Cristina Kirchner, sin plata para viajar

Por: Jorge Oviedo.

A pesar de que el Gobierno se niega a admitir que tiene una crisis fiscal, la realidad es otra. El presupuesto del año pasado arrojó un déficit importantísimo y muchos gastos se pagarán este año, "pateando para adelante" las liquidaciones, de modo de contabilizar los ingresos de caja, pero no los egresos.

Algunos pagos son tan necesarios como los relacionados con los viajes de la presidenta Cristina Kirchner. Este mes el Ejecutivo continúa promulgando medidas que recaudan de donde sea para mitigar el rojo. Por ejemplo, descubrió que el impuesto a los pasajes al exterior había recaudado más de lo previsto y entonces capturó como contribución adicional casi un millón y medio de pesos que el Inprotur debería haber destinado a la promoción turística.

Pero hay inconvenientes. Recién ayer la Presidencia emitió la orden para que se paguen los viáticos y honorarios de los intérpretes de portugués y holandés a los que recurrió Cristina Kirchner en la cumbre que se realizó en agosto de 2009 en Bariloche.

Es curioso. Mientras intenta que no se embarguen los recursos del Banco Central, el Gobierno, por intermedio de la propia Presidenta, sigue insistiendo en que hay superávit fiscal y que ha logrado acumular muchísimas reservas, que se destinarán al pago de la deuda.

Tal vez si la Argentina dijera que por la crisis tuvo déficit fiscal y que sólo porque no quiere que el actual default se haga mucho más grande va a recurrir a las reservas, el Gobierno podría evitar los embargos que presentan sus acreedores.

Lo que parece quedar claro es que la situación fiscal es insostenible, y Cristina Kirchner, al afirmar que la Argentina está aún en default, desmiente a su esposo, Néstor, quien durante su mandato dijo que el problema de la deuda estaba arreglado, que los acreedores que no acordaron en el anterior canje jamás cobrarían un centavo y que había que hacer una ley cerrojo para asegurarse que jamás se les pagaría, ni con reservas ni con ningún otro recurso. Ahora acusan de apátridas a quienes proponen que si hay un pago no sea con los activos que respaldan el circulante y las letras y notas del Banco Central (esto es, las reservas).

No sólo queda a las claras que ahora hay déficit. Si se admite que a los bonistas que no acordaron en el canje anterior hay que pagarles intereses desde entonces, la verdad es que o fue más chico o no existió el superávit que se informó en ese período.

La administración entró en problemas fiscales y de financiamiento. Del Banco Hipotecario surgió como ayuda clave un ex funcionario con prestigio internacional y apoyo de la banca. El elegido no estaba del todo feliz, pero aceptó por compromiso patriótico y profesional. Los enredos de la situación impidieron finalmente la asunción.

Aunque parezca actual, la historia es de 2001. Muchos cruzan los dedos para que ninguna otra anécdota se repita casi calcada.

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