Cristina Kirchner, en una cumbre muy devaluada

Cristina Kirchner, en una cumbre muy devaluada
Se especula con una posible reunión con Lula para buscar un acercamiento comercial
ASUNCION.- Será una cumbre devaluada, protocolar, en la que no se tomarán grandes decisiones en lo económico ni comercial, pese al contexto de crisis global. Sólo hubo y habrá discusiones y recriminaciones. En ese clima, la presidenta Cristina Kirchner llegó anoche y se alojó directamente en el Hotel Guaraní con toda su comitiva, para sólo hoy participar de la reunión conjunta de los jefes de Estado, habitual en toda Cumbre del Mercosur.

"Antes los presidentes llegaban el día anterior, había más reuniones.Venían los cancilleres. Ahora, el Mercosur no convoca, los jefes de Estado llegan sobre la hora, apenas hay vicecancilleres y pocos países enviaron a su canciller", dijo un funcionario de la comitiva argentina.

En ese contexto, la Presidenta quiso calentar ayer el ambiente cuando adelantó en Buenos Aires que va a formular un "fuerte pronunciamiento conjunto" para que toda la región acceda a los tratamientos antivirales y a la futura vacuna de la gripe A (H1N1), en forma igualitaria con los países desarrollados. En rigor, ésa es la postura de la región y es el meollo de una declaración que firmarán los presidentes (ver aparte).

"La región quiere garantizar el acceso en igualdad de condiciones que los países desarrollados", confió a LA NACION una fuente del Gobierno.

Otra gran incógnita que sobrevolaba ayer en la comitiva argentina era la posible cumbre bilateral que la Presidenta podría improvisar con su par de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, para impulsar un acercamiento por el conflicto originado en las licencias no automáticas, con las que la Argentina se protege de la importación de productos brasileños.

El diferendo cobró relieve ayer, ya que Uruguay y Paraguay le recriminaron a la Argentina esas barreras comerciales (se informa por separado). Pero según la ministra de la Producción, Débora Giorgi, las diferencias bilaterales con Brasil se tratarán en una reunión entre ambos gobiernos (se realizan cada seis meses), que se hará entre el lunes y el martes próximo, en San Pablo.

En la comitiva argentina sospechaban que los pronunciamientos de Paraguay y Uruguay habían sido impulsados por la cancillería brasileña. Pero las trabas comerciales también estarán en los discursos presidenciales.

Más allá de eso, el otro gran asunto internacional que se abordará en la reunión de presidentes será la crisis en Honduras. Se prevé que la jefa del Estado argentino volverá a reclamar el restablecimiento de la democracia en ese país, el cese del gobierno golpista de Roberto Micheletti y el regreso del depuesto Manuel Zelaya. Estimaron en la comitiva que este conflicto ocupará un largo tramo de la intervención de Cristina Kirchner, que sospecha, según comenta en privado, que la región podría quedar presa de "los fantasmas golpistas".

La Presidenta llegó ayer acompañada por el canciller Jorge Taiana, el ministro de Salud, Juan Manzur, y otros funcionarios. En Asunción, la esperaban los ministros de Economía, Amado Boudou, y Giorgi, y el vicecanciller Alfredo Chiaradia.

Las deliberaciones se desarrollarán en el Centro de Convenciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol, en Luque, en las afueras de esta capital. Para la reunión de presidentes, el gobierno paraguayo de Fernando Lugo organizó un dispositivo de seguridad a cargo de 2760 efectivos.

Más allá de los conflictos económicos, el Mercosur también debe avanzar en mejoras institucionales. Entre los puntos de la agenda, los presidentes abordarán la creación del Tribunal de Justicia, impugnado por Uruguay y, por ello, casi descartado. También se debatirá sobre modificaciones en la conformación del Parlasur (Parlamento del Mercosur). En este punto hay discrepancias porque debilitaría las facultades del órgano ejecutivo que funciona por consenso, el Consejo del Mercado Común.

También se conversará entre los jefes de Estado sobre la eliminación del doble arancel aduanero, a lo que Paraguay se resiste; la creación del Código Aduanero, y la eliminación del dólar en el comercio entre los dos países socios. Ninguno de los temas promete grandes definiciones ni cambios de rumbo de fondo en las economías de sus miembros.

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