Cristina Kirchner escuchó promesas y quejas empresarias

Cristina Kirchner escuchó promesas y quejas empresarias
En su cita con inversores de EE.UU., le plantearon el caso de la estatización del fútbol
NUEVA YORK.- La cortesía, el respeto y las promesas de inversión con la que un selecto grupo de empresarios de Estados Unidos recibió ayer a Cristina Kirchner no impidieron que hubiera un planteo sobre la seguridad jurídica, una de las cuestiones que más preocupan a los hombres de negocios.

Específicamente, la Presidenta tuvo que explicar las razones por las que se rompió el contrato de la televisación del fútbol, que hace poco más de un mes le abrió la puerta al Estado en ese negocio.

Los empresarios del sector tecnológico se llevaron la promesa de que el proyecto que grava con impuestos la producción de electrodomésticos fuera de Tierra del Fuego, una forma indirecta de promover inversiones en esa provincia, será sancionado. "Tenemos una oportunidad fantástica de radicar inversiones", dijo.

Ese encuentro suplantó el tradicional almuerzo con inversores organizado por el Consejo de las Américas, que un mes atrás había sido anunciado y sorpresivamente se canceló. Fuentes de la delegación argentina explicaron que la modalidad de reuniones multitudinarias con preguntas abiertas no había dado los resultados que el Gobierno esperaba, por lo cual habían optado por un formato reducido.

El encuentro fue a puertas cerradas en el tercer subsuelo del hotel Four Seasons, donde se hospeda la Presidenta, lejos del ruido de las calles neoyorquinas. Participaron altos directivos de compañías norteamericanas, entre ellas AEI Energy, AES Corporation, Barrick Gold, Boeing, Brightstar, Bunge Limited, Cargill, DirectTV, Fox International, Eaton Park, General Motors, IBM, Microsoft, Pfizer y Wyse Technology. También estaba, entre los invitados, la presidenta del Consejo, Susan Segal, una ejecutiva de empresas muy cercana a los Kirchner.

Entre rondas de café, Cristina Kirchner explicó el momento que vive la economía argentina y cómo está enfrentando la crisis financiera internacional. Dijo que este año terminará muy bien en términos económicos y pronosticó que la Argentina crecerá en 2010.

El papel del Estado

"Mientras algunas consultoras que ya no pronostican más nos decían que la Argentina no iba a crecer y no iba a poder hacer frente a sus compromisos externos, nosotros hemos cumplido todos y cada uno de esos compromisos, a partir de una política activa desde el Estado que nos permitió mantener los niveles de reservas y poder enfrentar la crisis de mejor manera que en otros lugares del mundo", dijo. Y no pudo evitar cuestionamientos a un sistema regido sólo por el mercado.

"Sé que hablar de intervencionismo del Estado no suena muy bien en los Estados Unidos, pero ya vimos adónde nos llevaron aquellos que sostenían que el mercado podía sustituir al Estado", señaló durante su exposición, de casi 40 minutos.

A dos días del inicio de la cumbre de líderes del G-20 en Pittsburgh, en la que participará, Cristina Kirchner reclamó ante los empresarios la creación de "reglas globales para abordar la crisis. "Hay que ser más realistas y despojarse de los dogmas para poder decodificar las claves de este nuevo mundo que enfrentamos", expresó.

Un aplauso cerró su mensaje, y se dio paso a las preguntas. No fueron más de cinco, muchas de las cuales estuvieron dirigidas a las posibilidades de inversión o a explicar los planes de expansión empresaria en la región y en la Argentina.

Cuando pidió la palabra el presidente de DirecTV Latin America, Bruce Churchill, de las inversiones se pasó a uno de los temas que han ocupado el centro del debate político en la Argentina: el fútbol y el Estado. Le preguntó por la finalización del contrato para la transmisión del fútbol, le explicó que su empresa era socia de TSC en ese negocio y que ese cambio los había perjudicado, según pudo reconstruir LA NACION entre asistentes a la reunión.

"Nosotros no tuvimos nada que ver en eso", respondió Cristina Kirchner. Y les dijo: "Es una relación entre ustedes y la AFA, y ellos fueron quienes terminaron con el contrato".

Cuando la Presidenta terminó su explicación, pidió la palabra Hernán López, de Fox International Channels. Para regocijo de la mandataria, dijo que estaba de acuerdo con el proyecto oficial de medios porque, según dijeron los voceros del encuentro, permitirá al sistema de medios audiovisuales adaptarse a los nuevos tiempos. Pero pidió que las empresas extranjeras no sean perjudicadas en ese negocio frente a los inversores argentinos.

En la mesa escuchaban, junto a la Presidenta, el canciller Jorge Taiana; el embajador Héctor Timerman; el representante en la ONU, Jorge Argüello; los gobernadores Jorge Capitanich (Chaco) y Gildo Insfrán (Formosa), y los diputados Agustín Rossi, José Díaz Bancalari y Nora César.

Tarkan Maner, presidente y CEO de Wyse Technology, una de las fabricantes de celulares más grandes del mundo, dijo que estaba interesado en invertir en Tierra del Fuego luego de haber escuchado de la Presidenta las posibilidades que abrirá la ley de promoción de inversiones. Cristina Kirchner presentó esa iniciativa, que se discute en el Senado, como la impulsora de inversiones para la fabricación de electrodomésticos con el fin de convertir a esa provincia en "la Manaos de Brasil en la Argentina".

En un tramo de la reunión, la Presidenta había dicho que la soja, uno de los motivos centrales de la disputa con el campo el año pasado, estaba en un muy buen precio, cercano a los valores internacionales más altos, y que eso beneficiaba a la economía argentina. Escuchaban el CEO de Bunge, Alberto Wiesser, y el representante de Cargill, que pidió facilitar las importación de porotos de soja desde Paraguay para fabricar aceites, una operación que en el Gobierno consideran que puede dar paso a la elusión impositiva.

Cuando ya los empresarios se habían ido, Cristina Kirchner comentó que la reunión había sido "muy positiva" y que se abrían "muy buenas perspectivas de inversión".

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