis mundial no afectó ni un ápice a la economía del mercado laboral argentino, a diferencia de España, donde la desocupación trepó casi al 20%. ¿Se tratará de un nuevo milagro argentino? O simplemente la Presidenta estará pensando en captar los votos de los argentinos que residen en el exterior. Cualquier voto suma, dicen a coro los funcionarios de la Casa Rosada inquietos por los resultados del domingo 28.

Más allá de esto, fuentes de la Cancillería aseguran que la Presidenta tendrá una reunión bilateral con su par de Brasil Lula Da Silva y con el francés Nicolás Sarkozy. Pero nadie sabía explicar hasta ayer los temas a tratar en esos encuentros o si las reuniones sólo serán contactos informales.

Nada importa de todo esto a los votantes del conurbano o a los de Santa Fe. La campaña electoral seguirá hoy en la Argentina cuando quedan apenas 13 días para los comicios y lo concreto es que hasta ahora no se conocen demasiadas propuestas. Ni oficialistas ni opositores lograron instalar en la agenda un eje común de debate más allá de la judicialización de la campaña. Es más: no hubo debates serios y públicos hasta ahora. El único debate prometido se dará este miércoles en programa de cable A Dos voces entre los candidatos porteños. Pero se sabe, eso es pura cosmética electoral que siempre culmina con entrecruces difíciles de comprender. No hay debate de ideas de fondo. Entonces habrá que salir a buscar votos a Suiza.

Comentá la nota