Con Cristina en el exterior Néstor se encarga de que no falten discursos K

Anoche, habló por tercera vez en 48 horas. Como siempre, la "defección" de Cobos, la malvada oposición y la Alianza fueron los ejes de sus críticas. Moyano le sacó una asistencia de ventaja a Scioli, que faltó para ir a TN.
Por tercera noche consecutiva, el titular del PJ, Néstor Kirchner, volvió a hacer un discurso pùblico. La ausencia de su esposa, la presidenta Cristina Fernández, por el viaje a la Cumbre de mandatarios en Brasil le dio a Kirchner la oportunidad de volver a los micrófonos, fiel a su estrategia de "nunca dejar la calle" (en este caso mediática) en manos de los opositores.

La seguidilla oratoria había empezado el lunes, cuando desde la casa de la calle Gaspar Campos en la que vivió Perón cuando regresó al país en 1973, Kirchner había cargado contra Cobos y la oposición .

Los mismos argumentos, casi con las mismas frases, utilizó el ex Presidente este martes en el Teatro Argentino de La Plata, oportunidad que se dio en el "relanzamiento" de la Concertación Plural, irónicamente con las críticas más duras referidas justamente a Cobos, el eslabón principal de la Concertación organizada por Kirchner para sostener la candidatura de Cristina.

Y esta noche, el "pie" para volver a escuchar a Néstor Kirchner la dio la CGT de Hugo Moyano (el camionero estuvo como un granadero en las tres ocasiones), despidiendo el año con un acto en el Sindicato de Taxistas, comandado justamente por un moyanista incondicional como Omar Viviani.

"Les pido que se acuerden del 2001, cuando el gobierno de la Alianza, cuyos dirigentes quieren volver ahora en un 85 por ciento, sacaban la plata a las provincias, bajaron el sueldo a los jubilados, despedía a la gente como variable de ajuste y profundizaron la injusta distribución del ingreso", repitió Kirchner esta noche.

"Eso es lo que quieren volver a hacer hoy", aclaró Kirchner, evitando nombrar como es habitual a Julio Cobos y Elisa Carrió, destinarios habituales de todas sus críticas.

Reiteró casi calcadas las palabras pronunciadas ayer en La Plata (y el lunes en Vicente López), al señalar que "esos mismos dirigentes son los que hoy nos agreden, descalifican y generan una maquinaria de impedir permanentemente. Sabemos el pueblo argentino tiene muy buena memoria. Dios quiera que recapaciten", afirmó.

También volvió a criticar a las "consultoras de riesgo" financiero que advierten sobre el no pago de la deuda externa el año próximo y aseguró que desde el gobierno "tenemos asegurados el pago de la deuda para el 2009, el 2010 y el 2011, porque este es un gobierno previsor", tras lo cual pidió "que los argentinos estén tranquilos". Otro sector infaltable en sus discursos es el campo: esta noche cuestionó a los dirigentes del sector que "se politizan" y volvió a rechazar la agresión al busto de Evita durante una marcha chacarera en Paraná la semana pasada, a los que calificó de "un lamentable antiperonismo".

"Vamos a ayudar para que la industria y el país siga creciendo con mucha fuerza. Pero acá no se despide a ningún trabajador", dijo Kirchner, tras señalar que "los trabajadores no son variable de ajuste como sucedió con el gobierno de la Alianza en el 2001".

Finalmente, agradeció en nombre de su esposa, la presidenta Cristina Fernández , "el acompañamiento de la CGT" al gobierno nacional en esta crisis y durante el enfrentamiento con el campo. "Discúlpenme porque me extendí demasiado, lo que pasa es que muchas veces uno tiene que soportar la defección, la deslealtad y cuando uno se junta con los trabajadores argentinos, es como una bocanada de fuerza", señaló, en obvia alusión a Cobos, cuya "defección" ya habia citado en los dos discursos anteriores.

Moyano, como secretario general de la CGT, y Omar Viviani, titular del gremio de taxistas, precedieron a Kirchner en el discurso de fin de año organizado por la central obrera, en el que coincidieron en destacar la reestatización de las empresas privatizadas en los años '90.

Moyano ratificó el apoyo a la presidenta Cristina Fernández, tras elogiar la eliminación de la denominada "tablita de Machinea", que gravaba con ganancias los sueldos más altos, y volvió a reclamar, con una ironía, que el gobierno dicte el pago de una suma fija extra a los trabajadores antes de fin de año.

Moyano cerró su discurso expresando su "agradecimiento a este gobierno y al anterior por pensar en los trabajadores" e ironizó: "Siempre nos sorprenden con algo, así que no perdemos las esperanzas de que antes que termine el año tengamos otra sorpresa".

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