Cristina llamó a la pacificación en Honduras pero recibió el contraataque de Micheletti

Cristina llamó a la pacificación en Honduras pero recibió el contraataque de Micheletti
A pesar de que se frustrara su viaje a Honduras, la presidenta Cristina Kirchner se puso al frente de una misión internacional para respaldar el regreso del destituido mandatario Manuel Zelaya al país centroamericano, de donde fue expulsado la semana pasada tras un golpe cívico-militar.
Luego de participar en Washington de la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que suspendió a Honduras como miembro del organismo, la jefa de Estado se trasladó hacia El Salvador junto a sus pares de Ecuador, Rafael Correa, y Paraguay, Fernando Lugo, para seguir de cerca el intento de retorno del derrocado mandatario a su país.

Acompañados por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, los presidentes de la región buscaron así ejercer mayor presión internacional para lograr la restauración democrática en Honduras, en momentos en que Zelaya intentaba aterrizar en Tegucigalpa para retomar el poder, lo que finalmente le fue impedido.

La idea original era que Cristina Kirchner viajara este domingo a primera hora con Insulza, Correa y Lugo para acompañar a Zelaya, vencido el plazo de 72 horas que impuso Correa para destituirlo.

Sin embargo, el plan fue modificado ante la evidencia de que el regreso de Zelaya llevaría a una situación de extrema violencia: de hecho, los alrededores del aeropuerto Toncontin fueron el escenario de fuertes enfrentamientos, mientras que el presidente de facto, Roberto Micheletti, lanzó duras advertencias ante la misión internacional.

"Ni la presidenta Kirchner ni ningún otro presidente va a venir en forma intespetuosa, porque tenemos la soberanía que todo el mundo va a tener que respetar", señaló Micheletti en conferencia de prensa en Honduras.

Antes de partir de Washington, la presidenta Kirchner señaló que en El Salvador estarían a la espera de que Zelaya ingrese a Honduras y en caso que se lo impidan se dirigiría a San Salvador para hacer una denuncia internacional de lo ocurrido, aunque finalmente el mandatario derrocado debió descender en Nicaragua.

"Hay un intento manifiesto de Zelaya de retornar, aún cuando no lo dejen, y de restaurar el orden en el país. Todos queremos lograr la pacificación, que no haya ningún gesto de violencia y que la vigencia de los derechos civiles retorne a Honduras", afirmó la jefa de Estado durante la conferencia de prensa en Washington.

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