Cristina Kirchner recibe al presidente brasileño en la Casa Rosada

Tras una audiencia a solas, están reunidos con sus ministros; suscribirán acuerdos en medio de la tensión por las trabas comerciales de la Argentina a productos del país vecino
En un intento por calmar los ánimos en medio de la tensión por las trabas al comercio bilateral, Cristina Kirchner recibe a su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva en la Casa Rosada.

Los presidentes estuvieron reunidos en el despacho presidencial durante poco más de una hora y luego se sumaron a sus ministros para firmar una serie de acuerdos bilaterales.

El encuentro se realiza en medio de una instancia delicada de la relación bilateral. Ayer, poco después de arribar a Buenos Aires, Lula fue abordado por periodistas de su país que le preguntaron por las barreras proteccionistas que la Argentina aplicó a importaciones provenientes de Brasil. "No hay que ponerse nerviosos. Hay que tener en cuenta el momento excepcional que vivimos", respondió Lula en un intento por mostrarse comprensivo.

Sin embargo, inmediatamente después pasó al ataque: "La tesis de Brasil es que cuanto más proteccionismo, menos posibilidades tenemos de resolver la crisis mundial. Cuando más libertad, más posibilidades hay de resolverla. Tenemos la necesidad de realizar un proceso de convencimiento de las personas para que entiendan que con la libertad en el comercio tendremos más posibilidades de salir de la crisis", dijo.

Intermediario. A las diferencias comerciales se sumó en los últimos días un fuerte malestar político: en la Casa Rosada no gustó la iniciativa de la diplomacia brasileña ante Barack Obama para propiciar un acercamiento entre Buenos Aires y los Estados Unidos.

Esas gestiones fueron concretadas de manera informal en la cumbre de Trinidad y Tobago por el asesor para Asuntos Internacionales de Lula, Marco Aurelio García.

Desde la óptica argentina, la iniciativa no resulta beneficiosa para el país, que busca restablecer los lazos con la Casa Blanca por sus propios medios. Por el contrario, en la diplomacia oficial se interpretó que constituyó un gesto deliberado de Brasil para reforzar su posicionamiento de interlocutor regional con el resto del mundo más que un intento de asistir al acercamiento entre Buenos Aires y Washington.

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