Cristina, Gabriela, Lilita, Felipe: si es político se lo llama por el nombre

Cuando estaba de vacaciones me llamó Marcos y quiero aclarar que hace rato que no hablo con Lilita; también he marcado mi disgusto frente a dichos de ella que siempre tratan de separarme de Mauricio". La voz es de Gabriela Michetti, pero Carlos Araujo, repartidor de la zona oeste, no entiende que Marcos es el secretario General de la Ciudad, Marcos Peña y tampoco de qué divorcio se trata, pese a que en su camioneta va siempre con la radio encendida.
Las declaraciones de Michetti, del último domingo apenas pisó Ezeiza, no son una excepción. Hoy a los políticos se los llama por el nombre de pila. Empezó Mauricio Macri y pronto lo hicieron otros, como si fueran amigos, vecinos o socios del mismo club. El padre de esa idea es el ecuatoriano Jaime Durán Barba, asesor de Macri, quien sentenció que como la televisión produce la ilusión de que los políticos vienen a cenar con nosotros todas las noches, había que desacartonarlos. "La popularidad de Chávez tiene más que ver con que hace un espectáculo divertido, que con la idea de que sea un Mesías encarnado. Parafraseando a Milan Kundera diríamos que vivimos la insoportable liviandad de la política", admitió Durán Barba a Clarín.

Claro que en el caso de Macri hubo una estrategia para quitarle el peso de la marca familiar. "Michetti, en cambio, busca hacer de la política algo familiar, antepone la emoción y sus vínculos personales, refuerza la idea de cercanía, de que ella es amiga de todos. Valoriza lo personal por sobre lo ideológico para sostener su ubicación", sostiene Dorys Capurro de Latinobarómetro.

Tal vez porque tiene presente su condición de empresario, a Francisco de Narváez le encanta que lo mencionen como El Colorado o Franciso a secas. Solá es Felipe. Pero ese estilo no es patrimonio del PRO y sus aliados. En la Coalición Cívica, Carrió es Lilita y Stolbizer, Margarita. En los afiches del oficialismo figuraba Cristina. Y Daniel Scioli hizo campaña electoral con Daniel.

La socióloga Graciela Rommer apunta que "es una forma de despojar a la política de ideología y racionalidad. En la medida que puedo ser amiga de todo el mundo también puedo conseguir el apoyo de todos. Volvemos a poner a la política en una situación altamente riesgosa".

Pero Rosendo Fraga, de Nueva Mayoría, le quita dramatismo. Cree que hay una correlación entre los usos y costumbres de la política y los de la sociedad. "Además en un pasado no tan lejano, Frondizi era don Arturo, Perón el General y Alfonsín ya era llamado Raúl por los militantes de la UCR". Y añade que quienes rondan los 50, están muy acostumbrados a este tipo de tratamiento.

Para Durán Barba Argentina es aún demasiado formal: "Subsiste la impronta de Mi General que grande sos. Por eso, mientras en México todos llaman al Presidente Felipe, aquí llama la atención.

Sin embargo, para la diputada Norma Morandini (bloque unipersonal) ese estilo revela primitivismo político. "En el ámbito público se cumplen funciones y se tienen apellidos. Esto de tratarse con el nombre es una expresión de la infantilización de la política". ¿Será por eso que en lugar de hablar de política se habla de los políticos?

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